Internacional
El hombre que ha conseguido que llamar "mono" y "negro de mierda" sea delito de odio en el Supremo habla del racismo y del 'caso Vinicius Jr.'
- La verg�enza estaba del otro lado / Podemos vencerlos por siempre y para siempre / Entonces podr�amos ser h�roes solo por un d�a…
—H�roes / David Bowie
Hay seres excepcionales que est�n escondidos en un bar. Sirvi�ndote una copa, escuch�ndote. Son aquellos que aguardan pacientes su momento. Que consiguen hechos extraordinarios �nicamente soportando a indeseables. A sus m�s de 70 a�os, Manu solo se reconoce como una persona �paciente�, que cree �en la Justicia�. Da la mano con firmeza, sabiendo a lo que venimos. A contar la historia del protagonista de una de las victorias judiciales m�s importantes contra el racismo.
Llamar �mono� y �negro de mierda� a cualquiera es delito de odio en Espa�a. No como met�fora. Como hecho. Gracias a su resiliencia, a denunciar a un troglodita que le llam� as� —�tantas veces que ni siquiera pude contar�—, el Tribunal Supremo ha emitido una sentencia importante. La firman los magistrados Juli�n S�nchez Melgar (presidente), Andr�s Palomo, Vicente Magro (ponente), Carmen Lamela y Leopoldo Puente. En su caso �se produce un ataque por odio al diferente por el color de su piel�. Y condena en firme y en �ltima instancia a su agresor.
El 16 de enero de 2021, en las afueras de Valencia, un cliente crey� que la m�quina de tabaco del local de Manu le hab�a dado mal el cambio. �Me reclam� con furia, con amenazas. Me comenz� a insultar. Le expliqu� calmadamente que hab�a que esperar� a que el responsable de la m�quina contabilice �el dinero y le devuelva, si correspond�a, lo que solicitaba�. Pero no entendi� a razones. �Me comenz� a insultar sin parar… �Por un euro!�. Se acomoda la gorra, suspira, y sigue con su relato.
El caso de Manu lleg� hasta el Tribunal Supremo, que ha dictado una sentencia hist�rica contra el odio. Esta condena abre un nuevo camino frente a una violencia que va de las calles a los campos de f�tbol
�Como soy una persona paciente, aguant�. Me llam� ‘mono’ y ‘negro de mierda’ tantas veces… No paraba. Asustaba. Y llam� a la Polic�a�. A pesar de su edad, es un hombre robusto, de espaldas anchas. �Me s� defender bien, pero creo en la ley�. Llegaron los agentes y el energ�meno —�no recuerdo ni su nombre, no merece ni que se le mencione�— sigui� con sus agresiones.
�Iros a la selva…�, le espet� tambi�n el tipejo. Llegaron los agentes y, como recuerda la sentencia del Supremo, se atrevi� a �recriminar a los polic�as que le trataran a �l as�, siendo espa�ol, y a ellos no�. El plural era por Manu y por todos aquellos que compart�an su color de piel. �Os vamos a tirar del barrio�, soltaba, asimismo, el hoy condenado.
Manu vuelve a ese momento en su memoria. Sorprendido porque nada le deten�a.
�Ten�a un odio enorme. Me amenazaba de muerte�. Lo dice calmado mientras va m�s atr�s en su historia vital. A cuando lleg� a Espa�a desde �frica — �en avi�n, a Madrid�— un pa�s al que quiere. Donde han vivido sus siete hijos. �Aqu� los saqu� adelante. Me hice empresario. Les di educaci�n�. Tiene entre sus v�stagos �una ingeniera, una sanitaria…�, recalca orgulloso. A su edad deber�a estar ya jubilado, pero sigue en su negocio. �Aqu� no hay ayudas. Soy aut�nomo�, dice con una pizca de iron�a.
Es de esos hombres que siempre miran a los ojos. Que no baja la cerviz. �Soy negro y orgulloso de lo que soy y lo que he conseguido�. Con m�s de cuatro d�cadas en Espa�a, en Europa por ende, cree que ha habido una involuci�n. Y hace hincapi� en la palabra �mono�. Ese t�rmino despectivo que tantas veces le ha partido el coraz�n por sentirse humillado. A pesar de ser el protagonista de una sentencia ejemplar, prefiere esconder su rostro por temor a las represalias. Manu se acomoda la gorra y una sombra cae sobre su rostro. Mas sigue observando con sus iris pardos.
Es consciente de que en la misma semana en que su victoria judicial se ha conocido, un tal Vinicius Jr. ha recibido —supuestamente— el mismo calificativo. Pero esta vez la agresi�n delictiva no vendr�a de la tribuna, sino de un compa�ero del equipo rival. �Imperdonable�.
El septuagenario Manu retratado en el interior de su bar en Valencia el jueves 19 de febrero.
La sentencia del Supremo justamente alude al caso del uso de estas expresiones en los campos de juego. Aparte de recalcar expl�citamente el uso del t�rmino �mono� por el delincuente, explica adem�s que este agresor �utiliz� el t�rmino “negro de mierda” con clara intenci�n de odiar a la v�ctima por raz�n de su raza y color de piel, atac�ndole en su dignidad ante semejante expresi�n que, desgraciadamente, se utiliza con suma frecuencia, incluso en espect�culos p�blicos y, sobre todo, deportivos, profiriendo esta expresi�n no solamente en tono despectivo, sino como expresa manifestaci�n de odio al diferente por su raza�. Y Manu no evita el tema Vinicius, a quien considera un �valiente por no quedarse callado�.
