Internacional
El rechazado mono bebé japonés que abrazó un peluche de IKEA y se convirtió en un fenómeno global
En un recinto enrejado del zool�gico de Ichikawa, al este de Jap�n, hay un mono que no suelta a su madre. La escena ser�a una estampa m�s de ternura animal si no fuera por un detalle que descoloca: la madre es de felpa, tiene las patas exageradamente largas y una etiqueta azul y amarilla cosida en el costado. Se trata de un peluche que se vende por 19,99 d�lares en IKEA.
El peque�o mono real se llama Punch y, en cuesti�n de d�as, ha pasado de ser una cr�a rechazada a fen�meno viral. Su historia ha recorrido Jap�n y ha saltado al escaparate global de las redes sociales.
Punch naci� en julio de 2025. Cab�a en dos manos. Como cualquier macaco japon�s, busc� instintivamente el vientre de su madre apenas lleg� al mundo. No lo encontr�. Ella lo apart� a los pocos d�as y los cuidadores tuvieron que intervenir para alimentarlo y mantenerlo con vida. Se qued� sin ese ancla invisible -calor, olor, latido- que ordena el universo de una cr�a. Y lo pag� en forma de soledad.
Cuando los veterinarios consideraron que estaba listo para volver al grupo, lo trasladaron al recinto com�n con el resto de primates. Pero cuando Punch trataba de aproximarse a sus compa�eros, recib�a empujones y zarpazos. Varios v�deos difundidos en redes capturaron esos momentos de rechazo. Punch ya hab�a captado la atenci�n y solidaridad de miles de usuarios japoneses.
Fue entonces cuando entr� en escena la madre sustituta. Los cuidadores probaron con toallas, mantas y distintos mu�ecos. Pero Punch finalmente eligi� un orangut�n de patas largas que pod�a abrazar y colgarse del cuerpo, como har�a con una hembra adulta. “Fue f�cil para �l agarrarlo”, explicaba uno de los responsables del zool�gico a la cadena Fuji TV. “Quiz� tambi�n le gust� que pareciera un mono”. Desde entonces, rara vez se le ve sin su mu�eco, al que los seguidores han rebautizado como “mam� orangut�n”.
Punch con su peluche.
El relato trascendi� el per�metro del zool�gico cuando la historia salt� de las redes a la prensa local y, despu�s, comenzaron a hacerse eco numerosos medios internacionales.
Incluso la pasada noche, en Estados Unidos, el popular humorista Stephen Colbert apareci� en su Late Show con el orangut�n de peluche de IKEA. “Probablemente es la noticia m�s triste y tierna de la semana”, dijo el presentador. “Despu�s de que su madre lo abandon�, Punch tuvo dificultades para hacerse amigo de otros monos, por eso le dieron el orangut�n de peluche, y ahora lo lleva a todas partes”.
Esta semana, centenares de visitantes de todo Jap�n se est�n acercando al zool�gico de Ichikawa para fotografiar a Punch. “Un peque�o mono que ha estado creciendo solo se ha vuelto tan querido que muchos lo animan cuando lo ven junto a su peluche, trat�ndolo como a su madre”, escribi� en X el alcalde de Ichikawa, Ko Tanaka, celebrando la inesperada ola de afecto.
La filial japonesa de IKEA Jap�n tambi�n tom� nota r�pido de esta inesperada campa�a publicitaria gratuita. La presidenta del grupo en el pa�s asi�tico, Petra Fager, visit� el zool�gico con una donaci�n de varios peluches de repuesto y otros juguetes. En algunas tiendas de la multinacional, el mu�eco ya se promociona como objeto con potencial terap�utico.
Pero el fen�meno desatado tambi�n tiene un reverso menos simp�tico. Organizaciones animalistas como PETA est�n protestando por la situaci�n de Punch y denuncian que su viralidad encubre un caso de sufrimiento y explotaci�n. En un comunicado, PETA sostiene que la imagen del peque�o aferrado a un orangut�n de peluche es en realidad el reflejo de una profunda carencia emocional.
“Punch, de seis meses, fue rechazado por su madre y ahora vive en un recinto de hormig�n donde el juguete funciona como sustituto afectivo ante el aislamiento y la p�rdida”, reza el escrito.
La organizaci�n advierte de que no es la primera vez que un animal cautivo se convierte en fen�meno de redes sociales a costa de su bienestar. Citan el caso de Moo Deng, una cr�a de hipop�tamo pigmeo en Tailandia que en 2024 fue convertida en sensaci�n global, con merchandising y apariciones en programas como Saturday Night Live, mientras -seg�n denuncian- sufr�a gritos, lanzamiento de objetos y condiciones inadecuadas en su recinto. Cuando la atenci�n medi�tica disminuy�, subrayan, el animal sigui� atrapado en el mismo entorno.





