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Internacional

El 'shock' petrolero en Oriente Próximo empuja a China a reforzar su alianza energética con Rusia

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En China, siempre hambrienta de petr�leo, la guerra en Oriente Pr�ximo se ve como una ecuaci�n de supervivencia energ�tica. Desde que las sanciones internacionales estrecharon el cerco sobre Teher�n, la segunda potencia mundial ha ejercido de pulm�n financiero de la Rep�blica Isl�mica, absorbiendo cerca del 90% de sus exportaciones de crudo. Para el r�gimen de los ayatol�s, ese flujo ha sido ox�geno; para el Gobierno de Xi Jinping, una oportunidad estrat�gica.

En 2021, ambos pa�ses sellaron una “asociaci�n estrat�gica integral” de 25 a�os que inclu�a promesas de inversiones chinas de hasta 400.000 millones de d�lares en infraestructuras, energ�a y telecomunicaciones. Pero m�s all� de los memorandos y las fotograf�as oficiales, el v�nculo se ha cimentado en el petr�leo con descuento. Como ya hizo con Venezuela y, sobre todo, con Rusia tras la invasi�n de Ucrania, Pek�n ha convertido las sanciones occidentales en palanca de negociaci�n: compra crudo vetado por otros a precios rebajados, garantiza suministro y, de paso, debilita la eficacia del castigo financiero impuesto por Occidente.

Una flota ‘fantasma’

El engranaje que lo hace posible navega en la penumbra. La llamada “flota fantasma” -petroleros que cambian de bandera, apagan sus transpondedores o realizan trasvases en alta mar- ha permitido que el crudo iran� llegue de forma constante a los puertos chinos.

Seg�n la consultora Kpler, en 2025 China import� unos 1,38 millones de barriles diarios de petr�leo iran�, el 13,4% de todas sus compras mar�timas. Un volumen nada despreciable si se tiene en cuenta que se trata de barriles sancionados, comercializados a la sombra del sistema financiero internacional.

Pero la actual escalada con ataques de EEUU e Israel contra Ir�n y la paralizaci�n casi total del tr�fico por el estrecho de Ormuz, cambia las reglas de juego. Para Pek�n, se�alan muchos observadores internacionales, perder unos cientos de miles de barriles iran�es ser�a doloroso, pero manejable. Lo que quita el sue�o a los planificadores energ�ticos chinos es el cuello de botella que est� por venir.

Por el estrecho de Ormuz circula cerca del 20% del petr�leo mundial, incluido el crudo de Arabia Saud�, Emiratos, Kuwait e Irak, todos proveedores esenciales para la segunda econom�a del planeta. Un cierre prolongado disparar�a m�s los precios, tensionar�a los fletes y golpear�a de lleno a una China que importa en torno al 70% del petr�leo que consume.

Su nivel m�s alto en cuatro a�os

El lunes, con el tr�fico de petroleros a trav�s de Ormuz paralizado casi por completo, los precios del petr�leo subieron a su nivel m�s alto en cuatro a�os. Los costes de transporte se dispararon en cuesti�n de horas. En Asia, donde las econom�as dependen del combustible importado, el impacto fue inmediato. Para China, que ya lidia con una recuperaci�n econ�mica fr�gil y un sector inmobiliario en crisis, un shock energ�tico supondr�a un lastre adicional sobre la industria y el consumo.

En este tablero convulso, Mosc� reaparece como pieza clave para Pek�n. Desde que Occidente impuso sanciones masivas a Rusia tras la invasi�n de Ucrania, el Kremlin ha redirigido su petr�leo hacia Asia con descuentos sustanciales. China se convirti� en su principal cliente, benefici�ndose de rebajas que, en algunos momentos, superaron los 20 d�lares por barril respecto al Brent. A comienzos de este a�o, la tendencia ya apuntaba a un aumento de las compras chinas de crudo ruso, en parte porque India -el otro gran comprador- redujo vol�menes ante la presi�n de Washington.

Amenaza a su seguridad energ�tica

Datos del Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania se�alan que China fue en enero el mayor receptor de petr�leo ruso transportado por la “flota fantasma”: 51 viajes y 4,99 millones de toneladas, casi 400.000 m�s que en diciembre. Es un flujo que podr�a intensificarse si el conflicto en el Golfo se enquista. A diferencia del crudo del Golfo P�rsico, el petr�leo ruso llega a China por rutas mar�timas que no atraviesan Ormuz y, en parte, por oleoductos terrestres como que conecta Siberia Oriental con el noreste chino, reduciendo la exposici�n a bloqueos navales.

Para Pek�n, la guerra en Oriente Pr�ximo es una amenaza a su seguridad energ�tica que le obliga a consolidar un mayor eje econ�mico con Rusia, desafiando todav�a m�s el orden sancionador occidental. Cuanto m�s inestable sea el Golfo, m�s atractivo resultar� el barril ruso, aunque eso implique para Pek�n sostener a�n m�s econ�micamente a Mosc�.


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