—Pocos como usted saben lo que significa que le insulten de esta manera…
—Nadie sabe el profundo e inolvidable dolor que se sufre cuando te llaman ‘mono’… como cuando te insultan as� siendo negro.
—Es as� de duro y conmovedor. Creo que nadie lo hubiera explicado mejor…
—Te hacen sentir que no eres humano. Es supremacista.
Poco m�s se puede a�adir. No es s�lo un alegato contra el racismo. Va m�s all�. No suelta una l�grima porque un hombre con sus a�os ha vivido tanto. Ha sido amenazado de muerte no solo por el condenado del euro. �Un personaje que ha permitido ser sentenciado por el Supremo crey�ndose impune. Ha apelado hasta llegar a su condena�. Tambi�n le han atacado otros racistas.
�Vigilantes me han roto los tendones solo por no esperar a que sacara mi ticket de entrada, con una ni�a a mi lado. Esas cosas he padecido�, recuerda. Pero aun as�, nada le hiere tanto como ese insulto. �Es delito de odio. Es delito de odio�, repite. Emmanuel recalca que es �una forma de quitarte valor. De humillarte. Y de hacerte sentir que no tienes que estar aqu�. Pero no solo en el mismo lugar, en el mundo mismo�. Habla de que, aunque tantos imb�ciles intenten justificarlo, ese �mono� nada tiene que ver con el f�tbol. �Es supremacista�, reitera. Y raz�n no le falta…
Durante el Apartheid, el uso del apie, o mono en afrik�ans, era un insulto racial institucionalizado para justificar la segregaci�n. Era, seg�n distintos informes, una forma de justificar la desigualdad. James Bradley, investigador de la Universidad de Australia, sienta c�tedra en El insulto del simio, una breve historia de una idea racista. Lo explica as� de tajante: �Estas formas de pensar sobre la relaci�n entre humanos y monos reforzaron la conexi�n que los europeos establecieron entre africanos y simios. Y, al presentar como si las personas de origen no europeo se parecieran m�s a los simios que a los humanos, estas teor�as se utilizaron para justificar la esclavitud en las plantaciones de Am�rica y el colonialismo en el resto del mundo�.
La condena se produjo por hechos sucedidos hace un lustro.
Manu no es un aplicado te�rico de la Commonwealth, pero acierta plenamente en lo que describe. Y cree que ese racismo no se justifica bajo ninguna premisa. En la pantalla de su bar, donde siempre est�n puestas las noticias, aparecen tertulianos. Algunos tratando de justificar la sinraz�n. Para �l, esto va m�s all� del deporte. �Soy del Barcelona. Vivo en Valencia. Pero eso est� muy por encima del deporte�, asegura. �Por eso, es muy valiente lo que hace Vinicius. �l no lo necesita. Ser�a m�s f�cil callar, disfrutar de su dinero y de su fama, pero es m�s complejo que eso… Lo puedes ver en el campo. Lo ve todo el mundo. Soporta todos los insultos. Excepto ese…�.
Rememoramos lo que ha sucedido en el estadio del Benfica. Y no solo las veces que uno de sus jugadores —a decir del delantero brasile�o del Real Madrid— le llam� �mono�. Agravio que corrobora escuch� Mbapp�, su compa�ero. Son las grabaciones en las que se ve a chiquillos imitando a un simio. ��Ni�os!�. Los racistas se parapetan en el f�tbol. �No se puede permitir�
La victoria judicial de Manu es un pilar que abrir� un camino. Su agresor est� condenado a seis meses de c�rcel, que incluso puede llegara a ser efectiva, porque ya tiene antecedentes judiciales. Cabe recordar que, hasta hace tres a�os, los jueces sol�an ampararse en que llamar �puto mono� o �negro de mierda� a alguien, para que sea considerado delito, �requiere que el discurso denigrante no lo sea en cuanto a una persona particular, sino al colectivo�. Por eso, adem�s, este caso es trascendental.
La sentencia triunfal contra el racismo agrega: �Como dijimos tambi�n en la sentencia del Tribunal Supremo, Sala Segunda, de lo Penal, Sentencia 458/2019 de 9 Oct. 2019, Rec. 10194/2019: “Adem�s, y como en los delitos de odio, la discriminaci�n no solo afecta a la v�ctima concreta, sino a la colectividad que se conmociona cuando se transgrede una norma de tolerancia, a la convivencia respetuosa de las distintas opciones…”�. Esta cita, vale destacar, es de la sentencia por la agresi�n a los guardias civiles en un bar de Alsasua (Navarra), en 2016.
La compensaci�n monetaria es simb�lica: �A 6 meses de multa de una cuota diaria de 6 euros�. Eso m�s las costas del proceso, que pueden multiplicar la cifra exponencialmente por llegar a la m�s alta instancia. �Y a inhabilitaci�n especial para profesi�n u oficio educativos en el �mbito docente, deportivo y de tiempo libre por 3 a�os y 6 meses�,
Los racistas recibir�n en el futuro escarmientos a�n m�s severos tras esta resoluci�n. Este mismo mes el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha ha condenado a quien llam� �mono de mierda� a su vecino a un a�o de c�rcel y 4.680 entre multa e indemnizaci�n…
El bar, a media tarde se comienza a llenar de brindis. �Soy paciente, la justicia, cuando se tiene la raz�n, llega�. Abrazos de despedida. Pregunto por el euro que buscaba el delincuente racista. �Estaba en el suelo, al lado de la m�quina�.





