No te Pierdas
Hígado graso: según estudios, quienes beben dos o tres tazas de café al día presentan un grado menor de padecer fibrosis frente a quienes no consumen la infusión
Relacionada con el sobrepeso, la obesidad y la diabetes tipo 2, la enfermedad del hígado graso no alcohólico afecta a uno de cada cuatro estadounidenses. Una de las maneras de prevenirla es llevar una dieta equilibrada. Esto lleva a muchos pacientes a preguntarse si pueden tomar café.
El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo: pesa entre tres y cinco libras (1,35 a 2,25 kg), y ocupa la mayor parte de la caja torácica. Entre sus muchas funciones destaca la de filtrar la sangre para liberarla de toxinas.
Existen dos tipos de hígado graso: el alcohólico y el no alcohólico. Este último recibe el nombre científico de enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés), según explica la Fundación Americana del Hígado.
Los médicos ignoran por qué algunas personas desarrollan mucha grasa en el hígado y otras no. Además del sobrepeso, algunos tipos de hígado graso no alcohólico son autoinmunes y podrían tener origen genético.
La enfermedad, en general asintomática, causa fibrosis, que son cicatrices en el hígado que el propio órgano puede regenerar. De no tratarse a tiempo, la MALSD puede derivar en esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH) que provoca cirrosis.
La fibrosis reduce la capacidad del hígado para filtrar desde toxinas hasta hormonas.
Estudios publicados por EASL The Journal of Hepatology señalan que quienes beben dos o tres tazas de café al día presentan un grado menor de padecer fibrosis frente a quienes no consumen la bebida.
Según un artículo publicado en The Objective, los efectos, de acuerdo con diversas investigaciones, son más amplios. “La cirrosis, etapa avanzada de la fibrosis, también muestra una progresión más lenta entre las personas que incluyen café en su rutina diaria”.
Expertos citados por New England Journal of Medicine explican que, si la bebida (café) interviene en las primeras fases del daño hepático, ese impacto inicial podría extenderse hacia etapas posteriores, reduciendo la velocidad con la que avanza el deterioro y limitando la probabilidad de complicaciones graves como el cáncer de hígado.
Blanca C. Lizaola-Mayo, directora médica del Centro de Trasplante de Hígado de la Mayo Clinic afirma que “tres tazas al día de café negro mantienen al hepatólogo bien lejos”.
Lo de las 3 tazas de la doctora Lizaola-Mayo, de la prestigiosa clínica estadounidense, no son casuales. Médicos de todo el mundo, que apoyan la evidencia de que el café ayuda a la salud humana, aclaran que 3 tazas por día es la medida justa de una dieta sana.
Y aclaran: se habla siempre de café de calidad. De buenos granos. Sin reducciones o sistemas de torrado. Y tomándolo negro. Sin endulzantes ni azúcar.
La Mayo Clinic señala que la cafeína y otros compuestos bioactivos presentes en el café podrían desempeñar un papel destacado en la protección del hígado.
Un estudio centrado en pacientes con diabetes tipo 2 y exceso de peso encontró que aquellos con niveles más altos de metabolitos derivados del café tenían menos riesgo de desarrollar fibrosis hepática e hígado graso.
Además de beber café con moderación, para prevenir el hígado graso, la Biblioteca Nacional de Medicina de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) recomienda:
Desde ya, antes de iniciar cualquier tratamiento o dieta, hay que consultar al médico de cabecera o que conoce nuestra historia clínica para evitar efectos no deseados.



