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Seguridad extrema en El Atazar, la gran presa de Madrid: 130 metros de altura, miles de datos y un muro 'vivo' que se estira y encoge

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A 125 metros de altura el v�rtigo, el aire fr�o y las part�culas de agua a�aden �pica a ese desaf�o contra la naturaleza que es una presa. Es, quiz�, uno de los mayores pulsos que el hombre le echa a los elementos. Nada puede salir mal, porque una grieta, un peque�o margen de error pondr�a, aguas abajo, decenas de miles de vidas en juego. Las consistentes lluvias de las �ltimas semanas en Madrid han hecho que la poblaci�n dirija la vista a sus 13 embalses en los que ahora se acumula el agua recogida tras tres borrascas encadenadas que han saturado los cauces y llenado de nieve las cumbres de la Sierra.

GRAN MADRID entra en las tripas de El Atazar, la mayor presa de la Comunidad de Madrid. Un coloso de hormig�n que, al filo de cumplir su 60 aniversario, se encuentra en pleno estado de forma: se mide sus pulsaciones, se le toma la temperatura e incluso se le somete a entrenamientos. �En seguridad de presas no se puede improvisar�, explica Bel�n Benito, jefa de operaciones del Canal Isabel II, el entramado subterr�neo que gestiona toda el agua regional. De ella, casi la mitad pasa por esta costura del r�o Lozoya, que lamina artificialmente las corrientes para evitar avenidas e inundaciones y distribuye el agua que posteriormente dar� suministro a 6,5 millones de madrile�os.

Un pulm�n h�drico que a d�a de hoy se corona en el p�dium de las infraestructuras m�s controladas de la regi�n. No es s�lo un muro gigante de hormig�n que frena el agua: se trata de una presa b�veda de doble curvatura, con tres bocas de alivio y ocho kil�metros de galer�as internas. En esos pasillos, los t�cnicos de Canal auscultan los latidos de una presa que est� dise�ada para moverse y as� contener mejor la fuerza imponente del agua. S�, la presa se mueve: �Se estira y se encoge, siempre dentro de unos rangos controlados�, explica Benito.

Galer�a interior de la presa de la presa del Atajar en una imagen de ayer por la ma�ana.

Galer�a interior de la presa de la presa del Atajar en una imagen de ayer por la ma�ana.COMUNIDAD DE MADRID

Precisamente la funci�n de esos ocho kil�metros de t�neles es la de albergar cientos de medidores que calibran en tiempo real esos movimientos, que no son m�s que tensiones, distensiones y dilataciones de unos escasos mil�metros. Dos herramientas ayudan a detectar las idas y venidas del hormig�n: los p�ndulos invertidos y los extens�metros.

Los primeros, repartidos en ocho ejes y 42 medidores a lo largo y ancho de la presa, se mueven por rangos milim�tricos y ayudan a observar de forma muy gr�fica si la estructura se encuentra alineada o se ha movido. Los segundos detectan deformaciones o dilataciones del hormig�n, que no es estanco. Esta cuesti�n, las filtraciones, tambi�n es un punto a tener en cuenta por parte de los t�cnicos: se estudia cu�nta agua pasa a trav�s de las ranuras y de las juntas, que se impermeabilizan y mantienen de forma habitual.

Balconada brutalista

Cuestiones que desde arriba, en el claustro, una balconada brutalista a casi 130 metros de altura, se controla con m�ltiples sensores. Abajo, en las profundidades de la presa, se mide a�n con mayor precisi�n ese �punto cr�tico� que es, como define Benito, la uni�n entre la estructura y el terreno. La presi�n est� vigilada en esta zona, ya que �una entrada de agua podr�a hacer levantar la presa�. Todo en El Atazar, sin excepci�n, est� monitorizado.

Para ello, miles de sensores controlan en tiempo real la respiraci�n de la presa. De los 400.000 datos que recibe el Centro de Control de Majadahonda, la mitad proceden de este embalse. A ello los t�cnicos a�aden un doble check con mediciones manuales con las que comparar y comprobar que todo est� en orden. Arriba, en el cielo, varios drones supervisan el estado de las instalaciones y toman la temperatura al hormig�n. La gran fachada, si est� expuesta al sol, puede calentarse y causar esas dilataciones que tanto se vigilan en los controles. Adem�s, las compuertas se abren cada tres meses, a modo de entrenamiento, para garantizar que funcionan perfectamente en caso de desag�e de emergencia.

El Atazar se encuentra al 80% de su capacidad y la media de los embalses de la regi�n al 86%. Diez de las treces presas madrile�as se encuentran ahora liberando parcialmente agua por motivos de seguridad y para garantizar el abastecimiento de la poblaci�n.


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