Internacional
Keir Starmer, de nuevo contra las cuerdas, ahora por el 'ecopopulismo' de los Verdes
Dos semanas despu�s de que el primer ministro brit�nico, Keir Starmer, sobreviviera a una rebeli�n de su partido que a punto estuvo de costarle el cargo, su liderazgo ha sufrido un duro golpe. Ahora se trata de unas elecciones adelantadas al Parlamento en la circunscripci�n de Gorton and Denton, en las afueras de la ciudad de M�nchester. Gorton and Denton no es significativa desde el punto de vista demogr�fico. Pero s� desde el pol�tico. Es una regi�n que forma parte del n�cleo duro del voto del Partido Laborista, al que pertenece Starmer. Y lo que pas� all� el jueves fue una masacre electoral para esa formaci�n.
El laborismo, que hab�a conseguido el 50,8% de los votos en julio de 2024, se qued� exactamente en la mitad: el 25,4%. El partido de Starmer cay� a la tercera posici�n, tras los ultranacionalistas de Reform-UK, cuyo l�der y fundador, Nigel Farage, es el ‘padre’ pol�tico del ‘Brexit’. Pero, para Starmer la verdadera bofetada vino de la izquierda: el ganador de la noche fue el Partido Verde, con el 40,6% de los votos.
El hecho de que el Partido Laborista haya sido adelantado por el Verde es, como dijo la mayor rival de Starmer dentro del partido, su ex viceprimera ministra, Angela Rayner, “una se�al de alarma”. Porque, desde hace m�s de un siglo, la izquierda brit�nica ha estado siempre bajo el ‘paraguas’ laborista. Ahora, eso se est� rompiendo.
El autoproclamado ‘ecopopulista’ Zack Polanski, que dirige el Partido Verde, se est� convirtiendo en un l�der pol�tico cre�ble. Su f�rmula es heterodoxa: por un lado, la tradicional defensa del ideario ecologista; por otro, su adopci�n de la dial�ctica combativa de Farage y lo que �l califica como “su capacidad para contar historias” del ultra, que en realidad consiste en tirar de an�cdota cuando los hechos no le dan la raz�n.
En Gorton and Denton, el Partido Verde ha logrado, por primera vez en su Historia, un esca�o en el hasta ahora feudo inexpugnable laborista del norte de Inglaterra. Para ello ha contado con un tir�n formidable entre los j�venes, que antes eran laboristas pero parecen haber abandonado a ese partido en masa. Tambi�n le ha ayudado la incapacidad de Starmer para presentar algo que asemeje a un proyecto pol�tico que ilusione al votante. Y, por supuesto, las divisiones laboristas. Starmer bloque� la candidatura del alcalde de M�nchester, Andy Burnham, al esca�o, sabedor de que, si lo ganaba, se convertir�a ipso facto en el l�der de la izquierda laborista en el Parlamento. Burnham es a d�a de hoy el �nico laborista que puede derrocar a Starmer, pero para poder aspirar al cargo debe primero ser parlamentario.
As�, parece que los partidos tradicionales brit�nicos -el laborista y el conservador- est�n emparedados en un s�ndwich mortal entre los populistas de derechas (Farage) y los de izquierdas (Polanski). De hecho, el Partido Conservador corre el riesgo de desaparecer en Gorton and Denton, donde solo logr� el 1,9% de los votos.
El primer ministro ha dicho que “seguir� luchando” pero nadie sabe si �l es la persona adecuada para luchar. La derrota ha extendido la idea de que le quedan dos meses y una semana en el cargo, hasta las elecciones locales del 7 de mayo, en las que se votan 134 �rganos de gobierno locales y los Parlamentos de Gales y Escocia. Laboristas y conservadores van a salir pulverizados de las elecciones, con los primeros perdiendo, casi con total certeza, el Gobierno de Gales a manos de los nacionalistas de ese pa�s del Reino Unido. La �nica esperanza de Starmer para sobrevivir al desastre que se avecina es que, de nuevo, sus enemigos en el centro y en la izquierda del partido no tengan un candidato para remplazarle.




