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Internacional

El alarmante deterioro de Mohamed VI que mete prisa a su heredero, Mulay Hassan

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Cada reaparici�n p�blica del rey de Marruecos permite a los 36 millones de habitantes del pa�s magreb� escrutar su aspecto, cada vez m�s deteriorado, en busca de alguna pista sobre su verdadero estado de salud. Nadie sabe a ciencia cierta qu� le pasa a Mohamed VI desde hace a�os, aunque sus continuas bajas m�dicas, sus prolongados periodos de invisibilidad y abandono del pa�s -en especial a sus destinos favoritos, Francia, Gab�n o Emiratos-, su dr�stica p�rdida de peso y el semblante tan envejecido y delicado que muestra a sus 62 a�os cuando retoma su actividad p�blica, preocupan y mucho en un reino donde hoy por hoy la estabilidad est� tan ligada a su Monarqu�a.

Hace una semana, con motivo del comienzo del mes sagrado para todos los musulmanes del planeta, el Ramad�n, el soberano, acompa�ado por su hijo var�n, el pr�ncipe Moulay Hassan (22), se dej� ver en Sal�, no muy lejos de Rabat, para apoyar la operaci�n nacional de distribuci�n de alimentos de la que en estas fechas tan especiales se benefician hasta cuatro millones de marroqu�es. Una cita casi ineludible para Mohamed VI, quien, no se olvide, no es s�lo el poderoso jefe de Estado de una democracia tan limitada como la marroqu�, sino tambi�n el Comendador de los Creyentes de sus s�bditos, esto es, la m�xima figura religiosa de la naci�n. Pero esa vuelta a la escena en modo alguno sirvi� para acallar los rumores y disipar la preocupaci�n por su salud. Antes al contrario, su fragilidad y rostro demacrado volv�an a disparar las alarmas, fundadas o no.

A comienzos de enero, la agencia oficial de noticias MAP tuvo que difundir un comunicado de Palacio en el que se explicaba que el monarca se encontraba en reposo, por prescripci�n m�dica. Se dec�a que padec�a “lumboci�tica mec�nica, asociada a espasmos musculares, sin signos de gravedad”. No es la primera vez que se hablaba de sus padecimientos por lumbalgia. Se sali� de ese modo al paso de las cr�ticas y conjeturas que desde hac�a semanas hab�a despertado el hecho de que Mohamed VI se hubiera ausentado de un acontecimiento tan importante para el pa�s como la inauguraci�n de la 35� Copa Africana de Naciones, el torneo de f�tbol que transcurri� en estadios de Rabat, Casablanca, Fez o Marrakech, entre otras ciudades, perfectamente engalanados para la ocasi�n. Fue el Heredero quien le sustituy� en el saque de honor, como ser�a el hermano del soberano, Moulay Rachid, quien representar�a a la familia real en el �ltimo y pol�mico partido de la competici�n. El soberano alauita no se dej� ver en un solo encuentro, en l�nea con la sombra de rey ausente cada vez m�s alargada que le persigue en su mandato.

La f�rrea censura impide que se informe con transparencia sobre la salud de Mohamed VI, por m�s que en este caso se trate no de un asunto de naturaleza exclusivamente personal, sino de una cuesti�n de Estado. A lo largo de los a�os, Rabat s� ha difundido a su conveniencia distintas noticias al respecto. As�, en 2024, de que fue operado de una fractura de h�mero en el hombro izquierdo fruto de una ca�da que, al parecer, se hab�a producido mientras practicaba deporte. Y mucho m�s relevantes fueron los informes de intervenciones quir�rgicas en a�os anteriores, una cirug�a card�aca, en Rabat, en 2020, para tratar una reca�da en un trastorno del ritmo card�aco, y otras varias que se hab�an desarrollado en Par�s.

Mohamed VI tras ser intervenido en Par�s,  rodeado de su familia

Mohamed VI tras ser intervenido en Par�s, rodeado de su familiaAzzouz / Palacio Real de Marruecos

En 2018, fue operado de arritmia card�aca, apenas unos meses despu�s de una intervenci�n del pterigi�n para extirparle tejido conjuntival an�malo de un ojo. Aquella estancia hospitalaria de Mohamed VI en la capital francesa tuvo especial repercusi�n, no s�lo por que expuso la delicadeza de su coraz�n, sino porque la ausencia de su esposa, la princesa Lalla Salma, mientras todos los parientes del rey le arropaban a los pies de la cama, fue anticipo de la noticia despu�s adelantada por la revista �Hola! de separaci�n matrimonial.

