Internacional
Manuela Carpio es temperamento
COMPA��A MANUELA MONEO
Espect�culo: Estreno absoluto de ‘Ra�ces del alma’, de la Compa��a Manuela Carpio / Baile y direcci�n: Manuela Carpio / Bailaoras: Saray Garc�a, Roc�o Mar�n y Susana Casas / Cante: Enrique El Extreme�o, Miguel Lavi y Manuel de Ta�� / Palmas y fiesta: Israel de Juanillorro e Iv�n de la Manuela / Comp�s: Torombo y Jos� Manuel Ramos alias El Oruco / Guitarras: Jos� G�lvez y Juan Requena / Artistas invitados: La Macanita, Jos� Valencia, Manuel Moneo alias Barullo, El Tolo, Angelita Montoya y Anabel Valencia / Fiesta por buler�as: Diego de la Margara, Luisa la de Regiles y Juanito Carpio / Producci�n: IFI Jerez / Lugar y fecha: Teatro Villamarta. 20 de febrero de 2026
CALIFICACI�N: **
No es habitual levantar el tel�n de un evento tan trascendental como el de Jerez, tan especializado en baile flamenco y danza, con una compa��a que no gestione el relato esc�nico y la duraci�n. Se suele hacer, por lo general, con montajes medidos con escuadra y cartab�n, con suprema intervenci�n artificial, y no valorando s�lo lo natural como un acto de contemplaci�n, sino de responsabilidad �tica.
Es el corolario de la interminable gala inaugural presentada por Manuela Carpio, la bailaora jerezana que con un grupo de un dominio sin parang�n en lo que al cante y comp�s se refiere, y unos invitados que saben c�mo explorar lo esencial del eje Jerez – Lebrija – Triana, ha rescatado desde las ‘Ra�ces del alma’ los sentimientos intensos y complejos que son primordiales para la salud mental del flamenco.
Manuela Carpio reacciona al cante de manera intensa, y su r�plica incluye experiencias multifac�ticas como la tristeza, la alegr�a, la ira o el amor mel�dico, tanto que hasta puede lanzarse a cantar ella misma, nada extra�o y que no minusvalora su rol principal, el baile, con el que busca la esencia de su protagonismo, el vivenciar su propia experiencia, tal que en las canti�as de presentaci�n, donde ya exhibi� sus credenciales de apasionamiento ante el cante y propendiendo al carisma de lo efusivo.
A partir de ah� las tres chicas de la compa��a por sole� y el soberbio baile por seguiriyas de El Torombo, con el que conect� con el p�blico a trav�s de su propio bienestar emocional, alternando las “llamadas” con los “quiebros” y el “zapateado” pero no como una exhibici�n de virtuosismo vacuo, sino dando respuesta al cante, bien timbrado y brillante, y a la homogeneidad de los compases.
Y es que la personalidad de El Torombo, bien escoltado por El Oruco, Ta�� y un Lavi que nos colm� de gloria cantaora, lo resalta de manera muy acentuada el tiempo musical, de variada y de una proyecci�n esc�nica incontestable, como as� se manifestar�a m�s tarde la tanda canora de Isabel Valencia, La Macanita, Angelita Montoya, El Tolo, El Barullo y Jos� Valencia, un dispendio de cantes que a todos hicieron mirar el reloj.
Empero, Manuela Carpio asom� por el patio de butacas para anunciar en el proscenio su baile por sole�. Al son magisterial de Enrique el Extreme�o, Carpio, inspirada y potente, la fue elaborando con suficiente imaginaci�n y habilidad, sobrada de cuerpo y del color y ritmo necesarios como para dar vida a un montaje que la hizo protagonista innegable.
El motivo de lo que antecede es que, a trav�s del baile, la artista jerezana muestra los estados de �nimo que le afecta desde el desaf�o musical, lo que justifica sus arrebatos de expresividad o el impacto que refleja la madurez de su zapateado, en los que no hay tecnicismos contempor�neos, pero s� muchas luces y casi todas deslumbrantes, a m�s de espacios muertos.
�tem m�s. El cante de Enrique el Extreme�o va por donde gusta a Carpio. Lavi y Ta�� anidan un caldo de cultivo que fomentan a favor del espect�culo. El comp�s de El Torombo y El Oruco es tan inspirador como necesario. Y si las guitarras y los invitados aportan una superior calidad, las estampas que retiene la memoria son el duende de Diego de la Margara por buler�as, pura poes�a que magnifica la magnitud de ‘Ra�ces del alma’.
Y con este cortejo tan flamenco, tan flamenco que demandan m�s horas de ensayo, donde todos quedan enfocados en la reconexi�n con la esencia de lo jondo, interpretamos que lo que Manuela Carpio hace es rebelarse contra las ataduras y el orden impuesto en un mundo gris de contempor�neo y danzas acrob�ticas, donde el confusionismo est� lanzando mezclas altamente explosivas.
Manuela Carpio le ha entrado a su p�blico, pues, por las ‘Ra�ces del alma’, con la que aporta su temperamento de arte gitano, carisma que tanto se echa de menos, fundamentalmente cuando reconoce nuestras reacciones m�s inmediatas y esos sentimientos m�s duraderos a los que el aficionado llega desde las emociones. Pero eso s�, cuando las ra�ces son tan profundas y se dilatan en un exceso de tiempo, pierden el significado de lo que quieren transmitir. M�s de dos horas de butaca sin reflejar el por qu� y para qu� del relato, no las resisten ya ni los acomodadores.



