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La historia de superación de un berciano: «Hace dos semanas no era nadie y ahora soy campeón de España»
A veces parece que las historias de superación sólo existen en películas. Pero nada más lejos de la realidad e Iker García es la prueba de ello. Berciano y natal de Camponaraya, el deportista ha conseguido alzarse con el Campeonato de España absoluto en la modalidad de Powerlifting. Su historia ha estado llena de dificultades que, a día de hoy, sigue sorteando y superando con las ideas muy claras.
«Nací prematuro, con una lesión cerebral que me afectó solo a nivel motórico», explica. Tras varios meses desde su nacimiento, Iker no empezaba a caminar y la preocupación de quienes le rodeaban comenzaba a crecer. «Fueron pasando meses y decían ‘a este niño algo le pasa’ porque con un año yo hablaba y todo bien, pero no caminaba».
Tras varias pruebas, a Iker le descubrireron una lesión cerebral que, según explica «era tan chiquitita que no la habían detectado». La incertidumbre jugaba su papel ya que «no sabían hasta dónde me iba a afectar». Según crecía Iker, se diagnosticó que esa lesión cerebral le afectaría «solo a nivel motórico», lo que le obligaría a llevar a cabo mucha rehabilitación para poder caminar. «Me decían que igual no iba a poder caminar nunca», asegura.
De la portería al press de banca
El deporte fue desde el principio un pilar fundamental en su vida. Tras mucho trabajo a sus espaldas para poder caminar, encontró su sitio bajo los palos de la portería del Francisco Sobrín, instalaciones deportivas donde jugaba el equipo de su pueblo. «Con mucha rehabilitación conseguí caminar, jugué al fútbol aquí de portero en el Naraya muchos años». Con el cambio de categoría donde los equipos pasan de 7 contra 7 a jugar 11 contra 11, aumentando también el tamaño de la portería, Iker se vió obligado a colgar las botas.
Lo que el protagonista no sabía es que cuando se cierra una puerta, en ocasiones se abre una ventana, o varias. Y en este caso Isaac Álvarez fue quien apareció tras esa ventana y le propuso empezar a hacer ejercicios de fuerza en el Pabellón Municipal de Deportes de Camponaraya. «Isaac me dijo, ‘oye, mira, ¿por qué no pruebas?’ y yo le dije, ‘venga, vale’, y nada, empezamos».
Imágenes de Iker García cuando era pequeño en el gimnasio y de portero del C. D. Naraya.
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Por circunstancias personales, Iker tuvo que dejar de entrenar. «Tuve que aparcarlo y dos años después lo retomé para prepararme bien físicamente para una operación que tenía», cuenta. «Empecé con el gimnasio y no solo se convirtió en una parte de mi día a día y de una recuperación, sino en una parte ya vital para mí», expresa orgulloso frente a la colección de trofeos que alberga el pabellón municipal de deportes de su localidad.
Al campeonato nacional «por casualidad»
Tras una de las operaciones a las que tuvo que enfrentarse, el gusanillo de levantar peso no lo abandonó. «Me operaron, me recuperé y cuando estaba recuperando, dije, ‘buah, quiero volver con esto’. Y de la forma más absurda posible, por TikTok, en la cuenta de paralímpicos entré y rellené un formulario para ir al campeonato de España». Sin ninguna esperanza, Iker envió la solicitud, ya que había quedado una plaza libre para competir en el campeonato nacional del pasado año.
«Me llamó una chica de la Federación, rellenamos la solicitud y de repente me dice, ‘oye, mira, nos ha fallado una persona, ¿por qué no vienes tú al campeonato de España?’ Faltaban dos meses, debuté, lo hice como buenamente pude y este año ya con la mentalidad puesta en hacerlo bien, me rompí la tibia izquierda en verano, porque me dejaron mal la primera intervención, y me rompí después la derecha en septiembre».
Imagen de Iker García junto a Lydia Valentín en el Pabellón Municipal de Deportes de Camponaraya.
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Las dificultades nunca amedrentaron a este berciano con ganas de más, e incluso tras romperse las dos tibias en un margen de dos meses, Iker volvió a abrir la puerta del gimnasio. «Imagínate cuanto tiempo tenía entre medias, volvía a entrenar, luego tenía que parar, realmente me preparé en cuatro meses para un campeonato de España». Pero quizá este deportista llevaba preparado mucho más tiempo para representar a la comarca en el panorama nacional del powerlifting.
«No creo que gane, ¿no?»
En todo momento fue consciente de la situación y de las trabas que le ponía el destino para presentarse a la competición, pero en ocasiones anteriores, esto no le importó. «Venía con las expectativas de sí, es mucha preparación, mucho trabajo, pero bueno, no creo que gane, ¿no?»
Pero la recompensa había llegado, casi sin avisar, y no sería por el trabajo que había detrás, sino por el asombro del ya en ese momento Campeón de España. «Fue una sorpresa para mí porque nadie sabía que había quedado campeón de España, es decir, yo me senté, empezaron a dar los premios cuando veo que el que quedó segundo había levantado menos peso que yo, digo ‘he quedado Campeón de España’ y quedé campeón de España».
Y así, como el campeón nacional en su disciplina volvió a su pueblo, Camponaraya, quien le brindó un homenaje, algo muy especial para él. «Al final que te brinde el apoyo tu municipio, donde te has criado, donde te han visto, porque muchas de las personas que estaban allí, aparte de hacer su trabajo como concejales o como político, es gente que me ha visto crecer», asegura. «Es muy emotivo el ver a tu familia, ver a gente que quieres, ver que en tu pueblo al final tienes ese apoyo que yo creo que es fundamental».
Próximos retos
Con la ambición que lo ha acompañado durante sus 19 años, el campeón pone la vista en próximas metas pero con los pies en el suelo. «Mirar el día a día, el no quererse comer el mundo, como quien dice en un momento, vamos con calma porque hace menos de dos semanas no era nadie y ahora de repente soy campeón de España, entonces es un cambio grande».
A pesar de confiar en el trabajo del día a día, el sueño de la participación internacional está presente. «Intentar de cara a uno o dos años está ahí, en un año la posible clasificación al Mundial de México, Campeonato del Mundo, mucha gente me dice que esperemos, son expectativas que yo no sé si voy a poder cumplir o no, lo que sí espero es intentar hacerlo lo mejor posible y obviamente competir en cuanto se pueda a nivel internacional», añade.
Con la humildad y el trabajo que le caracteriza, Iker defiende que «todas las personas en la vida tenemos nuestras medallas» y cree que eso es «lo más importante». «La vida no es perfecta, vamos a tener muchos baches a lo largo de ella, pero lo que sí está claro es aceptarlos como proceso del camino a donde quieras llegar, siempre con una actitud positiva».