UN MAL CR�NICO

Por aquellos d�as, los medios de todo el mundo difundieron que el jefe de la dinast�a alau� padece una enfermedad autoinmune llamada sarcoidosis, un mal cr�nico que puede afectar a cualquier �rgano del cuerpo, sobre todo al pulm�n, y muchas veces a los ojos y a los ri�ones, provocando sensaci�n de ahogo al respirar, fibrosis en el pulm�n, dolor tor�cico, arritmia card�aca, astenia (fatiga) y fiebre. La mala salud de Mohamed VI es, de hecho, un tema tab� en Marruecos nada menos que desde 2009, con repetidos cuadros de infecci�n en pulmones y piernas, obligado a usar varias veces muletas para caminar, seg�n se ve en fotograf�as y v�deos de todo este largo tiempo.

Mohamed VI con su hijo y su hermano en una imagen de 2024.

Mohamed VI con su hijo y su hermano en una imagen de 2024.GTRES

Y una de las im�genes que dieron la vuelta al mundo, y espolearon los rumores, se produjo durante la cumbre de decenas de mandatarios de todo el globo en 2018 en Par�s, con motivo de la ceremonia conmemorativa del centenario del armisticio entre las potencias Aliadas y Alemania tras la Primera Guerra Mundial, junto al Arco de Triunfo, cuando Mohamed VI pareci� quedarse dormido, casi en el hombro de Melania Trump -su marido ostentaba su primer mandato presidencial en EEUU-. “Est� siempre muy cansado y se hincha a pastillas. Estamos preocupados”, confesar�a un pol�tico marroqu� con una estrecha relaci�n con la familia real alau�, seg�n diversos medios.

El pasado oto�o, Marruecos vivi� un estallido social impulsado por GenZ 212, el movimiento juvenil que agit� la rebeli�n de la Generaci�n Z para denunciar el lamentable estado de los servicios p�blicos (sobre todo la sanidad y la educaci�n), la falta de empleo y la lacerante corrupci�n en el Reino. Las cr�ticas de la ciudadan�a se dirigieron contra el Gobierno y la �lite pol�tica, logrando la Monarqu�a, una vez m�s, salvarse de la quema de la indignaci�n popular. Pero Mohamed VI se vio obligado a exhibir una firmeza ante el Parlamento con motivo de la apertura de la legislatura que contrast� sobremanera con su flaqueza f�sica y el hilillo de voz que a duras penas fue capaz de emitir. Ese aspecto casi cadav�rico sit�a al pa�s ante lo que en verano Le Monde -con tan buenas fuentes sobre el pa�s- defini� como “atm�sfera de fin de reinado”. Las noticias relacionadas con operaciones y reca�das del soberano menudean, sumadas a la difusi�n contante de fake news como la que lleg� a dar por fallecido al rey y que se propag� como el fuego en medios de todo el Magreb, sin duda con una clara intencionalidad desestabilizadora.

Has�n II con sus hijos Mohamed y Mulay Rashid en una imagen de 1999.

Has�n II con sus hijos Mohamed y Mulay Rashid en una imagen de 1999.AFP

Y no se trata s�lo de la salud. Mohamed VI ha cumplido ya 26 a�os en el trono y su estatus no est� en cuesti�n. Al rey le ha sonre�do, adem�s, la carambola de la geopol�tica global. Rabat ha sido hist�ricamente el socio mimado de Estados Unidos en el mundo �rabe, algo que con la actual Administraci�n Trump se est� fortaleciendo a�n m�s, para preocupaci�n indisimulada de Espa�a. Y ello se ha traducido en el giro hist�rico en Washington respecto al S�hara Occidental, con la �ltima resoluci�n ante la ONU tan favorable a Rabat, que ha culminado un paulatino proceso de rendiciones nunca explicadas como la del Gobierno de S�nchez, que le han entregado al soberano alau� en bandeja su bot�n m�s codiciado. La marroquinidad sobre la ex colonia espa�ola inflama el sentimiento nacionalista en nuestro vecino del Sur y ello lo rentabiliza muy bien la dinast�a alau�. Sus s�bditos han interiorizado que, a diferencia de su padre, Hassan II, un le�n de la pol�tica omnipresente y muy carism�tico, Mohamed VI siempre ha sido “t�mido, muy reservado en p�blico” y poco amante del protagonismo en la escena internacional, como le describe el especialista de Le Figaro Thierry Oberl�.

