Internacional
Baldoria: la mejor pizza del mundo, bloody mary… por 40 pavos (y pagó tito Javier con lechuguitas)
Me llev� a parte de la familia a probar Baldoria, el restaurante que acaba de abrir el napolitano Ciro Cristiano en Ortega y Gasset, 100, donde se dice que se toma una de las mejores pizzas del mundo. Del mundo. Mi madre lleva sin cenar hidratos desde el 23F, pero accedi� de buen grado, lo que me extra��. Cinco minutos m�s tarde me llam� para preguntarme si pod�an venirse mis t�os Maril� y Javier y uno de mis hermanos con su se�ora.
Baldoria no es el t�pico lugar al que, en principio, yo ir�a. Hay m�sica en directo y pasta servida dentro de una rueda de parmesano, uno de los platos m�s demandados. Por lo dem�s, de noche el p�blico es joven y alegre, lo que hizo las delicias de mi t�o Javier, con su sobre de dinero en el bolsillo y los ojos fuera de las �rbitas ante la ostentaci�n de juventud que exhib�an las chavalas del lugar. Invit� �l —siempre hace lo mismo cuando, al final de la cena, dice que sale a fumar—, por lo que esta cr�nica es m�s bien de pagamimi. (Aprende, Arcadi).
Nos centramos en lo esencial para que no hubiera distracciones que nos quitaran las ganas: la pizza y los c�cteles, que nos sugiri� con mucho �mpetu la ma�tre que nos atendi�. Les recomiendo el bloody mary, una versi�n muy ligera, pero tan efectiva en t�rminos de felicidad como la original. Estaba buen�simo; solo les dir� que habr�a cenado con el c�ctel. Despu�s nos centramos en los vinos italianos que nos recomendaron.
Empezamos por una especie de croquetas de parmigiana, en las que se distingu�a a la perfecci�n la dulzura del tomate, la berenjena y el ahumado de la mozzarella. Luego pedimos una pizzeta en doble cocci�n que hizo que la masa adquiriera textura de sufl� crujiente. Llevaba tomate, or�gano y unas anchoas del Cant�brico. Y ya, como mi madre estaba tirada al monte de los hidratos, tomamos otra pizzeta frita, dividida en seis, que albergaba en su interior porchetta, friarielli —brotes t�picos de la cocina napolitana—, espinacas y una salsita de mostaza con scamorza. Estaba buen�sima. M�s a�n bajo el efecto de los bloody mary napolitanos.
La pizza que elegimos, en efecto, nos supo a la mejor del mundo. Llevaba tomate, mozzarella, tomate confitado, lascas de parmesano crujiente y pesto. Estaba tan buena que no hubo ozempic que impidiera pedir otra. Y a esa hora una se�ora empez� a cantar estupendamente m�sica italiana. Mi madre se qued� encantada. Al final pag� mi t�o. Solo sac� tres lechugas del sobre. Y �ramos seis. Seguro que dej� propina.



