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Deportes

El kickboxing conquista la Ballena

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Domingo, 1 de marzo 2026, 01:00

Expectación y mucho ambiente. Así se caracterizó una jornada de kickboxing que reunió ayer en Santander a la élite española, con un total de 44 clubes de toda España). Entre los cántabros, la Escuela De Quintana fue la más destacada con veinte oros, catorce platas y doce bronces, seguida en séptimo lugar por el Kumite de Castro Urdiales (séptimos con siete, diecisiete y trece) y el Seúl, de Santander, en la décima plaza global con siete oros, cuatro platas y tres bronces).

Más de 300 competidores, 70 de ellos de Cantabria, alrededor de 600 combates y más de 1.500 espectadores son algunas de las cifras de la primera cita de la Kickboxing Star League (Liga Nacional de Kickboxing) que se disputó por segundo año consecutivo en la región, concretamente en el Palacio de Deportes de Santander, reafirmando el papel de sede del norte a Cantabria en un deporte que cada vez acapara más atención y que camino rumbo a su reconocimiento olímpico como una de las viejas reivindicaciones.

Más de doce horas de competición ininterrupida dotaron a la Ballena de un atmósfera de nervios, emoción y talento. Santander levantó el telón de esta Liga cuyas otras dos paradas serán en Cataluña y Madrid, y que reúne a los principales equipos nacionales previa selección vía ránking de sus luchadores. La Kickboxing Start League incluye una de las modalidades de esta técnica de lucha llamada tatami sport, y para la ocasión se habilitaron cinco pistas que no cesaron de ofrecer combates de toda las categorías por edades y pesos posibles. Dentro de la modalidad tatami Sport los aficionados que ayer poblaron las gradas santanderinas presenciaron cinco disciplinas; point fighting, una técnica donde cada luchador suma puntos por su actuación; light contact o contacto leve, donde los oponentes pelean marcándose en los golpes; kick light o patada ligera, con posibilidad de utilizar las piernas bajo una serie de premisas y, finalmente, K1 light, una versión más controlada y menos agresiva del K-1 tradicional pensada para competir con técnica, velocidad y control, reduciendo el riesgo de lesiones. Todo ello se dio cita en el Palacio de los Deportes cumpliendo con el papel de pioneros que desde el año pasado asumió la región. Las grandes actuaciones del vecino de Cabezón de la Sal en los últimos años Juan Quintana, que le catapultaron al campeonato del mundo y de Europa, han afianzado al kickboxing cántabro entre los mejores del país. «Queríamos que la gente de aquí tuviera la posibilidad de vivir esto en casa y que pueda servir de inspiración para las nuevas generaciones. Es un lujo poder tenerlo y le doy las gracias a las instituciones, que han aportado un ayuda», declaró Pablo Ramos, presidente de la Federación Cántabra de Kickboxing, que estuvo presente en las competiciones y que colaboró en la entrega de premios y medallas final.

El éxito fue unánime, y el año que viene de nuevo Santander será sede de la incipiente competición que no descarta que amplíe las sedes. Precisamente, Cantabria también amplió su programa en esta edición con la presencia del parakickboxing, modalidad en la que participaron luchadores con discapacidad física e intelectual en una serie de técnicas no competitivas ayudados por entrenadores, que conformaron el carácter inclusivo que tienen también los deportes de contacto.

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