FIGURA CONTROVERTIDA

Pero su figura es demasiado controvertida. Al rey se le achacan muchas cosas. Como que los aires renovadores que rodearon su proclamaci�n se cortaran en seco enseguida. Y, m�s recientemente, en especial la imagen tan pol�mica que proyecta, fuera y dentro del Reino: la de un monarca ultrarrico demasiado aficionado al lujo, poco interesado en la gesti�n -en el trabajo, en definitiva-, que lo f�a casi todo al Majzen -tecnoestructura de asesores provenientes de la �lite real-, sin notoriedad en el globo, y siempre rodeado de inexplicables compa��as. Sin ir m�s lejos, su amistad con el campe�n de artes marciales Abu Azaitar y sus hermanos, cuya posici�n junto al soberano alauita se compara con la perniciosa influencia de Rasput�n en la Corte de Nicol�s II y la zarina Alejandra, resulta un esc�ndalo que es vox populi en nuestro vecino del sur, por m�s que la censura intente hacer magia.

No puede extra�ar, as�, que sea tan recurrente en las conversaciones sotto voce la posible sucesi�n. Y es evidente la presi�n sobre el veintea�ero Moulay Hassan, el pr�ncipe heredero obligado a cargar desde muy joven con m�s responsabilidades institucionales probablemente de todos sus pares en el planeta.

Mohamed VI y Lalla Salma, su ex mujer, en 2014.

Mohamed VI y Lalla Salma, su ex mujer, en 2014.GTRES

Su car�cter es mucho m�s parecido al de su madre, Lalla Salma, quien, al parecer, est� ejerciendo en la sombra una gran influencia en la formaci�n de sus dos v�stagos, con los que mantiene una excelente relaci�n. La imagen del futuro monarca es diametralmente opuesta a la de su progenitor: la de un joven discreto, serio -en exceso, ya que le hace mostrarse siempre muy distante-, estudioso, de apariencia sobria. Se le ha visto acompa�ando a su padre a citas con mandatarios internacionales desde que era un adolescente, e incluso le ha tocado ya representar a Marruecos en algunas cumbres multilaterales y ejercer como anfitri�n de figuras tan destacadas como el presidente chino, Xi Jinping, al que recibi� en 2024 en vez del ausente Mohamed VI.

El Heredero, dicen que muy preocupado por cuestiones medioambientales, sensible y entusiasta del f�tbol -es un ferviente seguidor del Bar�a- ha cursado Humanidades y Ciencias sociales en la Universidad Polit�cnica Mohamed VI, y al parecer estar�a recibiendo una formaci�n espec�fica en Relaciones Internacionales en la Facultad de Gobernanza Al-Hakama de Sal� El-Jadida, adscrita a la Universidad de Ben Guerir. El gran h�ndicap de Moulay Hasan es que, con apenas 22 a�os, ya siente en el cogote a los corifeos que le sit�an apresuradamente en un trono en el que hoy todav�a podr�a sentirse peligrosamente d�bil.

La cruzada de la mujer que se dice hija de Has�n II

�Tiene el rey de Marruecos una hermana hasta ahora secreta y no reconocida como tal? Eso es lo que proclama a los cuatro vientos Jane Benzaquen, mujer nacida en 1953 en Casablanca y que desde hace algunos a�os est� inmersa en una complej�sima batalla legal para que se le reconozca como hija del difunto Has�n II, padre del actual soberano alau�.

La mujer jud�a-marroqu�, con nacionalidad belga, ha sufrido varios reveses en los tribunales de B�lgica. Pero, lejos de amilanarse, acaba de abrir un nuevo frente judicial en Nueva York, donde conf�a en tener m�s suerte y en intentar acceder a archivos, posible documentaci�n diplom�tica y no se sabe bien qu� posibles pruebas gen�ticas, para demostrar su verdad. Ella se dice hija del anterior soberano, con quien comparte un extraordinario f�sico, tal como le habr�a contado su progenitora. Por su parte, el Reino de Marruecos la habr�an denunciado, seg�n distintas informaciones, por falsificaci�n de documentos y fraude, calificando su caso como “un intento de extorsi�n” y un relato sin fundamento.

Lo que cuenta Benzaquen, quien ha reclamado sin �xito desde 2023 a Mohamed VI -inviolable a todos los efectos- y sus cuatro hermanos una prueba de ADN para aclarar su filiaci�n, es que ella es fruto de la relaci�n que mantuvo en los a�os 50 quien todav�a era pr�ncipe heredero, Has�n, con su madre, Freha Anita Benzaquen, quien posteriormente se habr�a visto obligada a abandonar Marruecos y a instalarse en B�lgica.

Jane Benzaquen habr�a exigido tambi�n una compensaci�n econ�mica “amigable, justa y equitativa” de unos 15 millones de euros.


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