Internacional
La España rural se abre paso de la mano de la innovación y la creatividad
Agricultura, ganader�a, pesca… Sin ninguna duda, la importancia econ�mica del sector primario trasciende mucho m�s all� del �mbito de todas estas actividades. Su aportaci�n al Producto Interior Bruto (PIB) nacional, seg�n las estimaciones del Instituto Nacional de Estad�stica (INE) al cierre de 2025, asciende al 2,7%. Pero si se hace un an�lisis m�s profundo, se observa que su relevancia es mayor de lo que indica esa cifra, especialmente, en los territorios rurales.
Hay que tener en cuenta, como incide Ana Mar�a Dom�nguez, consultora de Econom�a Aplicada de Analistas Financieros Internacionales (AFI), que “da soporte a la industria de la comida y la bebida, la principal rama de la econom�a espa�ola tanto en t�rminos de valor a�adido como de ocupaci�n”. Y respalda su afirmaci�n con datos: “Representa en torno al 16% del total de la industria y genera el 21% de los empleos a completo“.
Para Jos� Luis Miguel, secretario t�cnico de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), la lectura que ofrece el dato de la contribuci�n al PIB sobre la relevancia econ�mica del sector primario es tambi�n superficial. De hecho, haciendo referencia a las estad�sticas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n, recuerda que, “si se tienen en cuenta otras actividades con un v�nculo directo como el transporte o la distribuci�n de alimentos en supermercados, la aportaci�n al PIB supera el 9%“. Y esto, a�ade, sin tener en cuenta otras actividades con una relaci�n m�s indirecta, como “la hosteler�a, la restauraci�n y el turismo gastron�mico”.
Esta evidente relevancia del sector primario por su papel como sost�n de la cadena de valor agroalimentaria hace que los retos que tiene por delante sean a�n m�s cruciales. Entre los dos m�s destacados, el de la falta de mano de obra y el envejecimiento de la poblaci�n activa, factores que est�n impidiendo el relevo generacional: de los 747.000 ocupados en el sector, seg�n la �ltima Encuesta de Poblaci�n Activa (EPA), alrededor del 70% supera los 40 a�os.
REGULARIZACI�N. Ante esta situaci�n, en COAG est�n promoviendo la exploraci�n de dos v�as distintas y complementarias, tal como insiste Miguel: “Trabajadores inmigrantes para cubrir la necesidad de mano de obra y la automatizaci�n para tener una mayor productividad sin depender en exceso de la mano de obra”.
En cuanto a la inmigraci�n, el campo espa�ol puede verse beneficiado por la regularizaci�n extraordinaria anunciada recientemente por el Gobierno central de cerca de 500.000 personas extranjeras. De hecho, en Comisiones Obreras calculan que esto podr�a normalizar la situaci�n de cerca de 200.000 migrantes que actualmente trabajan en el sector primario.
Si hay algo que, seg�n Miguel, ayudar�a a que la ganader�a y la agricultura diesen ese salto evolutivo tan necesario es la aplicaci�n de soluciones tecnol�gicas. “Queremos construir un ecosistema digital que nos permita aprovechar el potencial de nuevas herramientas que crean un mayor valor a�adido en las explotaciones y puestos de trabajo m�s atractivos, tanto a nivel de cualificaci�n como de salario, atrayendo as� m�s talento joven”.
En busca de ofrecer al sector esas soluciones que demanda, la Universidad de C�rdoba puso en marcha en 2025 la C�tedra Internacional de Inteligencia Artificial y Agricultura. El proyecto, en palabras de su directora, Rosa Gallardo, pretende “ser un punto de inflexi�n para el aprovechamiento del potencial que la inteligencia artificial puede ofrecer a un sector que tanto lo necesita”. Para lograrlo, contar� con una financiaci�n p�blico-privada de 2 millones de euros y la implicaci�n de 80 investigadores.
