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Internacional

Víctor Hernández, la joya del toreo de Madrid en el tesoro secreto de Las Ventas: "José Tomás es un referente absoluto"

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El torre�n de autoridades de la Monumental de las Ventas esconde un tesoro en lo m�s alto, una amalgama de piezas que no encuentran ya sitio en el rico Museo Taurino de la plaza. Falta espacio entre los cuadros de Zuloaga, Ruano Llopis, �rculo, Barcel� o La Tauromaquia de Goya (segunda edici�n); el vestido de torear que Manuel Rodr�guez �Manolete� se enfund� en la funesta tarde de Linares de 1947 como una mortaja o las cabezas de los miuras -Jocinero y Perdig�n- que acabaron con las vidas de Pepete y El Espartero; los bustos de Domingo Ortega o Antonio Bienvenida, piezas de Benlliure o Sebasti�n Miranda y el Pase de las flores de Victoriano de la Serna. Ni con las sucesivas ampliaciones cabe todo.

Para conducir a ELMUNDO por el tesoro secreto de Las Ventas, contamos con un gu�a de excepci�n, V�ctor Hern�ndez (Santos de Humosa, 1999), la joya del toreo de Madrid que evoca cada tarde a Jos� Tom�s, el dios de piedra de Galapagar. V�ctor H. puso a todos de acuerdo con sus colosales actuaciones del 10 de mayo y el 5 de octubre, que no acabaron por la Puerta Grande como deb�an -la de Oto�o cambiada por la enfermer�a-, pero que le han abierto otras puertas: tres corridas en San Isidro -entre ellas la Beneficencia junto a Roca Rey- y su debut en Sevilla al lado de Morante de la Puebla.

V�ctor H. lee la placa de agradecimiento a Manolote

V�ctor H. lee la placa de agradecimiento a ManoloteSergio Gonz�lez Valero

V�ctor Hern�ndez se para con asombro antes las piezas del torre�n, adonde hemos subido por los ascensores que trepan por las viejas jaulas de hierro forjado. V�ctor se para de frente y parece estar de perfil. Es un hombre flaco, un tipo seco, una moneda de canto. La verdad habita en su mano izquierda. Detenido ante la placa de m�rmol del antiguo sanatorio de los toreros, se agacha y lee: �A Manuel Rodr�guez ‘Manolete’, que generosamente ofrend� su arte y su valor a beneficio de este hospital�. El califa sin trono de C�rdoba, como lo bautiz� Agust�n de Fox�, es uno de los referentes hist�ricos del joven matador de toros, quien se fija en aquellos que �con su personalidad han logrado captar la atenci�n del buen aficionado y, adem�s, han llegado al gran p�blico, cosa importante tambi�n�.

Entrar en esos carteles, al lado de las figuras [Morante o Roca Rey], supone un sue�o. Aspiro a que esto deje de ser una sorpresa para convertirse en una realidad�.

Una hilera de cofres granates guarda vestidos de torear de Andr�s V�zquez, Rafael Ortega, Victoriano Valencia…Otros se exhiben para nadie en este rinc�n del cielo de la plaza. Un gris perla y oro diminuto perteneci� a Julio Aparicio padre en su �poca de novillero, figura de raza que form� la imbatible pareja de Aparicio y Litri entre 1949 y 1950. Tal fue su cartel que en 1950 torearon, a�n como novilleros, la Corrida de la Prensa de Madrid mano a mano. De la Prensa tambi�n es el gigantesco cartel (1927: Marcial Lalanda, Mart�n Ag�ero, F�lix Rodr�guez y Joaqu�n Rodr�guez �Cagancho�) que nos contempla desde una pared lateral. Un capote de paseo del diestro canario Pepe Mata hace de tel�n de fondo. Las sombras de las cabezas disecadas de toros se proyectan hacia arriba.

-Matador, �la imagen que evocas de Jos� Tom�s te halaga, te pesa o te condiciona?

-Ninguna de las tres. El maestro es un referente absoluto desde que empec� a estudiar la historia del toreo, esos v�deos suyos de 1997 y 1998 marcaron mi camino. Pero son otros muchos los toreros en los que me he fijado [cita a Camino, a El Viti y a Ord��ez] tambi�n para adaptarlos a mi personalidad. Lo que nace frente al toro, nace de mi sentimiento. Yo s�lo busco la verdad�.

