Internacional
Liv Ullmann, la gran diva del cine europeo: "Tengo 87 años y lo que más me gusta es estar sola. Me sigo sintiendo una niña de 14 años"
Se abre la puerta y al otro lado aparece una enorme mesa de madera que deja en nada esta estancia del hotel. Y ante ella, de pie, una figura menuda con unos ojos de brillo azul�simo y arruga profunda. �Encantada de que est�s aqu�, soy Liv�, dice extendiendo la mano. Y, efectivamente, no hay trampa en ese saludo. Es ella, en carne y hueso, quien estrecha con delicadeza la mano de quien entra en la habitaci�n. Y ella es Liv Ullmann, uno de los mitos m�s indiscutibles del cine que ha dado Europa.
Hace unas horas que la actriz, directora y escritora noriega ha aterrizado en Berl�n y apenas unas horas despu�s estar� subida al escenario para recoger el Premio Honor�fico del Cine Europeoen una gala que coronar� al dan�s Joachim Trier y a Valor sentimental, su muy bergmaniana exploraci�n de las relaciones familiares. Como si una conjunci�n c�smica hubiera provocado que, en un mismo espacio y tiempo, tuvieran que converger la musa de las pel�culas m�s reconocidas de Ingmar Bergman y uno de los m�s reconocidos herederos que el presente ha dado del cineasta sueco. Como si se hubiera abierto un universo propio y ambos hubieran acabado all� en el centro sin saber muy bien c�mo.
Desde hace a�os, Liv Ullmann, nacida en Tokio en 1938 por el trabajo de su padre, est� sumida en una especie de gira de reconocimiento por festivales cinematogr�ficos y galas de premios de todo el mundo. El justo reconocimiento a una de las m�s grandes estrellas que el continente europeo acab� compartiendo con Hollywood en la d�cada de los 70. En 2007, fue el Premio Donostia del Festival de San Sebasti�n; en 2022, el Oscar honor�fico tras dos nominaciones como actriz y ninguna estatuilla, y, ahora, el de la Academia del Cine Europeo en el continente donde realmente se hizo leyenda. Pero hay algo en ese t�rmino que no acaba de encajar con ella. O que simplemente ella se resiste a aceptar como definitorio. �Nunca me lo he cre�do y s� que todo el mundo tiene esperanzas de que alg�n d�a me crea que lo soy. No estoy siendo modesta, es que realmente no creo que sea una leyenda. Me halaga mucho cuando la gente se sorprende, pero es que no creo que sea cierto�, responde sin perder ni la sonrisa ni la convicci�n.
Pero la realidad se empe�a en rebatir a Liv Ullmann por mucho que su empe�o sea decidido. Solo hay que echar un ojo a la carrera de la actriz, cortada casi por completo desde el a�o 2014, cuando dirigi� y adapt� La se�orita Julia de Strinberg, para encontrar sin mucho esfuerzo unas cuantas obras maestras. Por supuesto, buena parte de las nueve que protagoniz� con quien fue su pareja, Ingmar Bergman: de Persona a Gritos y susurros pasando por Sonata de oto�o y, c�mo no, Secretos de un matrimonio. Sin olvidar sus dos colaboraciones con Jan Troell -Los emigrantes y La nueva tierra- o Richard Attenborough -Un puente lejano-. �Ahora no podr�a hacer todo eso, mi momento ya ha llegado. Pero lo miro con ilusi�n, porque todos somos europeos y sabemos lo importante que es estar juntos y luchando. No luchando en el mal sentido, pero estamos en un momento en el que necesitamos ver pel�culas que nos hagan cambiar la mente porque el mundo est� en un lugar que nunca hemos visto. Si hasta una ganadora del Premio Nobel ha ido a entreg�rselo a Trump�.
- En ese contexto, y con m�s de cinco d�cadas dedicadas al mundo de la expresi�n art�stica, �c�mo de importantes son las artes en este momento?
- Lo m�s importante en la vida es que nacemos y vivimos, que estamos aqu� y que no hay otros como nosotros. Ahora que el mundo est� loco, las artes son m�s importantes porque nos permiten reconocer la bondad. Es importante que la gente sea consciente de esto porque en el futuro ser� lo que nos representar� como las ruinas de hace miles de a�os. Desgraciadamente, el arte no siempre est� financiado como deber�a, como algo que nos ense�a qui�nes somos. Vivimos en un mundo cada vez m�s peligroso, pero dentro de cien a�os ah� estar�n las pel�culas que habr�n capturado el presente y podremos desenterrarlo.
- Y esos a�os de relaci�n personal y profesional con Ingmar Bergman, �qu� le llevaron a aprender que se complementara con eso? Por otro lado, �que aportaba usted al director, que siempre se pone la mirada en la direcci�n opuesta?
- No sabr�a qu� decir, pero yo nunca le confront�, nunca dije algo que no ten�a que decir, y creo que eso llev� a que �l pensara que yo era la persona que podr�a hacer sus pel�culas porque pod�a mostrar inocencia. Me gustar�a decir que �l aprendi� de m� el amor, pero se cas� varias veces. Yo era mucho m�s joven que �l, aunque ten�amos algo en com�n. Siempre dec�a que yo era su stradivarius, que era un instrumento nuevo para �l, y trabajamos mucho juntos. Cuando estuvo aislado en su isla porque no se encontraba bien tambi�n me dio pel�culas. Si no hubiera aprendido nada de m�, creo que no lo habr�a hecho.
