Internacional
La mafia que vende Burundanga para "violaciones" en Madrid con entregas en menos de una hora: "Anula la voluntad de la víctima y no recuerda nada"
Prometen “entrega en una hora en Madrid”. Se anuncian en p�ginas de anuncios por palabras, en Telegram, en TikTok y en otras redes sociales de acceso p�blico. Presentan su producto como una sustancia que “anula la voluntad de la v�ctima”, de modo que cuando esta “denuncia, asegura haber sido violada pero no recordar nada”. Algo que, seg�n la propia organizaci�n, dificulta que se “tome en serio las llamadas violaciones por sumisi�n qu�mica”. Con estas premisas opera una red especializada en la venta de escopolamina —popularmente conocida como burundanga—, que ofrece entrega en mano y a domicilio como si se tratara de un negocio de comida r�pida.
Seg�n la investigaci�n realizada por GRAN MADRID, a partir del an�lisis de perfiles en redes sociales, correos electr�nicos, n�meros de tel�fono, anuncios clasificados y cuentas de Telegram, existe una estructura organizada que act�a en internet abierto. La red mantiene al menos cinco tel�fonos interconectados, varios correos electr�nicos, perfiles cruzados en distintas plataformas y un blog propio donde promociona la venta de escopolamina —nombre cient�fico de la sustancia conocida como burundanga—. En ese espacio tambi�n se ofrecen otras drogas asociadas a agresiones por sumisi�n qu�mica, como el GHB.
Los precios se anuncian sin ambages: “305 � 5 gramos”, “265 � 3 gramos”, “280 � 25 ml 50 dosis”, “250 � 15 ml 30 dosis“. Todo ello acompa�ado del reclamo “Entrega en una hora en Madrid”. En uno de los textos promocionales, los propios vendedores subrayan que la escopolamina “cuenta con la dificultad de localizarla tras pocas horas en el organismo” y a�aden que la p�rdida de memoria de la v�ctima “ha hecho dif�cil que se tome en serio las llamadas violaciones por sumisi�n qu�mica”. El mensaje culmina con una frase expl�cita: “Anula la voluntad de la v�ctima que luego no recuerda nada”.
La burundanga es el nombre coloquial de la escopolamina, un alcaloide extra�do de plantas como la brugmansia o el estramonio. Fue aislada a finales del siglo XIX y ha tenido usos m�dicos controlados como sedante, antiespasm�dico o para prevenir n�useas. En el �mbito hospitalario se emplea bajo prescripci�n y control estrictos. Fuera de ese contexto puede provocar desorientaci�n, somnolencia, confusi�n, p�rdida parcial de memoria y disminuci�n de la capacidad de reacci�n. En Espa�a, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han investigado denuncias por su presunto uso en robos y agresiones sexuales. Sin embargo, los an�lisis toxicol�gicos no siempre confirman su presencia y, en ocasiones, intervienen otras sustancias depresoras, como el citado GHB.
La organizaci�n detectada exige el 50% del pago por adelantado —mediante transferencia bancaria o criptomonedas— y el otro 50% contra entrega en mano. Utiliza una cuenta bancaria con IBAN espa�ol de una entidad en l�nea, cuentas de PayPal registradas en Alemania y asegura aceptar pagos en bitcoin. No obstante, el an�lisis del rastro p�blico de la cartera digital asociada revela movimientos que no se corresponden con clientes individuales aislados, sino con transferencias coordinadas que agrupan decenas de direcciones y acaban concentr�ndose en un �nico destino. Este mecanismo dificulta el seguimiento del dinero y apunta a una estructura organizada detr�s de los cobros.
El entramado tambi�n se anuncia en p�ginas especializadas y dispone incluso de un blog en la plataforma Medium con anuncios de venta acompa�ados de reclamos como “burundanga, droga para cr�menes perfectos”. Estos mensajes se apoyan en supuestos testimonios de hombres y mujeres que relatan episodios expl�citos de consumo y agresiones sexuales, y que aseguran haberse convertido en v�ctimas de estos delitos sin dejar rastro relatando episodios traum�ticos como “sufr� una fisura anal” o “me despert� en casa sin recordar nada con un escozor en la entrepierna y dos moratones en la espalda”.
Im�genes empleadas por la organizaci�n criminal para promocionar sus drogas.
Los perfiles en TikTok, Telegram y Medium, as� como los anuncios por palabras, contin�an activos pese a haber sido denunciados en distintas ocasiones, seg�n ha podido constatar GRAN MADRID. Sin embargo, a pesar de promocionar sustancias ilegales comercializadas con fines delictivos, no han sido retirados.
La presencia de la red en distintas plataformas dibuja una organizaci�n cuyos nodos apuntar�an hacia personas de supuesto origen dominicano, senegal�s y espa�ol, seg�n el rastro de n�meros, alias y correos electr�nicos. Adem�s, algunos tel�fonos aparecen asociados en aplicaciones de identificaci�n de llamadas a nombres que no coinciden entre s�, lo que sugiere el uso de identidades cambiantes o suplantadas.
Entre las falsas pistas que deja el grupo figura una sanitaria de 24 a�os de la Comunidad de Madrid, cuya imagen y n�mero aparecen vinculados a varias cuentas que promocionan la sustancia. Su profesi�n la convierte en una falsa pista veros�mil, dado que la escopolamina es un medicamento de dispensaci�n hospitalaria.
Contactada por GRAN MADRID, la joven asegura desconocer que su imagen y sus datos personales estuvieran siendo utilizados como tapadera de la red. Explica que en diciembre de 2024, coincidiendo con la apertura de una cuenta de TikTok en la que se usurpaban sus datos para promocionar estos estupefacientes, fue v�ctima de un robo de identidad. Seg�n su testimonio, la organizaci�n habr�a llegado incluso a sustraer varias n�minas de su trabajo y a retirar el dinero en efectivo en cajeros de Barcelona, ciudad a la que tambi�n remiten algunos de los tel�fonos asociados a la venta de estas sustancias.
Pese a tratarse de una sustancia cuya comercializaci�n puede acarrear penas de hasta seis a�os de prisi�n, los perfiles permanecen operativos desde hace m�s de un a�o. En su intento por aumentar las ventas, la organizaci�n llega incluso a aprovechar hitos comerciales como la Navidad o el Black Friday para ofrecer descuentos de hasta el 50% en la venta de drogas. Adem�s, comparte canciones a modo de chanza en las que se alude a su uso para mantener relaciones sexuales e incluso vi�etas de c�mic en las que se narcotiza la bebida que consume una joven.




