Internacional
Bodas de oro colectivas para homenajear a los mayores: "Después de 50 años juntos seguimos durmiendo haciendo la cucharita"
Media vida juntos, 50 a�os compartiendo confidencias al caer la noche, 50 a�os de decisiones grandes y peque�as, de alegr�as y de tristezas, de d�as rutinarios y de celebraciones… Cinco d�cadas de acuerdos y desacuerdos, de sue�os y decepciones, de conversaciones que han cambiado de forma pero no de fondo, de fracasos y de retos superados…
Medio siglo de vida compartida merece algo m�s que un recuerdo: invita a una celebraci�n. Por eso, el Ayuntamiento de Torrej�n de Ardoz organiza cada a�o una ceremonia para que las parejas que llevan 50 a�os juntos tengan la oportunidad de renovar sus votos.
El San Valent�n de Oro es un emotivo acto que tiene lugar hoy en lugar del 14 de febrero para no coincidir con los desfiles del carnaval. El Sal�n de Actos de la Casa de la Cultura se engalana y se decora con flores para este rito que oficia el alcalde de la localidad, Alejandro Navarro, que vuelve a casar a los matrimonios como si fuera una nueva boda.
�Esta celebraci�n es una iniciativa m�s que desde el Ayuntamiento ponemos en marcha para este colectivo de la poblaci�n, devolvi�ndoles as� algo de lo mucho que han aportado a la sociedad con sus muchos a�os de trabajo�, explica el regidor popular de Torrej�n.
En este evento las contrayentes reciben un ramo de novia nada m�s llegar y a ellos se les coloca un alfiler prendido con una rosa. Despu�s, el alcalde lee los art�culos de la Constituci�n y la concejala de Mayores de Torrej�n, Ana Ver�nica Gonz�lez, recita T�ctica y estrategia, un poema del autor Mario Benedetti. Posteriormente, las parejas van subiendo una a una al estrado para darse otra vez el s� quiero y renovar sus votos matrimoniales.
Al acabar, los participantes reciben un acta conmemorativa de las bodas de oro -una r�plica similar a la de los enlaces reales- y se festeja con un vino espa�ol al que acuden los hijos y nietos de los contrayentes. Tambi�n hay un photocall para las fotos de los matrimonios en solitario y con sus familias.
�Es una ceremonia muy bonita que se empez� a hacer en 2015. El primer a�o eran s�lo 6 parejas y ahora son 35. Ellos se quedan sorprendidos porque no se esperan que el evento est� tan trabajado. Es el acto que m�s ilusi�n me hace de todos los que organizo�, relata entusiasmada la concejala de Mayores del municipio.
Este 2026 hay dos parejas que acuden al evento sin saber nada, ya que es una alegr�a que les van a dar sus hijos. Adem�s, hay un matrimonio que no celebra 50 a�os de casados, sino 60 a�os juntos.
En este reportaje contamos la historia de tres de estos matrimonios que se dar�n hoy el s� quiero por segunda vez. En estos tiempos de falta de compromiso y de relaciones l�quidas, sus testimonios devuelven la esperanza en el amor y en los flechazos porque en los tres casos fue amor a primera vista. Su clave para durar tanto tiempo ha sido el respeto, el cari�o y la honestidad.
Los tres matrimonios, en la Concejal�a de Mayores de Torrej�n.
La historia de Manuela y Jos�
Por incre�ble que parezca, Manuela Pedroviejo y Jos� Lorenzo L�pez parecen igual de enamorados que el primer d�a. Durante la sesi�n de fotos, Jos� no para de abrazar a Manuela, mientras la fot�grafa les va dando las indicaciones para posar.
No han perdido el romanticismo y Jos� le sigue regalando flores a su mujer, que tambi�n le ha comprado a �l un chaleco por San Valent�n. �Dormimos juntos haciendo la cucharita, pero tambi�n discutimos mucho�, confiesa Manuela.
Lo suyo fue un flechazo. Se conocieron con 14 y 15 a�os, respectivamente y casi nunca se han vuelto a separar. Todav�a recuerdan aquel momento como si fuera ayer. �Fue a la puerta de un cine en Vic�lvaro. �l ven�a con una pandilla de chicos y yo estaba con mis amigas. Antes de entrar en el cine me dijo: “�Quieres salir conmigo?”. Yo me qued� sorprendida y me insisti�: “Piens�telo. Cuando acabe la pel�cula, me contestas”. Y le dije que s��.
Su madre les pill� al salir del cine y les dijo que se iban a enterar. �Es que tu madre era de armas tomar�, a�ade Jos�. Al a�o de ser novios, �l la dej� porque su hermano le insisti� en que era muy joven para comprometerse. �Pero, a la semana, ya estaba debajo de mi ventana con la linterna y volvimos�, declara Manuela.
Jos� empez� trabajando en el sector del transporte y, luego, fue sargento de la Polic�a Local de Torrej�n, donde le toc� vivir los duros tiempos de la droga con el famoso barrio de La Frontera como punto de venta.
Pese a que lleg� a vivir dos tiroteos que le pudieron costar la vida, no le gust� jubilarse: �Me pondr�a el uniforme hoy mismo y saldr�a a patrullar, pero la edad manda�.
Manuela estaba empleada en un taller y era decoradora de vidrio y de cer�mica, pero, como tantas otras mujeres de aquella �poca, dej� de trabajar cuando se cas�. Tienen una hija y Jos� se deslom� para sacar adelante a su familia. Pas� por todo tipo de trabajos: ch�fer particular, mozo descargando lavadoras, camarero y hasta cuidador de sepulturas.
