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El rugby se polariza alrededor de melés y touches: Sudáfrica se alinea con el hemisferio norte frente a Nueva Zelanda y Australia
El rugby vive un momento decisivo de cara al futuro a corto y largo plazo. Estos días han estado reunidos los dirigentes de las principales instituciones y federaciones de rugby del mundo junto a los árbitros en un evento organizado por World Rugby para debatir la evolución de las reglas del juego. Y el escenario que ha quedado es inquietante, con la polarización de dos posturas claramente enfrentadas sobre la deriva del deporte oval.
Las melés y las touches, en peligro
Según informaba el diario francés L’Equipe existe “una batalla invisible entre bastidores” para debatir el futuro del rugby y presentar solicitudes para cambiar las reglas de “un deporte en constante evolución”. Los dos bandos que han surgidos son el de las naciones del hemisferio norte, lideradas por Francia y aliadas con Sudáfrica, que defienden la visión más tradicional del rugby. Y enfrente emergen Nueva Zelanda y Australia, que pretenden revolucionar el rugby, rompiendo incluso con algunos de sus elementos fundamentales. El principal punto de discordia son las jugadas a balón parado. Kiwis y wallabies quieren minimizar la importancia de áreas como la melé y la touch y su relevancia en el juego porque “consumen mucho tiempo, los momentos de posesión colectiva, y lo que se quiere es aumentar el tiempo real de juego”, según palabras de Mathieu Raynal, gerente del arbitraje profesional del Top 14 y Pro D2. “Hay casos en los que quieren reemplazar las melés por mauls. Hay que recordar que actualmente están pidiendo permitir el colapso de los mauls”.
Pero franceses y sudafricanos se oponen. En palabra de Raynal, “estas zonas son símbolos poderosos de nuestro deporte. También permiten que los jugadores se concentren y eso crea espacio. Y además permite el desafío físico de los jugadores, cansarlos y abrir el juego con el tiempo. Así todos podrán seguir participando en el rugby: grandes, altos, bajos, rápidos… El rugby que defiende Nueva Zelanda y Australia acabará por generar un rugby en el que solo haya terceras líneas o centros. Y eso repercute en la democratización de nuestro deporte”.

Rugby World Cup 2023 Final – New Zealand vs South Africa / YOAN VALAT
Yann Roubert, presidente de la Ligue Nationale de Rugby, advierte que “existe apertura a evolucionar, aunque sin perder la identidad del deporte”. Kiwis y aussies, con la complicidad de World Rugby (cuyo presidente, Brett Robinson, es australiano y cuyo director de rugby, Mark Robinson, es neozelandés), apuestan por conquistar nuevos territorios gracias a un estilo de juego más dinámico. Muchas federaciones creen que eso convertirá el rugby union en “rugby league”. Para el director Técnico Nacional de la FFR, Olivier Lièvremont, sostiene que “los cambios regulatorios propuestos por algunos países tienden a favorecer el ataque y la posesión. Y nosostros apostamos porque se premie igual la búsqueda de la victoria como la apuesta por la recuperación de la posesión. Lo que permite una diversificación de estilos de juego entre los equipos”.
Tarjeta roja total o de 20 minutos
Además, World Rugby quiere aprobar la tarjeta roja de 20 minutos en lugar de la roja total, lo que significaría que ya no habría expulsiones totales, salvo por mordiscos, puñetazos o patadas, algo que ya está casi desterrado del rugby. Para el grupo liderado por los franceses, “la tarjeta roja total es absolutamente esencial porque permite realizar una distinción entre lo aceptable y lo inaceptable”.
Esta nueva reglamentación se ha implementado recientemente en el Super Rugby Pacific generando un fuerte rechazo entre quienes advierten que es una deriva hacia el rugby league, en detrimento de las formaciones fijas. El Mundial de 2027 se acerca y la implementación de esos cambios, deben tomarse en los próximos meses. El rugby se juega algo más que un cambio de reglamentación, se juega su identidad, su idiosincrasia.