“Me he fijado en otros muchos toreros como Camino, El Viti, Ord��ez… Pero lo que nace frente al toro, nace de mi sentimiento. Yo s�lo busco la verdad”

Mientras V�ctor Hern�ndez relata la ilusi�n que le hace debutar en Sevilla con Morante y hacer el pase�llo en Madrid con Roca Rey -�un sue�o y una responsabilidad�-, Manolo Alonso, el conserje de la plaza, que naci� entre estas paredes, nos ense�a una especie de m�scara mortuoria de Frascuelo (Salvador S�nchez) como en 3-D, una costumbre muy del siglo XIX �sta de las m�scaras de cera de muertos que parecen vivos. Manolo saca tambi�n el cuerno izquierdo del toro que infiri� la sucia cornada a Antonio S�nchez �El Tato� que le cost� la pierna: �Asta del toro ‘Peregrino’ de D. Vicente Mart�nez; que coji� al Tato el 7 de junio de 1869 de cuya resulta le cortaron la pierna…� Todo esto se lee en el cuerno, grabado con alg�n objeto punzante. La pierna, amputada una semana despu�s de la cornada, se expuso durante un tiempo en el escaparate de una farmacia de la calle Fuencarral, pero un incendio redujo el miembro a cenizas un mes m�s tarde.

Capote de paseo del matador de toros canario Jos� Mata

Capote de paseo del matador de toros canario Jos� MataS.G.V.

Una fila de retratos de toreros se apila contra otra pared. Llevan la firma de Jano (Francisco Fern�ndez-Zarza, 1922-1992), reconocido cartelista e ilustrador cinematogr�fico. Hubo un tiempo en el que la Gran V�a entera, cuando la Gran V�a parec�a Hollywood, la Gran V�a de los cines y el glamour, llevaba su firma como esta fila de retratos de toreros del torre�n de la Plaza de Toros de Madrid. Hern�ndez sostiene entre sus manos un retrato de Ignacio S�nchez Mej�as extra�do con cuidado entre otros de Ferm�n Espinosa �Armillita�, Cayetano Ord��ez, Vicente Pastor… A Jano, por cierto, le dedicaron, entre 2006 y 2014, una exposici�n, un libro y un curso de verano de la Universidad Complutense con el t�tulo Jano y el cartel de cine en Espa�a. Hablando de carteles, el nombre de V�ctor tambi�n figura en los de la feria de Fallas y la feria del Milagro de Illescas, ganando posici�n y peso: �Entrar en esos carteles, al lado de las figuras del toreo, supone un sue�o. Aspiro a ser uno de ellos y que, con el transcurrir del tiempo, esto deje de ser una sorpresa para convertirse en una realidad�.

El matador de toros de Santos de Humosa con el retrato de S�nchez Mej�as, de Jano

El matador de toros de Santos de Humosa con el retrato de S�nchez Mej�as, de JanoS.G.V.

Esa realidad se hace tangible cuando V�ctor Hernandez fija su colocaci�n frente al toro, ofrece el medio pecho, las femorales expuestas y su izquierda traza naturales imposibles, de una profundidad inalcanzable, como hace ahora de sal�n frente a un cuadro de V�zquez D�az [Lagartijo, Mazzantini y Frascuelo, en tierras hisp�nicas], el p�blico ve al torero de leyenda que en el trienio cabal del 97, 98 y 99 baj� a la tierra: Jos� Tom�s. Ya ha pagado V�ctor H. el peaje de pisar ese terreno de pureza -una fractura abierta de cr�neo fren� su ascensi�n el pasado a�o-, pero asume el pago �como parte del camino irrenunciable de la verdad. Forma parte del toreo. De los d�as malos es de los que m�s se aprende�.

V�ctor piensa delante del fund�n de espadas de Antonio Garc�a �Maravillas� que no le perturbar� verse al lado de Morante o Roca Rey, en Sevilla o en Madrid: �La cuesti�n es salir y hacer lo que hay que hacer, fiel a m� mismo. Me he hecho en esta plaza y la conozco bien�. Su palabra queda sostenida con eco de promesa en medio de este tesoro secreto de Las Ventas.

Cuerno del toro que hiri� a El Tato en 1869; la infecci�n de la cornada le cost� la pierna

Cuerno del toro que hiri� a El Tato en 1869; la infecci�n de la cornada le cost� la piernaS.G.V.


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