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Maggie Gyllenhaal: "Hay quien criticará la intensidad de mi violencia sexual, pero hacerla menos intensa es faltar al respeto a lo insoportable que es sufrirla"

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En 1935, James Whale decidi� que Frankestein, su gran monstruo, tomado de Mary Shelley, deb�a encontrar compa��a femenina. Y, como Dios en el G�nesis, hizo aparecer a la mujer. Pero solo durante unos escasos minutos finales, con una est�tica inconfundible y con un aullido, en lugar de la palabra, por m�todo de comunicaci�n. Hoy La novia de Frankestein es historia del cine cl�sico. Y tambi�n lo son los tres minutos de Elsa Lanchester en pantalla. Historia silente.

Esa falta de palabras fue lo que sorprendi� a Maggie Gyllenhaal (Nueva York, 1977). Tanto que se decidi� a ponerle fin. �Recuerdo haber visto la pel�cula y pensar: ‘ella no dice nada’. Ese es un problema interesante y un gran lugar para comenzar una pel�cula�, expone la directora. Su respuesta al problema es �La novia!, una novia de Frankestein hiperacelerada, verborreica y, por qu� no, disparatada en los a�os 30 estadounidenses. Con infinitas dosis de violencia por aqu�. Con unos disturbios feministas por all�. Con escenas sexuales, persecuciones, disparos a quemarropa y una Mary Shelley desquiciada por todas partes. El silencio subvertido por una serenata punk. La monstruosidad a la luz del d�a y de la noche. Esta novia baila, folla, mata y, sobre todo, habla. Mucho y bien.

�Esta pel�cula es una celebraci�n de las personas que no encajan en su molde, que somos todos, creo�, apunta Gyllenhaal en un encuentro en un hotel de Londres. Y sigue: �Todos tenemos aspectos de nosotros mismos que nos aterrorizan. Puedes pasar toda tu vida huyendo de ellos o asumirlos y abrazarlos. Durante cientos de a�os hemos utilizado la idea del monstruo para poner lo oscuro, lo perverso, lo aterrador de nuestro interior ah� fuera y no asumirlo�.

Es la propia directora quien dice, hasta en dos ocasiones, que este es un momento �incre�ble� para que esta pel�cula, que une a Christian Bale y Jessie Buckley en esta disparatada pareja de monstruos, vea la luz. Y lo dice porque es el momento en que se est�n desclasificando los archivos de Jeffrey Epstein o el caso de Gis�le Pelicot ha vuelto al mundo. �La monstruosidad est� claramente fuera de nosotros, en el mundo actual. Siempre est� ah�, pero a veces es m�s visible que otras. Ahora lo es y todo eso est� en esta pel�cula�

-Sobre todo est� la violencia de todo tipo, especialmente la sexual a las mujeres. �En eso tambi�n se ha inspirado en este mundo?

-No hay un solo momento de violencia sexual en la pel�cula que no est� cuidadosamente considerado, no hay uno solo que sea gratuito. Esto es importante. Si se muestra la violencia sexual sin que sea un gran problema, le estamos haciendo un flaco favor a este mundo. Lo mismo con cualquier violencia. Puedes tener un asesinato tipo los soldados imperiales, hombres con m�scaras blancas que se caen al suelo o puedes ver las verdaderas consecuencias de la violencia y el asesinato. Hay gente que critica la intensidad de mi violencia sexual, pero hacerla menos intensa habr�a significado faltar al respeto a lo insoportable que es sufrir ese tipo de violencia.

Ah� brota la feminidad de la directora. Que es tambi�n la de su creaci�n. Por eso esta novia quiere encontrar su nombre, su voz y para d�rsela est� otra mujer, Maggie Gyllenhaal. �Mi propia experiencia de ser mujer es diferente a la de ser hombre. La mayor�a de las pel�culas que he visto casi toda mi vida las hicieron hombres. Y, sin saberlo, necesitaba una especie de traducci�n para sentirme identificada con ellas. Algo que no creo que ning�n hombre haya tenido que hacer�. Se para. Y vuelve sobre la idea: �No hab�a visto nunca una pel�cula hecha por una mujer hasta los16 a�os que vi El piano de Jane Campion. Recuerdo que ah� no ten�a nada que traducir, todo flu�a como el agua. De verdad que es una experiencia diferente. Hay mujeres que hacen pel�culas en el idioma masculino y es justo porque es dif�cil crear un nuevo idioma. Pero, cuando nos escuchamos y nos expresamos, nuestras pel�culas son diferentes. Igual que los libros escritos por mujeres lo son. Digamos Frankestein, pero tambi�n est� Jane Eyre, que yo la le� con 40 a�os. Cuando Rochester dice ‘te doy mi mano mentalmente’ pens� que no hab� nada m�s atractivo que una mujer pod�a escribir para que lo leyera otra mujer. �Cu�ntos libros publicaron mujeres en el siglo XIX? Muy muy pocos y los pocos que hemos conseguido nos los comemos como si estuvi�ramos muertas de hambre�.

�La novia!, de hecho, estaba pensada para situarse en el tramo final del siglo XIX tras la Guerra Civil Americana, cuando surgi� la figura de las espiritistas que ayudaban a contactar con los muertos de ese per�odo b�lico. Pero a Maggie Gyllenhaal le acab� atrayendo la idea de que Frankestein estuviera obsesionado con una estrella de cine -que interpreta su propio hermano, Jake, y que es un homenaje a Fred Astaire- y necesitaba que el cine ya existiera. As� que la llev� al Chicago de los a�os 30, al del contrabando y la mafia tras el Crack del 29, para, entre la locura, honrar tambi�n el Hollywood cl�sico. Y, sobre todo, a la mujer. Con la inspiraci�n de la actriz Ida Lupino. �Eso pas� de forma totalmente inconsciente, pero eso no significa que no sea valioso. Yo no pens� en poner a Ida Lupino, estaba dentro de m� y sali�. antes no hab�a mujeres dirigiendo o muy pocas. Lo que hice Elsa Lanchester en 1935 debi� de ser radical aunque no hablara. En mi mente tambi�n estaba Mary Shelley y no sal�a de ah�. Despu�s de leer Frankestein, pens� que ella ten�a mucho m�s que decir desde su perspectiva femenina�.

El silencio se ha roto.


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