Internacional
Ravalear, la tragedia de la especulación inmobiliaria en el Raval de Barcelona contada en carne propia
Un d�a sin precisar de un a�o a principios de los 80, una mujer sin nombre entra en uno de los m�s conocidos restaurantes de El Raval de Barcelona. El local est� en plena ebullici�n. Todo lleno. Las carrilleras, una de las especialidades de la casa, viajan sobre las cabezas de los comensales a punto de su extinci�n irrevocable. A Can Llu�s, as� se llama la casa de comidas, se va con hambre. Quiz� ese d�a coincidi� que estaban all� V�zquez Montalb�n o un joven Ruiz Zaf�n o el mism�simo Johan Cruyff o, por qu� no, Peret. Peret no puede pasarse sin su plato de carrilleras. La mujer, sin embargo, no est� interesada en comer. Pide entrar al comedor. Lo mira despacio. Casi en oraci�n. Parece que se emociona. Llora por fin. Y se va. Qu� raro. “Calla, que va a ser la ni�a”, dice en ese momento Ferr�n sorprendido y tambi�n un poco emocionado. Ferr�n es el padre de Pol Rodr�guez, que es cineasta y que acaba de presentar en la Berlinale Ravalear, una serie que que firma con Isaki Lacuesta y que tiene mucho que ver con esta historia sin fecha, sin nombre y ya, casi al final de la hora de la comida, sin carrilleras.
Flasback que dicen en el cine. Estamos ahora en 1946, el 26 de enero para ser precisos. All� una pareja se sienta con una ni�a a comer. Como no hay sitio, se acomodan en la mesa para cuatro que ocupa un pintor en solitario. Pasan cinco minutos y un chaval joven entra a hablar con ellos. Algo pasa. Qu� raro. Un rato despu�s, para sorpresa de todos, el restaurante es rodeado por la polic�a. Nadie puede entrar ni salir. Uno a uno los agentes piden la documentaci�n. Al llegar a la pareja, ella se levanta, coge algo del abrigo y lo arroja al suelo a los pies, vaya por dios, del bisabuelo de Pol, el cineasta. Es una bomba. Ellos son, luego se sabr�, una c�lula anarquista en lo m�s crudo del fr�o invierno de la dictadura. Se desencadena un tiroteo. La confusi�n lo puede todo. Muere el bisabuelo. Muere la mujer anarquista. Muere el t�o abuelo de Pol y t�o de Ferr�n. La peque�a se abraza a la bisabuela y, entre llantos por ver morir a la que es su madre, se lamenta de un disparo en la pierna. La ni�a se llama Libertad. La ni�a volvi� al restaurante cuarenta a�os despu�s. Y llor�.
Flashforward que dicen en el cine. Ahora estamos en hoy, en 2026 de un d�a muy fr�o en la Berlinale. Y es aqu� donde ve la luz la historia de Libertad que cuenta Pol en sus propias carnes y la historia real (o casi) del restaurante que cuenta la serie Ravalear. Pero no nos confundamos, no es una saga familiar, no es un drama tipo La saga de los Rius. Es m�s bien un thriller el�ctrico protagonizado por Enric Auquer y con Mar�a Rodr�guez Soto, Sergi L�pez, Quim �vila y Francesc Orella. Pero tampoco es solo eso. Tambi�n es una radiograf�a de un barrio “que resiste”, de un barrio portuario en el que, como dice Rodr�guez, conviven los pijos de los barrios altos que llegan a divertirse con los marineros, con los inmigrantes, con los de all� y con los de ac�. Pero tampoco es solo esto, tambi�n es la tragedia de un espacio que se pierde v�ctima, como en tantas otras ciudades, de la especulaci�n inmobiliaria, la gentrificaci�n a machamartillo, la estigmatizaci�n porque s�, la invasi�n del turismo y, ya que estamos, el turbocapitalismo que nos come por los pies. Pero no solo es eso, tambi�n es una aquilatada y muy grave reflexi�n sobre la herencia, el progreso, la memoria y lo que nos dejamos por el camino.
El director Pol Rodr�guez.EFE
�Hay m�s? “S�”, responde conciso Pol. Y sigue: “Llevaba tiempo d�ndole vueltas al proyecto. Pensaba que podr�a ser una pel�cula. Pero en plena pandemia, nos desahucian. La realidad irrumpi� en la ficci�n y se apropi� de ella. El bar ahora es propiedad de unos rusos que, con ojo para el marketing, mantienen la decoraci�n tal cual. Hasta con las mismas fotos. Es como si todos los recuerdos familiares se hubiera convertido en pura mercanc�a. Por supuesto, ni nos pidieron permiso”. En la serie, se habla de Can Mosques, que era el mote que recib�a el local porque “los toneles de bacalao las atra�an”, precisa Pol. Hablamos de una casa de comidas abierta en 1929. Hablamos de una casa de comidas que pas� la guerra, la posguerra, el pan negro, las bombas, la transici�n, las olimpiadas… Hablamos del sitio exacto en el que Peret com�a carrilleras, V�zquez Montalb�n le daba vueltas a la columna de d�a siquiente y donde Libertad llor� un d�a. Hablamos de Pol y de todos nosotros.
Lo visto no deja dudas. El que fuera, ya es casualidad, ayudante de direcci�n de De Nens, la emblem�tica pel�cula de Joaquin Jord� sobre la degradaci�n interesada de precisamente El Raval, es ahora el director de, a su manera, una continuaci�n. Si aquel fue un documental �nico que retrataba la voracidad de un tiempo cruel e incipiente en 1996, la serie de ahora, 30 a�os m�s all�, dibuja a la perfecci�n el instante exacto en el que nos lo jugamos todo entre xenofobias excluyentes, emigrantes asediados y proyectos de vidas arruinadas por el precio de la vivienda. “Hay datos que obligan al pesimismo. En los �ltimos 10 a�os, el 50% de las compraventas de vivienda en el barrio son sin hipoteca. Es decir, se paga tan cual y al contado solo para especular. Est�n echando a la gente del barrio, de su barrio. Lo parad�jico es que los mismos que no pueden comprar un piso son los que van de vacaciones a un Airbnb, que son los responsable de la especulaci�n que evita que se compren el piso”. Pausa. “Pero, por otro lado, El Raval es un barrio que resiste, con el n�mero de asociaciones y ONG en activo m�s alto en proporci�n de toda Europa. Est� acosado, s�, pero sigue siendo una lecci�n de solidaridad”. Todo lo dice Pol bajo la atenta mirada de Ferran, el que tuvo el p�lpito, y Julia, padre y madre, que tambi�n est�n en Berl�n.
Hasta el momento, hasta los dos de los seis cap�tulos, entusiasma con la misma claridad y rabia que enfurece. Es una serie para la reflexi�n, para la emoci�n, para la revuelta y, ya se ha dicho, para la redenci�n, que es el nombre elegante de venganza. Un Auquer el�ctrico, entregado a cavar su propia fosa con una devoci�n suicida (es el hijo, es Pol, en plena pelea contra el destino), y un villan�simo Sergi L�pez dibujan las coordenadas morales de una batalla desigual, pero, sin duda, obligada. Ahora m�s que nunca. Ravalear es la serie inspirada en un momento del mundo, de la historia y del cine en el que una mujer llamada Libertad un buen d�a se emocion�. Y llor�. Solo por eso ya est� a salvo. Por eso y por las carrilleras claro.




