Internacional
Los militares ucranianos congelan su esperma para asegurar el futuro de su país
El “Campo del Honor” de Le�polis es una sucesi�n interminable de l�neas de tumbas, adornadas con retratos de j�venes. Deb�an ser el futuro de Ucrania pero ahora forman parte del atribulado pasado que ha tenido que afrontar la naci�n desde que Rusia lanz� su invasi�n general en 2022.
Las sepulturas se cuentan por centenares. Casi todas, coronadas con banderas del pa�s o de las unidades militares en las que sirvieron los uniformados.
El camposanto es un reflejo de la sangr�a demogr�fica que est� generando la guerra para esta naci�n. De hecho, las autoridades anunciaron que este espacio hab�a alcanzado el l�mite de enterramientos y a partir del pasado mes de diciembre tuvieron que habilitar un nuevo cementerio en un terreno cercano. Como escribi� una publicaci�n local al anunciar que la necr�polis estaba llena: “El precio de la libertad ucraniana se mide con nombres, no s�lo en kil�metros”.
Para Irgna Farion, el nombre de su beb�, Oleksander -de mes y medio de vida-, es un recuerdo del que portaba su marido, que falleci� combatiendo contra los rusos en la regi�n del Donb�s.
“Le mataron en el Donb�s. Era comandante de una unidad y salv� la vida de uno de sus soldados, pero no la suya”, explica la f�mina que se presenta en la cl�nica de la doctora Lyubov Mykhaylyshyin, portando un ramo de flores.
Irgna Farion junto a su beb� Oleksander.
Se lo quiere ofrecer a la especialista, “en agradecimiento por haberme dado a Oleksander”, dice con su reto�o en los brazos.
Irgna y su marido hab�an iniciado el tratamiento in vitro antes de que los rusos lanzaran su ofensiva general contra Ucrania. El fallecimiento de su esposo en diciembre de 2022 paraliz� todo el proceso. La ucraniana tuvo que recuperarse emocionalmente durante meses.
“S�lo me vi preparada a finales de 2024, cuando visit� la tumba de Oleksander. All� comprend� que estaba preparada”, recuerda.
Lyubov Mykhaylyshyin ense�a los compartimentos tipo barril donde guarda las muestras de la media docena de pacientes que mantienen embriones congelados en las instalaciones de su centro asistencial.
Lyubov Mykhaylyshyin ense�a los compartimentos tipo barril donde guarda las muestras de la media docena de pacientes.
Mykhaylyshyin es una de las m�ltiples especialistas en reproducci�n asistida disponibles en Le�polis. Como expresa el doctor Stefan Khmil, cuyo centro ha congelado cientos de muestras de esperma y embriones desde que la guerra total comenz� hace cuatro a�os, la metr�poli situada al oeste del pa�s se ha convertido en “la Meca de la reproducci�n” in vitro (FIV) de Ucrania.
Bajo la conmoci�n que gener� la invasi�n rusa, el Gobierno central estableci� al a�o siguiente un programa que permit�a a los varones que serv�an en el ej�rcito congelar su esperma de forma gratuita, y que sus parejas pudieran mantenerlo al menos tres a�os si fallec�an.
“Nuestros soldados defienden nuestro futuro y puede que pierdan el suyo, as� que quer�amos ofrecerles esta oportunidad”, explic� la diputada Oksana Dmytrieva, impulsora de aquella legislaci�n, a un medio local.
“Realizamos unos 300 ciclos por a�o [as� se refiere a los procesos de reproducci�n asistida]. Pero el n�mero de militares que se han acogido es muy peque�o”, indica Mykhaylyshyin.
El nacimiento “p�stumo” de hijos de militares fallecidos en el conflicto es una de las consecuencias de la modificaci�n de la legislaci�n local a tal efecto, que se inscribe dentro de los incentivos establecidos por Kiev para para fomentar la natalidad, que incluyen tambi�n ayudas desde antes del nacimiento del beb� y hasta que tenga seis a�os que pueden alcanzar un m�ximo de 615.000 grivnas (unos 12.000 euros).
En mayo del a�o pasado, otra ucraniana, Natalia Hordiychuk, alumbr� un ni�o concebido con el esperma de su marido, que hab�a muerto el a�o anterior mientras combat�a en Donetsk. En ese caso, la madre tambi�n le dio al ni�o el mismo nombre que su pareja, Yuri.
La alerta sobre el retroceso de la poblaci�n del pa�s es un mantra repetido mil veces en los �ltimos a�os por todos los expertos.
En las primeras tres d�cadas de independencia, el estado vio c�mo su ciudadan�a se reduc�a de los 51,5 millones a los cerca de 41 que tiene ahora, seg�n las cifras que maneja la ONU.
Lyubov Mykhaylyshyin ense�a los compartimentos tipo barril donde guarda las muestras de la media docena de pacientes.
En 2024, cerca de 31 millones de ucranianos viv�an en los territorios controlados por Kiev, otros cinco millones se manten�an en las provincias ocupadas por Rusia y otros cinco se encontraban en el extranjero, seg�n las estimaciones del Centro de Estrategia Econ�mica.
“La guerra est� acelerando la crisis demogr�fica”, alerta Lyubov Mykhaylyshyin. “Es una crisis anterior a la invasi�n del 2022. Si en el a�o 91-92 registramos cerca de 600.000 nacimientos al a�o, en 2022 ya s�lo eran 200.000”, agrega.
Con uno de los �ndices de natalidad m�s bajos del mundo, la constante hemorragia num�rica que supone la guerra ha permitido que la tasa de mortalidad casi triplicara a mediados del a�o pasado el n�mero de nacimientos.
Durante un foro enfocado en esa coyuntura celebrado en Kiev, la capital, en abril de 2025, la ministra de Pol�tica Social, Oksana Zholnovych, estim� que si contin�a esta tendencia la poblaci�n de Ucrania podr�a verse reducida hasta 10 millones para el a�o 2050, llegando a un m�nimo de 25,2 millones de habitantes.
La muerte es un impedimento absoluto para la reproducci�n pero seg�n los datos del doctor Khmil, un 10% de los militares que resultan heridos gravemente tambi�n ven como el legado de esas lesiones les deja inf�rtiles.
“El estr�s o la falta de sue�o es un factor determinante en la reducci�n de la fertilidad, tanto en el hombre como en la mujer. Los an�lisis han confirmado que en la mayor�a de los casos hay una reducci�n en la calidad del esperma de los militares que est�n en el frente b�lico”, precisa Mykhaylyshyin.
Olena Yunko, de 33 a�os, sirve como instructora de militares en las fuerzas armadas de su pa�s desde hace una d�cada. Es otra de las pacientes de la cl�nica de Mykhaylyshyin, que ha elegido congelar sus �vulos aprovechando la nueva normativa.
Incluso ella -decidida a intentar tener un descendiente por el sistema FIV- admite que si viviera en el este del pa�s “me pensar�a dos veces tener un hijo. �Qu� puedes hacer con un ni�o si vienen los rusos?”.
La militar reflexiona sobre el futuro demogr�fico de Ucrania y con la cabeza agachada se enfrenta a lo obvio, el horror que implica una guerra. “Los m�s brillantes se han ido. Los que ten�an el mejor ADN est�n muertos”, sentencia.





