Internacional
La guerra entre bandas mafiosas que obligó a cancelar los carnavales en La Guajira
Un d�a aparece en el Caribe a bordo de una moto n�utica, con su novia ‘La Bebecita’; otro, rodeado de hombres armados hasta los dientes, en un todoterreno, advirtiendo a los delincuentes comunes que “les lleg� su hora”. Y, uno m�s, en un paraje boscoso, junto a integrantes de su ej�rcito, amenazando a sus enemigos.
Na�m Andr�s P�rez, de 26 a�os y cara infantil, podr�a pasar por un imberbe con �nfulas, una suerte de youtuber que se prodiga en las redes sociales. Pero alias ‘Bendito Menor’ es un consumado mat�n que comanda una facci�n de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada en La Guajira, en el norte de Colombia. La banda se alimenta con el narcotr�fico y las extorsiones, ataca a la fuerza p�blica y elimina tanto a ladrones, drogadictos, j�baros y bandas delincuenciales locales para, conforme a su lenguaje, “limpiar” las calles, como a inocentes ciudadanos.
A su habitual salvajismo, suma la guerra que libra con el Ej�rcito Gaitanista de Colombia por el control de las rutas del tr�fico de coca�na hacia Centroam�rica, lo que ha sembrado el terror en el citado departamento coste�o. Infunden tanto miedo que varios ayuntamientos han cancelado la celebraci�n de los tradicionales carnavales para evitar males mayores.
“No es el momento de celebrar, hay zozobra y mucha gente lo estaba pidiendo”, se�ala a EL MUNDO Enrique Camilo Urbina, alcalde de San Juan del Cesar, cuna de famosos compositores vallenatos, que ronda los ochenta mil habitantes. “Llev�bamos a�os en paz y ahora hay temor”.
Al margen de los homicidios a plena luz de d�a, el Ej�rcito Gaitanista declar� “toque de queda” desde el 5 de febrero. Ese mismo d�a un sicario mat� a un lugare�o al mediod�a, en un establecimiento al lado del cuartel de la Polic�a Nacional. “A partir de las 8 de la noche no queremos parches (grupos) en las esquinas, todo ratero, estafador, extorsionista, consumidor y todo lo que tenga que ver con lo malo, ser� dado de baja”, conminaban. Dio resultado. La actividad nocturna se redujo al m�nimo.
Lo hab�a advertido la Defensor�a del Pueblo el a�o pasado, pero nada cambi�. La Guajira, departamento a orillas del Caribe y fronterizo con Venezuela, vive una ola de violencia como hac�a tiempo no conoc�a. Su capital, Riohacha, adem�s de Maicao, Dibulla, San Juan y otras poblaciones, se han convertido en campo de batalla de las disputas territoriales entre Gaitanistas y Conquistadores, sumado al creciente poder�o de bandas venezolanas que llegan a extremo de grabar y publicar homicidios en TikTok.
Las personas “est�n expuestas a m�ltiples repertorios de violencia, que incluyen confrontaciones armadas, homicidios selectivos y m�ltiples, desplazamientos forzados individuales y masivos, confinamientos prolongados, reclutamiento y explotaci�n sexual de ni�as, ni�os y adolescentes, as� como la imposici�n de ‘normas de conducta’, restricciones a la movilidad, extorsiones y amenazas”, rezaba el comunicado de la Defensor�a, en agosto de 2025.
M�s adelante, un v�deo que se volvi� viral confirmaba los malos augurios. “Estamos patrullando todos los rincones de La Guajira. Estamos en Maicao, prestos para brindar la seguridad a los comerciantes, a la gente de bien. Esos bandidos, esos chirretes (drogadictos), esos jaladores de carros, esos secuestradores, at�nganse a las consecuencias, les lleg� la hora. Lleg� la limpieza social a Maicao”, anunciaba ‘Bendito Malo’ en el interior de un coche, junto a un pu�ado de acompa�antes, con el rostro cubierto, mostrando fusiles y pistolas. “Y a la poblaci�n civil se le informa: no queremos a nadie a partir de las 9 de la noche en la calle. No nos hacemos responsables de lo que les suceda”, agregaba.
Poco despu�s asesinaban a cinco j�venes que segu�an bebiendo y charlando despu�s de la hora se�alada, sin molestar a nadie, en un local del barrio Altos del Parrantial. Como la matanza caus� revuelo y la Defensor�a del Pueblo y otros organismos exigieron al gobierno actuar con contundencia, ‘Bendito Menor’ neg� que tuviese que ver con las muertes, aunque pocos le creyeron. Un testigo les identific� y vecinos de los fallecidos, con los que habl� EL MUNDO, no dudaban de su autor�a.
“Les molest� que no cumplieran la orden de irse para la casa”, coment� un lugare�o, quien no dio su nombre por temor a represalias.
M�s que distanciarse de la masacre ante una ciudadan�a conmocionada, el jefe de los asesinos quer�a salvaguardar su nombramiento por el Gobierno de Gustavo Petro como “gestor de paz”, condici�n que supone cubrirle de un manto de impunidad, puesto que la Fiscal�a le levanta las �rdenes de captura.
“Eso no fue de parte de nuestra organizaci�n ni bajo �rdenes m�as”, minti� ‘Bendito Menor’, mirando fijamente a la c�mara. “Hay muchas organizaciones extorsionando y secuestrando a nombre nuestro”.
Con el fin de reafirmar su predisposici�n a sellar un acuerdo dentro de la pol�tica de “paz total” que predica Petro, el asesino convoc� a una manifestaci�n en Riohacha, el 5 de febrero, a favor de la propuesta gubernamental. Cientos de ciudadanos recorrieron las calles principales con globos blancos, muchos forzados. “Nos obligaron a cerrar y marchar (manifestarse) y no qued� de otra que hacer caso”, coment� un comerciante que pidi� anonimato.
“La seguridad en La Guajira es compleja. Al ser un departamento fronterizo, necesitamos que haya colaboraci�n entre las autoridades venezolanas y colombianas”, explica Juan Carlos Parody, l�der social de Maicao. “Es una frontera porosa, con m�s de 270 pasos por trochas. Aqu� secuestran a una persona, la atracan, la matan y en menos de 10 minutos cruzan a Venezuela y est�n fuera del alcance de la justicia colombiana”.



