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La fascinación de un mundo flotante en el país del Sol Naciente

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La gran ola no est�. La que posiblemente sea la imagen m�s popular de la historia del arte, La gran ola de Kanagawa, de Katsushika Hokusai, no aparece en la exposici�n que presenta la Real Academia de San Fernando (RABASF). Nadie parece echarla de menos, al contemplar la extraordinaria selecci�n de estampas de Bellezas del mundo flotante.

Genuina muestra de la edad de oro del arte gr�fico japon�s, los madrile�os pueden disfrutar de una muestra que sublima la belleza nacida del deseo. La belleza de mujeres hermosas, esto quiere decir el g�nero bijin-ga que las encuadra, y el deseo de acceder a su mundo refinado, que es el significado de ukiyo-e, popular estilo que florece en Jap�n entre el �ltimo tercio del siglo XVIII y la primera mitad del XIX.

'[La ciudad de] Ejiri. La bah�a de Miho. La historia del pino de Hagoromo'. Serie 'Emparejamientos a lo largo de las 53 Estaciones del Tkaid' (c. 1845), de Hiroshige.

‘[La ciudad de] Ejiri. La bah�a de Miho. La historia del pino de Hagoromo’. Serie ‘Emparejamientos a lo largo de las 53 Estaciones del Tkaid’ (c. 1845), de Hiroshige.

Las im�genes de la muestra representan la sugerencia de aquel “mundo flotante”, para�so so�ado que sedujo a los japoneses de entonces y que traspas� los m�rgenes culturales nipones, para tomar plaza en el imaginario colectivo occidental desde comienzos del siglo XX. La revolucionaria influencia que provoc� en artistas como Van Gogh, Monet, Degas y Klimt, y el japonismo actual se�alado por la citada La gran ola de Hokusai, son ejemplos de ello.

La exposici�n re�ne 77 xilograf�as de maestros tan reconocidos y poco expuestos en Espa�a como Kitagawa Utamaro, Utagawa Hiroshige, Harunobu Suzuki, Utagawa Kunisada, Masanobu Kitao, Tsukioka Yoshitoshi y el citado Hokusai. Con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid y la colaboraci�n de la Diputaci�n Provincial de Zaragoza, est� comisariada por el historiador Ricardo Centellas Salamero y por Daniel Sastre de la Vega, profesor de arte de la Universidad Aut�noma de Madrid.

'Cortesanas de la Casa Tamaya sita en Edo-machi icchme'. Serie 'Aposentos temporales de Shin Yoshiwara' (1843-1847), de Utagawa Sadahide.

‘Cortesanas de la Casa Tamaya sita en Edo-machi icchme’. Serie ‘Aposentos temporales de Shin Yoshiwara’ (1843-1847), de Utagawa Sadahide.

Los grabados pertenecen a la colecci�n V�ctor Pasamar. Son el testimonio del amor a su pareja, el fallecido Marion Emil Onila. “La idea del coleccionista es que la tem�tica de la exposici�n se limitase al bijin-ga, lo que ha condicionado la selecci�n. Las grandes protagonistas de este g�nero son las cortesanas de los barrios del placer, junto a ellas, incluimos a mujeres comerciantes, de la nobleza y de la aristocracia, y sacerdotisas miko, para relatar otras visiones de la femineidad” se�ala a EL MUNDO Sastre de la Vega.

La tem�tica principal de la muestra, los distritos de placer de Kioto, Osaka y Edo, la actual Tokio, y los asuntos que all� trascend�an, han obligado a la RABSF, a advertirlo con un rotundo “la exposici�n contiene algunas escenas de sexo expl�cito”. No hay que escandalizarse. Antes que esto, las estampas reflejan un mundo de belleza sutil y de exclusividad absoluta. Lo realmente importante de estas estampas es lo que cuentan los suntuosos ropajes y los elaborados tocados. Incluso en las escenas de sexo, c�mo visten y peinan los personajes importan m�s que su sexo.

Los rostros femeninos se diluyen ante la suntuosidad de sus envoltorios. Lo que singulariza a estas mujeres son sus ropajes y sus tocados. “No es falta de destreza de los artistas, su intenci�n es evitar singularizarlas. Es una convenci�n est�tica del arte Jap�n, un c�digo cultural espec�fico desde el siglo IX, que evita la personalizaci�n de los rasgos para no involucrarse con ellos”, sostiene Sastre de la Vega.

La mayor�a de estos grabados est�n en formato ban, ligeramente superior al A4. En la muestra se incluyen otras dimensiones, como las inhabituales hashira-e, o im�genes de pilar o columna, d�pticos, tr�pticos y un excepcional pol�ptico compuesto por seis grabados.

'[Las cortesanas] Segawa e Ichikawa [de la Casa] Matsubaya Nishiki-e', oban, de Kitagawa Utamaro.

‘[Las cortesanas] Segawa e Ichikawa [de la Casa] Matsubaya Nishiki-e’, oban, de Kitagawa Utamaro.

En comparaci�n con el gran arte nip�n, expresado en biombos y grandes rollos de seda, con los mejores pigmentos naturales, la producci�n semimec�nica de estos grabados los abarat� al m�ximo. “Alcanzaron una popularidad enorme y se produjeron masivamente. Florecieron porque eran asequibles a muchas personas” se�ala el comisario. Las referencias se�alan que su costo era equivalente al de un taz�n de ramen.

Estos artistas, pertenecientes a la clase comercial urbana, no fueron considerados grandes pintores en el Jap�n de la �poca. Estos �ltimos trabajaban para las autoridades shogunales y grandes templos. Implicados en pintar historias confucianas edificantes, paisajes e im�genes que manifestasen la paz y el saber, no pod�an permitirse este tipo de grabados, Las im�genes bijin-ga eran lo peor para el academicismo social y cultural.

La popularidad del bijin-ga no debe causar sorpresa. Salvando las distancias, no es diferente a la fascinaci�n que hoy despiertan series televisivas del tipo de House of Guinness, Succession y Dubai Bling.


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