En la actualidad, la c�tedra trabaja en cuatro �reas que considera esenciales para la transformaci�n del campo: “Los espacios de datos, los asistentes virtuales, los sistemas predictivos y los gemelos digitales“, detalla Gallardo. Adem�s, a�ade, “dedicamos una atenci�n especial a la formaci�n. La capacitaci�n, la difusi�n y la sensibilizaci�n son elementos clave para permitir que la tecnolog�a sea realmente adoptada por el sector”.
Desde COAG saben lo necesaria que es esta adopci�n, pero tambi�n son conscientes de la falta de recursos. En parte, como denuncia Miguel, por la deficiente estructuraci�n de las ayudas de la Pol�tica Agraria Com�n (PAC) de la Uni�n Europea. “Hay unos recortes enormes y las ayudas que estamos cobrando ahora tienen un impacto menor debido al incremento en los costes de los productos. Eso hace que el agricultor dependa cada vez m�s del mercado”, explica.
En busca de aprovechar al m�ximo esos recursos p�blicos, las instituciones han llegado a beneficiosos acuerdos con las entidades financieras. En Castilla y Le�n, por ejemplo, la Junta y Eurocaja Rural crearon en marzo un instrumento que facilita al sector primario el acceso al cr�dito en condiciones especiales. Gracias a este convenio, se han puesto a su disposici�n hasta 200 millones de euros en pr�stamos garantizados.
Pese a las deficiencias del sistema vigente, en COAG son conscientes de la importancia de estas ayudas para afrontar los ya mencionados retos. Incluido el que, para Miguel, es el m�s importante de todos: “Frenar la uberizaci�n del campo, que est� convirtiendo a los agricultores y ganaderos en franquiciados de grandes inversores”. Y concluye: “No podemos dejar en manos de fondos los elementos esenciales de un negocio del que depende la alimentaci�n de la sociedad”.
PROPUESTAS INNOVADORAS PARA REVITALIZAR LA ACTIVIDAD ECON�MICA DE LOS PUEBLOS
Las oportunidades en el medio rural se multiplican con acciones que implican trabajar en varios ejes. “Tres problemas condicionan la sostenibilidad del medio rural: la falta de oportunidades econ�micas y empleo estable, la modernizaci�n y profesionalizaci�n de los negocios locales y la participaci�n de los j�venes”, dice Bruno S�nchez- Bri�as, coordinador del �rea de Desarrollo Rural de la Fundaci�n Bot�n.
En esta entidad sin �nimo de lucro admiten que las oportunidades en el medio rural espa�ol dependen de la inversi�n, pero tambi�n de los procesos de acompa�amiento para transformar las ideas en negocios con impacto. Lo saben de primera mano, pues su programa Nansaemprende ha formado ya a 500 personas desde 2011.
En Fundaci�n Mapfre identifican tres grandes necesidades en el medio rural: “El empleo y desarrollo de oportunidades econ�micas, el acceso a servicios esenciales y la mejora de las comunicaciones f�sicas y digitales para una mayor interacci�n”, se�ala Lola Moya, directora de Fondos Sociales de Fundaci�n Mapfre.
La entidad es un organismo intermedio del Fondo Social Europeo Plus y cofinancia proyectos con las convocatorias de Ayudas+Rural, en las que ha invertido 10 millones de euros. Desde 2023, ha asignado 24 millones en ayudas a 27 entidades, que ejecutar�n 31 proyectos en los que participar�n m�s de 12.000 personas de 450 poblaciones rurales de 14 comunidades.
Caminos hacia el �xito
Proyectos como el de la familia Pazo de Vilane demuestran que el emprendimiento en la Espa�a rural genera riqueza. Esta firma lucense de huevos camperos devolvi� la vida productiva a un pazo agr�cola del siglo XVIII. Pazo de Vilane factura 12 millones, emplea a 64 personas y llega a 2.500 puntos de venta desde 17 peque�as granjas repartidas por toda una comarca.