-Y, �en todos estos a�os no ha habido ni un desliz?
-Nada, ni cuernos ni infidelidades- contestan a la vez.
Su clave para permanecer juntos es el respeto y el cari�o. �Si est� malo o se encuentra ingresado, yo me muero�, concluye Manuela.
Teresa y Santiago
Teresa y Santiago, con el acta de las bodas de oro.
Teresa Zald�var y Santiago L�pez tambi�n narran con pelos y se�ales el d�a en que se conocieron en el Bingo Montesol de la calle Montera. Teresa llevaba un d�a de perros. Hab�a intentado ir al cine, pero no hab�a podido. C uando lleg� a Montesol, la sac� a bailar un chico que la apretaba demasiado. Cuando consigui� zafarse de �l, pens�: �Bailo aunque sea con un mono�.
Y, justo en ese momento, apareci� Santiago que la toc� la espalda por detr�s. Era un 5 de octubre. Los dos tienen esa fecha grabada a fuego en sus corazones porque se casaron el mismo d�a un a�o despu�s. �Nada m�s conocerme me dijo que nos �bamos a casar. Y yo no me lo cre�a, pero as� fue. Se empe�� en que ten�a que ser un 5 de octubre y nos casamos ese d�a, aunque fuera lunes�, relata Teresa.
Por aquel entonces, ella ten�a 21 a�os y �l, 28 y fue esa madurez lo que la conquist�. �Era un hombre hecho y derecho. Conoc�a muchos pa�ses y todo lo que me contaba era incre�ble. Me dej� tontita�, proclama Teresa sin tapujos.
�l trabajaba de jefe de taller y luego fue director de una empresa de l�mparas. Ella estaba empleada en una compa��a el�ctrica y de telefon�a en Villaverde.
Pero cuando se casaron ella tambi�n dej� de trabajar: �En aquella �poca tampoco estaba bien visto que la mujer de un jefe trabajara�, expone Santiago. Cuando quiso volver a incorporarse al mundo laboral, Teresa se encontr� desfasada y no hall� empleo.
Santiago es muy detallista y sigue regalando perfumes a su mujer. �Y muy besuc�n�, a�ade Teresa.
Sus bodas de oro fueron en 202o y se iban a ir con sus dos hijos y sus cuatro nietos a M�xico, pero les pill� la pandemia. �Nos vestimos solos en casa, �l con pajarita y todo y nos conectamos por videollamada con la familia. Cuando acab� la conexi�n, estuvimos hora y media abrazados llorando�, confiesa ella.
Su pasi�n son los viajes y ya han visitado 48 pa�ses. Y suma y sigue: el mes que viene se van a Emiratos �rabes y en septiembre volar�n a China.
No ocultan que la convivencia a lo largo de todo este tiempo ha tenido sus momentos complicados, sobre todo, a medida que se cumplen a�os. �Cuando te haces mayor vas teniendo tus rinconcitos, tus cositas y tus chocheces. Es dif�cil�, declara Santiago.
Mar�a del Carmen y Bonifacio
Bonifacio coge de las manos a su mujer, Mar�a del Carmen.
La historia de amor entre Mar�a del Carmen San Atilano y Bonifacio Garc�a arranc� en un baile en Cantalejo, un pueblo de Segovia, su provincia natal. Bonifacio sac� a bailar a Mar�a del Carmen y as� hasta el d�a de hoy. Mar�a del Carmen no fue tan precoz como Manuela y ya ten�a 26 a�os cuando conoci� a su marido, porque quiso disfrutar de la vida.
Tras encontrarse en Segovia, quedaron en Madrid, la ciudad donde viv�an ambos. Y, despu�s de tres a�os y medio de noviazgo, se casaron.
-�Qu� es lo que le enamor� de su mujer?
-Era muy guapa y lo sigue siendo. Y somos del mismo pueblo- contesta �l.
Mar�a del Carmen trabaj� de modista en el taller del dise�ador Elio Berhanyer y presume de haber cosido trajes a la Reina Sof�a. Despu�s, pas� a trabajar de secretaria. Bonifacio estuvo empleado en una empresa de ordenadores y, luego, se dedic� a ser administrador de fincas.
Son una pareja muy conocida en Torrej�n porque, cuando se fueron a vivir a esta ciudad, montaron una papeler�a. Adem�s, �l tambi�n fue el primer concejal de Cultura del Ayuntamiento despu�s de la dictadura y, posteriormente, fue director de Recursos Humanos de la Polic�a.
�Impuls� mucho la cultura, el teatro… Torrej�n es ahora un referente y cuenta con lugares incre�bles como el Parque de Europa�, afirma Bonifacio. Tienen dos hijos y tres nietos, de los que disfrutan much�simo.
Para Mar�a del Carmen, �lo m�s importante en la pareja es la sinceridad y el cari�o�. �La clave es fijarse en las cosas buenas y no en las malas�, sostiene Bonifacio.
Otra de las claves del �xito de este matrimonio es que no tienen ni un minuto de aburrimiento en su d�a a d�a. Acuden al gimnasio, dan clases de baile en dos asociaciones, practican senderismo y tambi�n est�n dando cursos de perfeccionamiento de tel�fonos m�viles y clases de canto porque les encantan los karaokes.
�Nos apuntamos a todo. Bailamos bachata, chachach�, salsa y merengue. Estamos entretenidos. Me encuentro joven de esp�ritu. En Torrej�n tenemos muchas actividades para los mayores�, destaca Bonifacio.
Duermen en habitaciones separadas porque tienen una casa grande, pero �nos hacemos visitas�, apostilla �l.






