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Internacional

Dos increíbles triples de Hezonja llevan al Madrid a la final en uno de los mejores partidos de la historia del torneo

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No hay nada ni parecido. Existe la Copa para momentos como este. Para d�as como el s�bado de semifinales, del proleg�meno del encuentro de las aficiones, una fiesta de la que presumir ante el mundo. Pero m�s todav�a del baloncesto, de la emoci�n, de lo incre�ble. De un partido para el recuerdo, quiz� el mejor que jam�s depar� el torneo. Una obra de arte de por s� con el final m�s insospechado. De h�roes convertidos en villanos y viceversa. Lo iba a ser Jean Montero y lo fue Mario Hezonja, dos triples para la leyenda. [106-108: Narraci�n y estad�sticas]

El Real Madrid estar� en la final este domingo, aunque apenas lo vislumbr� hasta el �ltimo suspiro. No restaban ni 20 segundos cuando Montero puso el 106-101, un triple que parec�a un colof�n. Ni mucho menos. Contest� Hezonja y el propio dominicano perdi� el bal�n en el saque de fondo, para que el croata volviera a acertar, para aumentar el mito del equipo que jam�s se rinde. En la �ltima acci�n, el propio Montero, arruinado su �ltimo cuarto de 19 puntos, fall� y el Valencia llor� un triunfo que saboreaba por puros m�ritos.

Porque los taronja batallaban contra mucho m�s que el Madrid. Ante s�, uno de esos d�as en los que dar la vuelta a la historia. En los que enfrentarse a la propia grandeza que el club conquista paso a paso, en lo deportivo y en lo institucional. Ah� el Roig Arena, para ense�ar al mundo. O L’Alqueria, a su vera. Ah� el equipo de vuelta a la Euroliga y no s�lo de comparsa, sino para codearse con los grandes continentales en sus alturas. Ah� el t�tulo de la Supercopa.

Pero la Copa en casa 23 a�os despu�s… En esos Rubicones se demuestra el poder�o, ante maldiciones como la del anfitri�n, que no la levanta desde 2002. O la propia contra el Madrid, que en los seis precedentes coperos le desplum�, el �ltimo en las semifinales de 2024. Contra todo eso, la ambici�n. El colmillo. La puesta en escena del grupo de Pedro Mart�nez fue como una estampida. Tan voraz, que ni toda la experiencia del Madrid y de Scariolo en estos escenarios pudo contenerla. Si hubiera sido un combate de boxeo, a los blancos les hubieran contado hasta 10 y todo se habr�a acabado a los 10 minutos.

Campazzo, defendido por Badio.

Campazzo, defendido por Badio.ACB Photo

De los primeros compases de tanteo se pas� a un inveros�mil mon�logo taronja. Le llov�an triples al Madrid, carreras, baloncesto sin preguntar. Maledon no se enter� de nada y Scariolo le mand� de vuelta al banquillo mientras ca�a la tormenta. En un momento, el Valencia mandaba por 18 puntos, un primer cuarto para recordar, toda la excelencia defensiva del Madrid ante el Unicaja despedazada (34-16).

Pero, escribi� Baudelaire, “no se puede ser sublime ininterrumpidamente”. Y el Madrid cuenta este tipo de guerras por pu�ados. Iba a tardar un suspiro no en remontar, pero s� en meterse al partido. El segundo cuarto fue como bajar el tel�n y que apareciera otro escenario. Entre Campazzo y Hezonja, un parcial de 2-16. Que no se entender�a si en cada rebote (ocho en ese tramo, cuatro ofensivo), en cada acci�n de las que requieren agresividad, no hubiera estado en cancha Usman Garuba. Determinante.

Fueron 20 minutos fren�ticos, emocionales, de un nivel alt�simo. El golpe y la respuesta. Que s�lo se empa�aron por la �ltima acci�n, cuando Kameron Taylor, que hab�a estado torturando al Madrid (m�s todav�a que Reuvers y sus triples), cay� de mala manera y se torci� su tobillo derecho.

Milagrosamente, ah� estaba a la vuelta en la pista el ex de Unicaja. Cuando, despu�s de otro par de triples (Campazzo y Hezonja), todo volvi� a empezar (58-58). La remontada culminada al poco con otra canasta del croata, complemente ya en erupci�n. Y las sensaciones conquistadas, porque pese a los apuros, lo que pasaba ahora ten�a m�s que ver con la propuesta de Scariolo. Al menos hasta que De Larrea, qu� fen�meno, alz� la voz. La tarde en el Roig Arena, al cabo, era un vaiv�n, un intercambio de tortazos (Maledon tambi�n hab�a espabilado), en busca de un desenlace a la altura.

Que pareci� encarrilar Jean Montero, pidiendo su parte de protagonismo. Exigi�ndola. 10 puntos seguidos del dominicano, al grito de MVP, rugiendo el Roig Arena, otra vez la iniciativa local y un marcador del que, ahora s�, empezar a creer (97-86 a falta de cinco minutos). Los tiros libres tampoco ayudaban al Madrid, que se vio un poco m�s contra las cuerdas con otro dos m�s uno de Montero, puro flow, imparable sobre el precipicio.

Una obra monumental, digna de un jugador al que no se le intuye cielo. Pero el Madrid sigui� apretando, el amor propio. Y un final de agon�a, de frotarse los ojos, de �ngeles y demonios. Dos triples de Hezonja y un error de Montero. De vencedores y derrotados. Todos en pie ante ellos.


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