Desde C�rculo Fortuny, asociaci�n que aglutina en un foro com�n al sector espa�ol de las marcas culturales, se�alan que la artesan�a tambi�n es un potente motor econ�mico del medio rural. Por eso, inciden en la pertinencia de atraer talento y formar a artesanos que pongan en valor las fortalezas de la artesan�a espa�ola.
Al hablar de la Espa�a rural, a veces se subestima el papel de sectores tradicionales pero estrat�gicos, como las canteras de �rido. “Estas explotaciones son un pilar de desarrollo de muchos pueblos”, indican desde Eiffage Construcci�n, firma con una veintena de canteras en el pa�s y proyectos por valor de 460 millones.
Otras iniciativas, como la red de Pueblos M�gicos de Espa�a, act�an desde el sector tur�stico. Esta red, que integra a m�s de 150 municipios y este a�o cumplir� una d�cada, se vale de la identidad como herramienta de desarrollo econ�mico para exprimir el patrimonio, la cultura, la gastronom�a, la naturaleza y las experiencias ligadas al bienestar.
Agrupa ya a m�s de medio millar de bienes de inter�s cultural, conjuntos hist�ricos y denominaciones de origen, entre otros activos.
LA CAZA DEFIENDE SU CAPACIDAD DE GENERAR EMPLEO Y RIQUEZA PARA EL CAMPO
En muchos pueblos de la Espa�a rural, la temporada no la marcan las vacaciones de verano ni las campa�as agr�colas, sino el calendario cineg�tico. Cuando llegan las monter�as, los recechos o la caza menor, vuelven a llenarse los bares, se ocupan casas rurales y aparecen ingresos que, en algunos municipios, sostienen buena parte del a�o. Tras esa actividad estacional se esconde un sector de peso econ�mico y territorial muy infravalorado.
Al desarrollarse casi exclusivamente en el medio rural, la caza genera un flujo econ�mico inmediato sobre comarcas que, en muchos casos, cuentan con pocas alternativas productivas. “El impacto econ�mico del turismo cineg�tico es directo y especialmente relevante en zonas despobladas, que reciben miles de cazadores nacionales y extranjeros cada a�o”, explican desde la Fundaci�n Artemisan, entidad referente en el an�lisis del sector cineg�tico en Espa�a.
Desde esta organizaci�ndestacan que comunidades como Castilla-La Mancha reciben un gran n�mero de cazadores de otras regiones, mientras que Madrid, la Comunidad Valenciana o Catalu�a registran un flujo mayor de cazadores hacia otros territorios. Seg�n los datos m�s recientes, de 2023, el gasto anual medio de un cazador en Espa�a supera los 10.000 euros, entre cotos, alojamientos rurales, hosteler�a, transporte y otros servicios locales.
MALLA CINEG�TICA. En municipios de la Espa�a vac�a con presupuestos que en muchos casos no alcanzan los 100.000 euros anuales, la caza se ha convertido en un recurso clave. “En localidades de Soria, Teruel, Segovia o Guadalajara, los ingresos procedentes de la subasta de cotos [especialmente, de caza mayor] pueden superar los 20.000 euros al a�o, actuando como uno de los principales motores econ�micos fuera de la temporada estival”, afirman desde la Fundaci�n Artemisan.
Esa actividad se apoya en una extensa estructura territorial. Espa�a cuenta con cerca de 32.000 cotos de caza, la mayor�a de car�cter privado. Se concentran, principalmente, en las regiones de Castilla y Le�n, Castilla-La Mancha y Andaluc�a, comunidades que re�nen cerca de la mitad de toda la superficie cineg�tica del pa�s.
Esta vasta red de cotos sostiene un sector que, seg�n las estimaciones oficiales, contribuye con 10.190 millones de euros al PIB nacional (una cifra comparable a todo el sector textil) y genera 45.642 empleos directos, de los que el 80% se localiza en el medio rural. Su m�sculo econ�mico se sostiene gracias a una base social de m�s de 577.000 cazadores y se potencia con un turismo internacional que representa hasta el 25% de los ingresos de los gestores profesionales de cacer�as en Espa�a, lo que consolida a Espa�a como uno de los pa�ses de Europa en los que la caza genera m�s actividad econ�mica, s�lo por detr�s de Francia.
