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Internacional

Vinicius marca y baila camino de los octavos de la Champions

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Vinicius juega contra todos y contra todo. Contra los rivales. Contra el racismo. Contra la irregularidad de su propio equipo. Contra s� mismo. Demasiados desaf�os, quiz�s, pero desaf�os estimulantes, sea en el gol, la protesta o el bailecito junto al bander�n, como si lo hiciera junto a una garota. Ese Vini en estado puro es el que ha conocido el Benfica, con dos goles de categor�a en esta eliminatoria, uno de Da Luz y otro en el Bernab�u, la ira por un presunto insulto, las miradas provocadoras y la samba. La Champions ya lo conoce, la Champions que ya ha ganado y lo aguarda, en octavos, no solo contra Sporting de Lisboa o Manchester City, posibles rivales del Madrid. Contra todos.

Hay algo de narcisismo en el brasile�o y en eso tiene a quien parecerse. En esto del f�tbol, sobra. Que se lo pregunten a Jos� Mourinho. Special One, en la victoria o la derrota, jug� al escondite y Prestianni jug� a no jugar para que lo hicieran los suyos, despu�s de una sanci�n que era como un pacto a dos, Benfica-UEFA. Una vez descargada la atm�sfera, hab�a que jugar, y para eso este Madrid tiene problemas. No es una novedad.

Dificultad en la construcci�n

La dificultad en la construcci�n del juego se ha convertido ya en un problema sist�mico que enlaza las �ltimas noches con Ancelotti con la era de Xabi el breve y la itinerancia de Arbeloa, enjuto e hier�tico, como un personaje de El Greco. Como el ‘Caballero de la mano en el pecho’, ante la duda se se�ala el escudo. Todos sab�an y todos saben lo que pasaba, pero todos dijeron ��se�or, s� se�or!�

Tambi�n lo sabe Mou, un especialista en hacer malo a los contrarios. En el Bernab�u elev� la presi�n, hecho que agrav� los problemas del Madrid en la salida de la pelota, y ajust� muy bien a los suyos en el repliegue. En esas circunstancias y sin Mbapp�, lesionado, era m�s necesario que nunca encontrar a Vini.

El brasile�o asumi� el rol, pero en la banda encontr� a lo mejor del Benfica. Dedic ya redujo mucho las opciones de Vini en Da Luz, aunque sin poder impedir la explosi�n de su gol en la ida. En el Bernab�u fue un hueso, aunque no siempre pudiera detener al brasile�o, letal en el desenlace, y un peligro en el despliegue de los portugueses.

El bosnio es, a sus 23 a�os, un futbolista muy interesante, al que seguir. No es la �nica arma del Benfica, con el otro Araujo en la zona de los centrales, Richard R�os en los medios, el incansable Barreiros, Rafa Silva y el r�pido Schjelderup o el tormento de Pavlidis, que explor� con intenci�n los espacios libres entre los centrales y Trent. El ingl�s es el guante del Madrid a bal�n parado, pero a su espalda no est� de m�s dejar unas crucecitas.

La del Benfica es una n�mina muy lejos de la del Madrid por calidad, pero la sensaci�n de equilibrio que ha dejado se debe a su entrenador y a la falta de un entrenador estable en el Madrid. Poco m�s se le puede pedir a Arbeloa, que sigue con la mano en el pecho y ha alcanzado los octavos, que ya estaban en el guion, tras pasar por un inesperado play in. Al menos, no es un pecho fr�o.

Los imposibles de Courtois

El Benfica se adelant� en el marcado porque mejor fue su puesta en escena frente a un Madrid inc�modo. Quiz�s una atm�sfera cargada le habr�a ido menor para inyectarle adrenalina. Pavlidis encontr� metros en la derecha y su centro lo intercept� Asencio, pero para inventar un remate peligros�simo a su propia puerta. Courtois reaccion� al fuego amigo como lo har�a m�s tarde al fuego real, enemigo, ante un disparo dur�simo y colocado de R�os. El rechace, sin embargo, encontr� de frente a Rafa Silva, que en dos tiempos logr� lo que ya era inevitable.

Con la eliminatoria igualada, las dudas que el Madrid se trajo de Pamplona, ya sin liderato de la Liga, y un rival sin miedo esc�nico alguno en el Bernab�u, la situaci�n era peliguada. El gol de Tchouam�ni, a los dos minutos, fue, pues, como un Lexat�n, pero en vena. El �nico error en una entrega hasta entonces del Benfica dio la oportunidad al Madrid de atacar el �rea con m�s gente. Valverde progres� hasta el fondo y Tchouam�ni se fren�, con toda la intenci�n. El pase del uruguayo lo encontr� en la posici�n perfecta. El golpeo fue preciso, medido.

S�lido y asistente Valverde

El gol no es ajeno al franc�s, como ha demostrado en el pasado, pero su posici�n, hoy, m�s atrasada, le aleja de la zona er�gena. No hay quien lo mueva. En esta eliminatoria y durante toda la temporada, es de lo m�s respetable. Tambi�n lo fue Valverde, cuyas conducciones no necesitan de la regularidad del equipo. Suyas fueron las dos asistencias.

El empate dio al Madrid m�s tranquilidad y m�s bal�n, pero el hombro de Gonzalo le priv� de una ventaja mayor despu�s de que G�ler encontrar la red tras un quilombo. Lo conserv� tras el descanso, aunque la crecida del Benfica, que se sostuvo sin cambios casi hasta el final, aument� el compromiso, hasta que un robo permiti� a Valverde encontra a Vini en el espacio. Corri� y defini�, preciso, para llevar la calma al Bernab�u e irse al bander�n. No bail� una Samba para t�. Es una samba contra todos.


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