Internacional
Moncloa abre la llave del 23-F en plena estrategia de agitar el miedo a Vox
El 25 de febrero de 1981, dos d�as despu�s del 23-F, se publicaba el n�mero 194 de El Socialista, la revista semanal que edita el PSOE. Una portada te�ida de negro con letras blancas sobreimpresionadas: �La democracia, amenazada. Segundo aviso�. En el editorial, titulado �Aqu� ha pasado mucho�, habla de �comportamientos pol�ticos que se insertan en un proceso que conduce a la involuci�n�; alude a �presiones de quienes, enquistados en las instituciones del Estado, utilizan todos los recursos a su alcance para impedir la consolidaci�n del sistema de libertades�; o concluye que �la consolidaci�n real de la democracia es la �nica forma de evitar la repetici�n de las conocidas experiencias hist�ricas�.
Cuarenta y cinco a�os despu�s, ese editorial est� m�s vivo que nunca para los dirigentes socialistas. Se repiten y recuperan las mismas ideas, con motivo de la decisi�n de La Moncloa de desclasificar hoy documentos relacionados con el golpe de Estado del 23-F. Es el mensaje del miedo a la ultraderecha y la advertencia de que �Vox es una amenaza para la democracia�. Cambia el sujeto -golpistas por Vox-; permanece el mensaje. �Esta fecha siempre ha sido una oportunidad para reflexionar sobre las fortalezas de nuestra democracia y las amenazas en el horizonte� que suponen �partidos de ultraderecha que no creen en la democracia�, expuso Mar�a Jes�s Montero, vicepresidenta primera del Ejecutivo, en clara alusi�n a la formaci�n de Santiago Abascal.
El Gobierno ha decido ahora, despu�s de a�os de peticiones por parte de sus socios y de investigadores y de llevar siete en el poder, dar este paso �para saldar una deuda hist�rica con la ciudadan�a� y porque �la memoria no puede estar bajo llave�, seg�n expuso Pedro S�nchez. La decisi�n va a servir para �prevenir comportamientos que puedan amenazar la democracia�, ahond� Montero. La misma idea fuerza de hace 45 a�os.
Una iniciativa que se toma en plena hoja de ruta de los socialistas de volver a intensificar el choque con Vox, inmersos en un ciclo electoral donde la formaci�n de derecha radical est� en ascenso, superando al PSOE en ciudades como Badajoz o Teruel, arrebat�ndole feudos e, incluso, votantes, y con el partido de S�nchez con una tendencia a la baja. El prop�sito, como ha explicitado el propio presidente del Gobierno, es �trabajar� para que su electorado �se movilice cuando lleguen las generales�. Y todo suma en ese camino de presentar los pr�ximos comicios como una disyuntiva entre �socialdemocracia o barbarie�.
La decisi�n de desclasificar documentos de distintos ministerios ser� tomada hoy por el Consejo de Ministros y, seg�n explican en el Ejecutivo, ser� efectiva ma�ana. Son m�s de un centenar de documentos de los ministerios, seg�n fuentes conocedoras, no hay audios y s� transcripciones y �se desclasifica el 100% de los documentos del 23-F�, aseguran. Los textos estar�n a disposici�n del que quiera consultarlos en la p�gina web oficial de La Moncloa a lo largo del mi�rcoles. Precisamente este d�a en el antiguo Sal�n de Sesiones del Senado tendr� lugar la presentaci�n del libro El Rey, de Manuel Garc�a-Pelayo, que contar� con la asistencia de Felipe VI y de Felipe Gonz�lez.
Esta propuesta de abrir la llave, quitar el candado a secretos, se entrelaza con otras impulsadas por el Ejecutivo en los �ltimos tiempo, que persiguen impacto y debate social, muchas de ellas -como �sta- sin necesidad de pasar por el Congreso, y con las que La Moncloa intenta tener iniciativa y control del debate p�blico. Proponer acabar con el horario de verano; la posibilidad de enviar tropas de paz a Palestina o Ucrania siempre que finalice la guerra; querer prohibir el acceso a plataformas digitales a menores de 16 a�os; el anuncio de movilizar hasta 23.000 millones para construir hasta 15.000 viviendas al a�o; la realizaci�n de un estudio �sin precedentes� liderado por el CSIC para analizar y reducir la desigualdad desde la infancia…
Portada de ‘El Socialista’ del 25 de febrero de 1981
Para el PP estas propuestas, tambi�n la del acceso a documentos del 23-F, son una �cortina de humo�. La vicesecretaria de Regeneraci�n Institucional del PP, Cuca Gamarra, ironiz� con que no haya que esperar otros 45 a�os para saber las causas del apag�n que dej� Espa�a a oscuras o �todos los esc�ndalos que rodean� al PSOE y al Gobierno .
La desclasificaci�n de documentos del 23-F es una exigencia que los socios de gobernabilidad de S�nchez llevan a�os haciendo, con el foco puesto en el papel que jug� Juan Carlos I. El gui�o hecho ahora, sin embargo, no les satisface plenamente. Todos tildaron de �insuficiente� el paso, reclamando la aprobaci�n en el Congreso del Proyecto de Ley de Informaci�n Clasificada, que lleva bloqueada en la C�mara Baja desde septiembre de 2025, acumulando hasta 18 pr�rrogas de enmiendas. Ese texto prev� hacer p�blica autom�ticamente toda informaci�n clasificada durante m�s de 45 a�os salvo si sigue suponiendo alg�n riesgo para la seguridad o la defensa. Este bloqueo es usado por el Gobierno para hacer suya la idea de que cumplen con la ley �antes de que se apruebe�.
Para Sumar, el paso �no es suficiente�. Tampoco para Podemos, que en la misma l�nea demanda la luz verde inmediata al Proyecto de Ley de Informaci�n Clasificada.
Los independentistas aprovecharon la puerta abierta por S�nchez para girar el foco y pedir la desclasificaci�n de lo que consideran �cloacas del Estado�. As�, desde el PNV, una formaci�n que lleva a�os reclamando en el Congreso la desclasificaci�n de textos, y Bildu piden que se haga lo mismo con temas como el asesinato de Mikel Zabalza, los sucesos del 3 de marzo en Vitoria, los sanfermines de 1978 o el atentado del bar Aldana. Los vascos siempre tienen en el radar los GAL.
Para los partidos que permiten la gobernabilidad, que el Gobierno tome ahora esta decisi�n consideran que certifica que todo obedece a la �voluntad pol�tica�. Junts, que ya oblig� al Ejecutivo a desclasificar 8 documentos del CNI sobre los atentados yihadistas de 2017 en Barcelona y Cambrils, tild� la decisi�n de S�nchez de �arqueolog�a pol�tica�.