A estas cifras, desde la Fundaci�n Artemisan a�aden el valor creciente de los servicios ecosist�micos: el di�xido de carbono que fijan los montes cineg�ticos, el agua que conservan y las especies protegidas que albergan tambi�n aportan un valor econ�mico. Seg�n afirman, “tambi�n tienen un valor econ�mico para la Espa�a rural”.
Tecnolog�a y Log�stica, el nexo que abastece a los pueblos e impulsa sus negocios
Vivir en un pueblo no est� re�ido con tener acceso a cualquier producto, ni siquiera con montar un negocio aunque no haya apenas vecinos que puedan convertirse en clientes. Paso a paso, el comercio electr�nico va dejando sentir su impacto con m�s fuerza en las zonas de Espa�a con baja densidad poblacional.
De entrada, el desembarco de la uni�n de tecnolog�a y log�stica se nota en cuestiones b�sicas como la recuperaci�n del consumo y la reducci�n de los gastos. El simple hecho de ir a la compra de forma presencial no s�lo supone una limitaci�n del consumo para los habitantes de zonas alejadas y poco pobladas sino que aumenta sus gastos y hasta la factura clim�tica.
Un informe de la consultora Nera, impulsado por Amazon, refleja que un 81% de los consumidores de zonas rurales de baja densidad, y un 76% de los de zonas m�s densas, emplea su veh�culo particular para ir a comprar. Es un 54% m�s que quienes compran desde las ciudades. En concreto, el estudio afirma que el 55% de los consumidores de municipios con menos de 10.000 habitantes recorren m�s de 5 kil�metros a la semana para hacer sus compras, frente al 26% de los compradores urbanos. Pero es que un 6,6% se ve obligado a recorrer m�s de 50 kil�metros.
Esa necesidad de desplazamientos no s�lo se nota en emisiones de CO2. Evitarlos al realizar compras por internet, conforme al estudio, supone un ahorro medio al a�o de entre 225 y 275 euros, en funci�n de donde se viva. Y son “los residentes de las zonas rurales los que m�s ahorran; 50 euros m�s que los compradores desde las ciudades”.
En este sentido, para surtir a la poblaci�n rural y facilitar su consumo han surgido iniciativas como Amazon Hub Delivery. Desde hace cinco a�os posibilita que los propietarios de peque�os negocios en pueblos se encarguen de entregar sus pedidos a los vecinos. No es s�lo un servicio en el �mbito rural sino que para estas tiendas con un futuro incierto constituye unos ingresos adicionales con los que mantenerse a flote. Ya cuentan con 2.500 colaboradores en 900 poblaciones.
De este modo el comercio online contribuye al desarrollo econ�mico y social del medio rural. Pero su repercusi�n va m�s all�. Adem�s de aminorar la p�rdida de poblaci�n, puede hacer que, en algunos casos, los pueblos recuperen actividad y visibilidad. Mejor de Pueblo es una iniciativa lanzada precisamente en esa l�nea. Busca fomentar la actividad en el entorno rural, apoyando que los productores rurales den a conocer sus productos al mundo porque, seg�n su fundador, Antonio Valero, muchos “no saben c�mo hacerlo, por desconocimiento de internet y redes sociales o porque no hallan el mejor modo”.
Este proyecto privado ofrece a los habitantes rurales “adentrarse en el mundo digital” -con servicio de creaci�n de p�ginas web o gesti�n de RRSS- y quiere “poner le voz tanto a sus proyectos como a sus historias”. En pueblos sin tienda o vida comercial el productor depende de ferias, ventas puntuales o gente que ya le conoce. A trav�s de Mejor de Pueblo, el productor rural no s�lo gana una presencia digital profesional; “se da visibilidad al pueblo que hay detr�s”, dice Valero.







