Internacional
Francisco Reynés: un líder empresarial que conecta
Cuando Arturo Pomar lleg� a la fase final del campeonato del mundo de ajedrez de 1962 en Estocolmo y entabl� con Bobby Fischer, el genio estadounidense le mostr� su admiraci�n con condescendencia piadosa. �Pobre cartero espa�ol, con lo bueno que eres y tendr�s que volver a Madrid a pegar sellos�. Pomar, ni�o prodigio explotado y abandonado por el franquismo, no se volver�a a Madrid, sino a Palma de Mallorca. All� impartir�a clases a j�venes, entre ellos a uno que se llamaba Francisco Reyn�s.
A Fischer le quedaban unos a�os a�n para recibir la llamada m�s importante de su vida. �El peor jugador del mundo telefoneando al mejor jugador del mundo�, le dijo Henry Kissinger antes de convencerle de que le disputara el t�tulo mundial al sovi�tico Boris Spassky. Y a Kissinger tambi�n le restaban tres d�cadas para encontrarse en un ascensor de Nueva York con un mallorqu�n que venci� su timidez para presentarse. Al ya ex secretario de Estado de Richard Nixon le pareci� tan sugerente la conversaci�n que acab� tomando una copa con �l.
Su nombre era Francisco Reyn�s y hab�a aterrizado a Nueva York en plena crisis financiera como parte de la delegaci�n de altos ejecutivos nacionales que deb�an convencer al gran capital norteamericano de que Espa�a no estaba en quiebra. Lleg� antes de sus colegas porque cogi� un vuelo regular de British Airways.
En el ep�logo del magn�fico Liderazgo, seis estudios sobre estrategia mundial, Kissinger recoge los estudios de Adam Garfinkle sobre �la alfabetizaci�n profunda�, que se adquiere a trav�s de la inmersi�n reposada y reflexiva en un texto largo. En realidad, la investigaci�n es de Marianne Wolf y sostiene que esta suerte de entrenamiento cognitivo �nutre nuestra capacidad de pensamiento abstracto, nos permite formular y responder preguntas dif�ciles, potencia nuestra creatividad e imaginaci�n y refina nuestra capacidad de empat�a�.
La p�rdida del h�bito de lectura asociada a las nuevas tecnolog�as est� detr�s de la ruptura de la serie hist�rica que conecta el coeficiente intelectual con los insumos cal�ricos y la renta per c�pita. Es decir, ahora comemos mucho y ganamos m�s, pero pensamos peor. O visto de otra manera, leer est� generando una ventaja competitiva a quienes lo hacen.
Reyn�s ley� hace poco On Freedom, de Cass R. Sustein, sobre la toma de decisiones, y el Manifesto capitalista, de Robert Kiyosaki, acerca de los progresos sociales que propicia este sistema econ�mico, pese a su imperfecci�n.
Es imposible saber si en la cabeza de Isidro Fain� rondaban todas estas reflexiones cuando, en 2018, le dijo al ejecutivo mallorqu�n que abandonara la presidencia de Abertis en plena OPA y tomara las riendas de lo que entonces se llamaba Gas Natural Fenosa y cuyo presidente, Salvador Gabarr�, estaba aquejado de una grave leucemia. Junto a CaixaBank, lo que hoy es Naturgy era la joya de la corona de Criteria. Sigue si�ndolo, lo que quiere decir que tambi�n es una de las palancas de la mayor obra social de Europa, la de la Fundaci�n La Caixa.
Reyn�s todav�a recita la variante de la Defensa Siciliana que jugaba Pomar. Tambi�n dirige la empresa que proporciona el 40% de la electricidad del pa�s y que impide que alguna nueva impericia del operador del sistema desconecte a los espa�oles. Reyn�s es un l�der que conecta historias, pero, sobre todo, conecta personas. Ayer le dimos un premio que aseguraba no merecer.




