Internacional
Un trastero que se convirtió en una trampa mortal en Manlleu: "Lo tenían como su local, la puerta de abajo estaba siempre abierta"
�La puerta de abajo estaba abierta 24 horas y el trastero lo ten�an como local�. �Esta tragedia pod�a pasar a cualquiera�. Con estas dos frases resumi� un joven de Manlleu, vecino �de toda la vida� del barrio de l’Erm, lo ocurrido la pasada noche del lunes, cuando un incendio en un habit�culo situado en la azotea de una finca de cinco plantas se cobr� la vida de cinco adolescentes de entre 14 y 17 a�os en uno de los peores accidentes de estas caracter�sticas de los �ltimos a�os en Catalu�a.
El incendio mortal ocurri� en una de las 41 buhardillas del n�mero 66 de la calle Montseny, en el interior de un trastero de unos ocho metros cuadrados. El edificio tiene varios habit�culos -uno por vecino- que funcionan como peque�os almacenes destinados a acumular y guardar viejos muebles y todo tipo de objetos. Una suerte de laberinto de trasteros, con pasillos enrevesados que comunican los distintos espacios.
La ausencia total de ventilaci�n del lugar -son dos pasillos en forma de U, sin ventanas y con los trasteros uno al lado del otro-, la falta de luz y la acumulaci�n de objetos hicieron el resto y provocaron que los j�venes no pudieran salir, seg�n los primeros indicios. Todos eran menores de edad, nacidos en la zona y con familias de origen inmigrante.
La principal hip�tesis es que un cigarro o un mechero prendi� de forma �accidental� un objeto de combusti�n r�pida -tipo colch�n, sof� o incluso alg�n pl�stico- y el humo les intoxic�, seg�n fuentes conocedoras. Algo que ardi�, gener� “mucho humo” y al tratarse de un habit�culo peque�o, cerrado y sin ventilaci�n -las paredes y el techo son de ladrillo- los j�venes murieron asfixiados.
La investigaci�n abierta por los Mossos d’Esquadra y los resultados de las autopsias deber�n determinar qu� pudo prender y c�mo se produjo el fatal accidente. De hecho, la polic�a descarta que la causa fuera la explosi�n de una bombona del denominado gas de la risa (�xido nitroso) o de cualquier otra sustancia y apuntan a que la muerte de los cinco adolescentes fue �accidental�.
Los cinco j�venes no resid�an en la finca pero acud�an a menudo a reunirse en estos trasteros desocupados que usaban como puntos de encuentro, como �locales� para pasar el rato, tomar algo y fumar, seg�n insistieron varios conocidos y amigos que se acercaron durante la jornada de ayer entre un enjambre de periodistas y polic�as en el lugar. �Todos lo hemos hecho en alg�n momento�, relataba otro para referirse a la pandilla del local. La puerta exterior de entrada a la finca desde la calle estaba siempre abierta -al estar rota- y era habitual que se reunieran en los trasteros el �ltimo piso, muchos de ellos con la cerradura rota o sin llave.
La finca de la calle Montseny: en la �ltima planta est�n los trasterosAraba
Cuatro de las cinco v�ctimas eran alumnos del Instituto Antoni Pous i Argila, en el mismo municipio, y la otra persona estudiaba en el instituto del Ter, tambi�n en la localidad. �Somos conscientes del impacto que esto nos ha generado a todos y todas. Como centro educativo continuaremos velando por el bienestar del alumnado�, asegur� en un comunicado uno de los centros educativos, una escuela que enmudeci� ayer por la ma�ana al conocer el alcance de la tragedia.
�Aunque eran m�s j�venes que yo, los conoc�a de toda la vida, eran del barrio�, apunt� Jaouad, un chico de unos veinte a�os que quiso acercarse hasta el inmueble. El suyo fue uno de los comentarios m�s repetidos a las puertas del n�mero 66 de la calle Montseny en Manlleu.
En el inmueble, una finca de 41 vecinos, viven familias vulnerables, muchas de ellas de origen inmigrante (en Manlleu la tasa es del 25% y en esta zona supera el 30%).
En declaraciones a los medios, el alcalde, Arnau Rovira, asegur� que el Consistorio no ten�a constancia de que ese trastero era utilizado para ese fin por j�venes de la localidad, y que si lo hubiese sabido podr�a haber tomado �medidas�.
El incidente del lunes por la noche caus� heridas leves a otras cinco personas, cuatro de ellas polic�as locales y un joven que rechaz� ser trasladado a un centro sanitario. Fueron los propios vecinos de los pisos superiores los que detectaron el humo del incendio y avisaron al resto puerta por puerta. �Picaron gritando ‘fuego, fuego’, y salimos a la calle�, relat� uno de ellos.
El presidente Illa ayer junto al alcalde y otras autoridades y vecinosEFE
Ayer por la tarde, m�s de medio millar de personas se concentraron ante el Ayuntamiento de la localidad. El propio presidente de la Generalitat, Salvador Illa, encabez� junto al alcalde el minuto de silencio al que asistieron visiblemente emocionados unos 500 vecinos.





