Connect with us

Internacional

Un especialista en Tom Cruise la noche del otro sábado

Published

on

Actualizado

LA OTRA noche prob� la tortilla del Tempo 2 (calle San Bernardo, 66). Pepe, el camarero que dio de beber a Sabiniano G�mez cuando ten�a sed, la puso en la barra como si echara pienso a los borrachos. Los borrachos �ramos unos cuantos periodistas agrupados en torno a la ciencia, a la ciencia de mezclarse, enviados especiales en la calle. En un momento, ya no hab�a tortilla, ni pan y el plato empez� a ser masticado porque los periodistas tenemos, adem�s de conversaci�n, hambre. La profesi�n es divertida, pero tambi�n es una c�rcel, y en ese equilibrio se van haciendo carreras y amigos con los que camuflar como horas extras los ataques de cr�pulas. En una de las columnas -los espejos perimetran el bar con miradas- Diego Ricks mont� un podcast de cine. Cada invitado ten�a una teor�a sobre el momento en que Woody Allen pidi� salir a su hija adoptiva, �rase una vez en Hollywood fue calificada como �el �ltimo cl�sico� antes de las nader�as (Romer�a) o las esquizofrenias (Todo a la vez en todas partes) y Gerardo, un tipo como salido de la serie The Orange County, interrumpi� la conga que cada media hora sal�a del ba�o sin tocar el pomo. �Soy especialista en Tom Cruise�, present� sus credenciales, avaladas por la novia, y fum� por primera vez en meses para diseccionar Collateral y Magnolia. Casi nadie es ya especialista en nada.

Era uno de los personajes secundarios que irrumpi� en la barraca m�vil con la que recorrimos la ciudad siguiendo una ruta folcl�rica (La Chalana, Santo Domingo de Silos, 6), surrealista (Museo de Cera, Col�n, 1) y pr�ctica (Petisqueira, Mej�a Lequerica, 17). Nos desped�amos de �ngel Ortiz. Ya en el Amante (Santiago, 3) apareci� Nacheras o Nacherillas, un Nacho de Granada, mitad acento, mitad flequillo, que confes� ser bisnieto de quien fusil� a Garc�a Lorca. Fue m�s sorprendente la ronda de preguntas sobre su cara que inici� una chavalilla de Barcelona en la plaza Mayor cuando las caras ya eran las caras de otro. Le atormentaba llevar cara de lesbiana, un nuevo concepto de cara desbloqueado. Un tipo confundi� la aglomeraci�n de zombies en la puerta de un after con la cola de la carnicer�a. No sab�a que all� �ramos todos los �ltimos.

En el McDonald’s de Bilbao, firmaba la tregua de los ex la pareja que se hab�a conocido de Eramus. Nacheras desapareci�. Y el taxista, cuando el cielo cogi� el tono de Vel�zquez, pregunt� por el amor. Qu� es el amor. Pues m�s o menos una constante.


source

Please follow and like us:
Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook