Kohlberg lleva diez años implicado en el Mallorca, pero es un mero principiante en asuntos de fútbol. Se saltó la primera clase: no destituyas un entrenador sin tener otro atado. Ni Ortells hubiese hecho esto. Es más, si el que se ha equivocado es el director deportivo no puede estar un minuto más en el Mallorca. El propietario no puede permitirlo porque el espectáculo de estos días es lamentable. O muy mal Kohlberg o muy mal Ortells.
No es la primera vez que un propietario se lía en asuntos puramente deportivos y se equivoca. En esta época moderna hubo un capítulo si me apuran mucho más esperpéntico y tuvo como protagonista a Antonio Asensio y su implicación en el fichaje de Carlos Timoteo Griguol. Fue cuando el Mallorca no pudo retener a Héctor Cúper y se decidió que ya que el alumno se marchaba, lo mejor era fichar al que fue su profesor en Argentina. Hubo incluso foto de propietario y técnico estrechándose la mano. Horas después las condiciones pactadas cambiaron, de lo dicho nada y se fichó en lugar del maestro al amigo de Cúper, al que debía ser su fotocopia: Mario Gómez. El problema es que no tenía los papeles en regla para entrenar en España. Un despropósito tras otro. Dudo mucho que si la elección del técnico se hubiese dejado en manos de Pepe Bonet se hubiera llegado a este punto. Es más, estoy convencido de que nada de lo sucedido habría pasado. Pero a Asensio, al igual que ahora a Kohlberg , les está afectando el mal del propietario.
Ahora desde la propiedad se ha maniobrado para acelerar una destitución que puede o no tener su razón de ser, pero que ha dejado otra vez la sensación de provisionalidad e improvisación. Posiblemente Kohlberg llegue a ser un buen propietario y Alfonso Díaz un gran CEO y Ortells el nuevo Monchi, pero les queda mucho recorrido por trazar. Muchísimo. Se han encontrado en lugares de máxima responsabilidad demasiado pronto sin haber cubierto antes otro tipo de escalafones olvidando que lo más importante en el mundo del fútbol profesional no es cuántos socios puedas tener, ni cuántos palcos vip ni tampoco si tienes o no pistas de atletismo. En el fútbol lo que realmente marca las diferencias y te hace muy bueno es la capacidad de gestionar las innumerables crisis que se van presentando. Y ahí está su talón de Aquiles. Cada crisis se cierra en falso, se prolonga en el tiempo y se eternizan. Lo de Dani Rodríguez es un claro ejemplo y ahora está una situación todavía más grave porque echar a un entrenador y fichar a otro es un asunto de Estado en un club y aquí da la sensación que se ha manejado como cambiar la marca de jabón de lavar la ropa tras los partidos.