Liv Ullmann va salpicando esta conversaci�n de recuerdos que conforman una vida y a los que ella misma va llegando saltando de pregunta en pregunta. En un momento, a mitad de una disertaci�n sobre la importancia del activismo, llega a un viaje a Camboya con una organizaci�n humanitaria en el que coincidi� con el Dalai Lama y relata c�mo se vieron envueltos en un tiroteo en la frontera con Vietman. �Nos quedamos ah� y cantamos We Shall Overcome; entonces empec� a experimentar el mundo real durante tres d�as en los que estuvimos caminando y hablando�.
Tambi�n recuerda el rodaje de Esperemos que sea mujer bajo el cielo azul de Italia a las �rdenes de Mario Monicelli. O c�mo tuvo que bailar y cantar, sin saber que pod�a hacerlo, para el musical Horizontes perdidos. �Creo que no me arrepiento de nada en mi vida, quiz�s podr�a decir de Horizontes perdidos, pero tampoco. Porque ahora puedo mirarla, re�rme y, adem�s, fue la entrada a algo muy importante de mi vida. No me puedo arrepentir de nada, estoy orgullosa de todo lo que me ha pasado hasta ahora�.
Y, en ese ejercicio de memoria, llega Liv Ullmann hasta los actuales 87 a�os en los que sigue perviviendo el azul intenso de su mirada. Sentada en esta silla conversando sobre lo que ha sido su vida art�stica y personal. Subida a un escenario para recoger un premio honor�fico y desplegar un discurso contra las guerras que se suceden en el mundo. O simplemente acomodada en su casa. �Ahora que tengo 87 a�os lo que me gusta es estar sola en mi apartamento. Ya me gustaba cuando me fui a vivir a Estados Unidos hace 50 a�os, siempre me ha gustado estar sola�, expone la actriz. Y sigue profundizando, tras un breve par�n, en ese pensamiento: �Puedo estarlo porque me sigo sintiendo una ni�a, en mi interior tengo 14 a�os, y puedo acercarme a ver las fotograf�as y decir ‘Hola, mam�, ya empiezo a entenderlo’. Simplemente hago lo que podr�a haber hecho cuando era m�s joven. Tengo una familiaridad con la gente que ha formado parte de mi vida, recuerdo muchas cosas y a�n tengo muchos amigos de Estados Unidos y de Noruega. Lo que pasa es que la mayor�a de las personas con las que estuve son ahora parte… �c�mo decirlo? Del universo. Yo no creo que volvamos a nacer ni nada, pero s� que creo que esa gente es parte de algo. Por eso cuando hablo con mam� no es algo infantil. Simplemente solo estoy yo y puedo hacerlo, no importa. Ahora la entiendo mucho mejor. Y luego hay gente a la que he olvidado. Quiz�s es un buen momento para ser mayor�.
La noche antes de esta conversaci�n, Ullmann pudo volver precisamente a verse m�s joven, no solo en su imaginaci�n, sino en una proyecci�n de algunas escenas que ella misma eligi� de Secretos de un matrimonio en un cine de Berl�n. �Ah� s� que me vi joven, ten�a 35 a�os y ya he vivido m�s del doble�, bromea la actriz dejando escapar una ligera risilla solo de pensarlo. �Podr�a haber sugerido otras pel�culas, pero me alegro mucho de verme en esa. Puedo decir que no es mi historia con Ingmar Bergman, pero es muy importante que alguien en aquel momento quisiera hacer una pel�cula sobre las relaciones infelices. Y, aunque creo que es una pel�cula muy triste, es maravillosa porque da una visi�n feminista sobre c�mo las mujeres se sienten libres. Pero visto desde ahora, tambi�n es para el hombre. Siento no poder dec�rselo a Erland Josephson [el actor que encarna a su marido en la pel�cula]�.
- Hablaba de ese movimiento feminista y en los �ltimos a�os parece que las figuras femeninas han ido escalando en la industria con relatos distintos a los que se ve�an en otras �pocas. �Usted ha notado esa evoluci�n desde que empez� su carrera?
- Las buenas actrices y los buenos actores siguen siendo lo mismo. Ya sabes que yo conoc� a Bette Davis y a Elizabeth Taylor en su �poca. Ellas eran mujeres de un enorme talento, igual que ahora me parece que hay tan buenos actores como los hab�a antes. No creo que haya ninguna diferencia en cuanto al talento en absoluto. Lo que s� veo ahora es que hay muchos influencers que se convierten en grandes estrellas y eso es algo que no me gusta. No me gusta que cada vez m�s gente se quiera parecer a ellos.
Para despedirse, Liv Ullmann vuelve a colocarse frente a la enorme mesa. Vuelve a ofrecer su mano extendida. Y repite una frase que no ser� la �ltima vez que dir� en toda la jornada. Pero la entona como si lo fuera. �Espero que volvamos a vernos pronto�.



