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La operación Furia Épica y la ilusión del cambio de régimen a 30.000 pies de altura

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Escribo estas l�neas cuando ni siquiera est� claro el panorama t�ctico, y mucho menos el operativo o el estrat�gico. La evaluaci�n de los da�os de combate es m�s un arte que una ciencia y puede demorarse semanas, incluso meses.

En alg�n lugar de Ir�n, en este momento, el ayatol� Al� Jamenei podr�a seguir con vida —la incertidumbre es absoluta; ni siquiera las propias autoridades iran�es parecen tener certeza al respecto—. Su complejo en Teher�n ha quedado reducido a escombros. Las im�genes satelitales confirmaron los da�os en cuesti�n de horas. Jamenei habr�a sido trasladado previamente a un emplazamiento fortificado. El Cuerpo de Guardianes de la Revoluci�n Isl�mica (CGRI) hab�a previsto este escenario. Llevan 20 a�os prepar�ndose para ello. Y eso marcar� el rumbo de esta guerra m�s que cualquier operaci�n militar que Washington pueda organizar.

La operaci�n est� ya bien documentada. Es la mayor campa�a militar de EEUU desde Irak en 2003, lanzada desde dos grupos de combate de portaaviones y desde bases en la regi�n. Ha golpeado objetivos en Teher�n, Isfah�n, Qom, Kermanshah, Karaj y Shiraz: bater�as de misiles, activos navales, instalaciones nucleares y centros de mando. ISNA habla de miles de miembros del CGRI muertos o heridos. Trump difundi� un v�deo de ocho minutos en el que instaba a los iran�es a derrocar a su Gobierno. Netanyahu se hizo eco del mensaje.

Lo relevante, sin embargo, ocurri� dos horas despu�s.

Ir�n respondi� en apenas dos horas; en junio hab�a tardado 18. Misiles bal�sticos alcanzaron el cuartel general de la Quinta Flota estadounidense en Bar�in. Al Udeid, la mayor base a�rea de EEUU en Oriente Medio, fue atacada en Qatar, igual que bases en Kuwait y Emiratos �rabes Unidos. Kataib Hezbol�, la milicia proiran� m�s potente en Irak, amenaza con golpear objetivos de EEUU. Al cierre de este texto no se han confirmado v�ctimas mortales entre las tropas estadounidenses, aunque se est�n evaluando los da�os. Trump admiti�, tras hablar con el jefe del Estado Mayor Conjunto, que esta campa�a puede saldarse con bajas.

Un plazo de dos horas implica lanzadores ya desplegados, listas de objetivos definidos de antemano y cadenas de mando ensayadas. Teher�n simul� la represalia y la ejecut� antes de que terminara la primera oleada estadounidense. Si Ir�n estaba as� de preparado para el golpe inicial, cabe asumir que tambi�n lo est� para una guerra prolongada.

Ah� es donde se desinfla la idea de un cambio de r�gimen desde el aire. El sistema absorber� el impacto, enterrar� a sus muertos y convertir� cada imagen de civiles

alcanzados en munici�n pol�tica. De seguir con vida, Jamenei reaparecer�, golpeado pero desafiante. El CGRI, incluso con miles de bajas, cerrar� filas: unos 200.000 miembros y una arquitectura de control concebida para sobrevivir. Sadam resisti� en 1991, proclam� victoria entre los escombros y se mantuvo 12 a�os m�s en el poder. La superioridad a�rea puede degradar capacidades; en un Estado policial tambi�n refuerza lealtades.

Trump conf�a en que la calle se levante. Las protestas de enero mostraron una rabia real, y la represi�n dej�, seg�n diversas fuentes, m�s de 6.000 muertos. Pero la conducta social cambia cuando las bombas extranjeras caen cerca de escuelas y hospitales. El nacionalismo suele imponerse al resentimiento. Los dirigentes iran�es llevan 40 a�os perfeccionando este mecanismo.

Ir�n adem�s controla el cuello de botella energ�tico m�s sensible del planeta. Por el estrecho de Ormuz transitan unos 20 millones de barriles diarios, cerca del 30% del crudo que se transporta por mar, adem�s de una parte sustancial del gas natural licuado (GNL). Las rutas navegables �tiles son estrechas y vulnerables. Teher�n dispone de entre 3.000 y 6.000 minas navales y ya ha ensayado cierres parciales. Arabia Saud� y Emiratos, a trav�s de oleoductos alternativos, pueden desviar unos 4,2 millones de barriles diarios. El resto —y casi todo el GNL catar�— carece de alternativa. La Marina puede enviar buques especializados para despejar el canal, pero retirar miles de minas mientras las bater�as costeras iran�es y las lanchas r�pidas siguen operativas lleva semanas y consume buques de guerra y munici�n que el Pent�gono no puede reemplazar con facilidad.

Todo esto conecta con algo que deber�a inquietar a los estrategas mucho m�s all� de Oriente Medio. En enero, la Marina de EEUU retir� del mar de China Meridional al grupo del USS Abraham Lincoln para reposicionarlo. El USS Gerald R. Ford pas� del Caribe al Mediterr�neo como segunda plataforma. En el Pac�fico occidental queda, en la pr�ctica, el USS George Washington, con base en Yokosuka. El estrecho de Taiw�n atraviesa as� este momento sin una presencia sostenida de portaaviones, y Pek�n toma nota.

El desgaste de municiones a�ade presi�n. En el mar Rojo, el grupo del Eisenhower dispar� 155 misiles de defensa a�rea y 135 Tomahawk. La producci�n anual de Tomahawk ronda los 55, aunque un contrato reciente la elevar� a 86. Cada misil de crucero que cae sobre un dep�sito del CGRI es uno menos disponible para una eventual crisis en Taiw�n. Los planificadores chinos no necesitan que nadie les haga las cuentas.

Si mueren soldados estadounidenses en una base del Golfo, o si un buque se hunde limpiando minas en Ormuz, la pol�tica interior en Washington puede cambiar de rumbo tan pronto como los ata�des cubiertos con la bandera lleguen a Dover, la base donde EEUU recibe a sus ca�dos. Faltan ocho meses para noviembre de 2026. Teher�n conoce el calendario. Su estrategia es simple: resistir el bombardeo, encarecer el coste de las bases estadounidenses en la regi�n, tensar los flujos energ�ticos globales y dejar que el desgaste pol�tico haga el resto. Es guerra asim�trica aplicada a la pol�tica estadounidense. Y ya ha funcionado antes.

Bjorn Beames analista geopol�tico senior en Arcano Research y exoficial de la CIA.


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