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La escritora que fue jefa de lencería en El Corte Inglés: "Había maridos que me compraban la misma mercancía dos veces"
Gloria Montes empez� a escribir el d�a en que se jubil�, porque antes de escritora fue trabajadora. Pero sobre todo, fue lectora, observadora y escuchadora. Sin esas tres cualidades no hubiese podido publicar Nunca renuncies al amor y Nunca dudes del amor, las dos novelas con las que ha debutado en el mundo literario.
“Mi historia principalmente va dirigida a mujeres de 40 o 50 a�os. Que es cuando una mujer est� en su pleno apogeo: de buscar el amor, de encontrar el amor, el desamor, la pasi�n, el deseo, el sexo, el trabajo. Y llegar a lo m�ximo”, describe la autora de esta bilog�a publicada por la editorial Platero.
“A lo largo de mi vida he tratado con much�simas mujeres, que se han sincerado conmigo mientras las atend�a. Porque he trabajado durante 42 a�os en El Corte Ingl�s de M�laga. Lo inaugur� en 1979 y todas las historias que me han contado esas se�oras las he ido recapitulando”, describe la autora. “Aunque no se nombra a ninguna persona, ni se puede sentir ninguna de ellas reflejada”, aclara.
“Ten�a claro que quer�a contar la historia de seis mujeres, cada una con una profesi�n y un car�cter distinto, pero muy amigas entre ellas. Mujeres que se iban a ayudar, mujeres que lo ten�an todo y que para llegar a lo m�s alto de su trabajo tuvieron que dejar muchas cosas de lado“, contin�a. “He querido reflejar las dificultades de las mujeres para obtar a cargos en el mundo laboral”.
La escritora malague�a Gloria Montes
Gloria Montes sabe lo que es batallar para llegar a lo m�s alto en una empresa tan ic�nica como El Corte Ingl�s, cuando en Espa�a ni siquiera estaba regulada la igualdad salarial. “Ahora un poco menos, pero antes, si quer�as optar a un cargo de responsabilidad ten�as que demostrar dos o tres veces m�s que un hombre lo que val�as”, explica.
Ella lo demostr� en su d�a. “Aqu� en M�laga fui la primera mujer jefa, en los a�os 80, porque hasta entonces era imposible conseguir un cargo de jefatura siendo mujer. Fui jefa de la secci�n de lencer�a, luego pas� a ser gerente de moda mujer y luego a participar en la mesa de direcci�n de El Corte Ingl�s de M�laga. All� �ramos 20 hombres y yo”, indica.
M�s le impresion� el d�a en el que conoci� al hombre por excelencia, Isidoro �lvarez, el fundador de El Corte Ingl�s. Con el que tuvo mucho trato a lo largo de los sucesivos a�os.
“Don Isidoro era muy muy especial y tuve much�simas veces ocasi�n de hablar con �l, porque era una persona s�per inteligente y quer�a enterarse directamente de las cosas que pasaban. �l ten�a sus asesores y sus directores regionales, pero no le importaba, porque �l ven�a, se paseaba por la tienda y te preguntaba si todo estaba bien, si faltaban faldas, si te gustaban los vestidos que hab�an llegado…”, recuerda. “Yo no ten�a problema. Porque siempre he dicho la verdad, con educaci�n y respeto”.
Confesiones de clientas
A d�a de hoy, Gloria solo tiene buenas palabras para la empresa que le dio empleo durante 40 a�os. “Para m� El Corte Ingl�s ha sido lo m�s. He pasado muy buenos momentos all� y si he echado horas de m�s, muchas veces, es porque he querido”, describe.
Aunque, como las mujeres de sus libros, lleg� a lo m�s alto en su oficio, sigue recordando con m�s cari�o su trato al p�blico que sus horas en despachos. Fue durante sus a�os como dependienta y encargada de secci�n cuando m�s aprendi� de la gente. En especial, de otras mujeres que entre compra y compra, le confesaban sus secretos.
“A veces me sorprend�a, porque dec�a: ‘�C�mo me cuenta esta se�ora esto a m�'”? Quiz�s porque necesitaban desahogarse con alguien que no fuera de su entorno y pudiera traicionarla”, opina.
Porque ella ten�a que callarse, viese lo que viese. Por �tica y tambi�n por deber profesional. “Hab�a maridos que ven�an a buscarme porque conoc�a los gustos de ellas. Y que igual me compraban la misma mercanc�a dos veces, pero una la pagaban en tarjeta y la otra en met�lico.T� lo ve�as, pero ten�as que respetarlo y ya est�”.
Gloria Montes, autora y primera mujer jefa de El Corte Ingl�s de M�laga
Ellas tambi�n pasaban por caja con sus propios secretos rom�nticos, ilusiones, desgracias… Muchas de estas clientas eran damas de la alta sociedad o personas conocidas, pero la escritora jam�s dir� nombres.
“Ven�a gente muy importante. Pero si una persona se sincera contigo porque necesita que la escuche alguien, no vas a romper ese v�nculo”.
Hab�a clientas que, de hecho, intentaban llevar el v�nculo m�s all�. “Ten�amos much�simas clientas �rabes y llegu� a comer en sus casas de Marbella. Porque en su cultura, es un insulto que les niegues la invitaci�n. Muchas dependientas �bamos a comer y nos llev�bamos a una int�rprete. Incluso te invitaban a su pa�s”.
A pesar de no haber aceptado nunca dichos viajes por �tica profesional, Gloria pudo viajar alrededor del mundo con su marido y sus tres hijos. “He viajado a m�s de 40 pa�ses, en los cinco continentes. Si escribo sobre un hotel o una escena en el desierto, es porque he estado “.
Los recuerdos de estos viajes, los ha plasmado tambi�n en sus novelas. Aunque la mayor parte de la trama sucede en M�laga, la M�laga que conoce y quiere dar a conocer con vidas y almas femeninas. Como si Sexo en Nueva York viviese un retiro dorado en la Costal del Sol.






