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Oriol Cardona, la gran esperanza en los Juegos a quien ha preparado Kilian Jornet: 'Lo he apostado todo por estar aquí”
Oriol Cardona (Banyoles, 1994) afronta la cita de Milán-Cortina 2026 como una de las principales esperanzas españolas en el estreno olímpico del esquí de montaña. Compite este jueves en sprint y el sábado en relevo mixto (junto a Ana Alonso) tras firmar un ciclo de resultados que lo sitúan en la primera línea internacional: campeón del mundo de sprint en Morgins 2025, plata mundial en relevo mixto —resultado que además dio a España el billete olímpico— y un inicio de temporada con victoria en la Copa del Mundo de Courchevel que le ha reforzado la confianza. Ningún deportista español ha ganado una medalla de oro desde que lo hiciera Francisco Fernández Ochoa en los Juegos de Sapporo de 1972 en esquí alpino.
Llega al debut olímpico de la disciplina como uno de los favoritos. ¿Cómo lo lleva?
Llevamos años trabajando para esto. Desde que se anunció que el esquí de montaña sería olímpico, enfocamos el trabajo a estas pruebas y son disciplinas en las que rindo muy bien. Tengo muchas ganas de competir y ver qué se puede hacer allí. Nunca he ido a unos Juegos y no sé cómo será ni qué repercusión tendrá. Quizá ese desconocimiento sea la mayor clave para correr sin presión y conseguir el mejor resultado.
¿Cómo llega al esquí de montaña? Usted antes hacía atletismo.
Siempre he hecho deporte, desde pequeño. Soy de Banyoles y empecé con el atletismo, en parte por influencia de mi padre, que lo practicaba. Los fines de semana también subíamos a La Molina a hacer esquí alpino con el Club Esquí Girona. He seguido bastante los pasos de mi padre y de mi hermano en el aspecto deportivo. Mi padre pasó del atletismo al esquí y concretamente al esquí de montaña, aunque también ha hecho mucha escalada; y mi hermano sigue practicando el esquí de montaña. En mi caso fue a los 14 años cuando la cosa se puso seria.

Oriol Cardona, en plena competición. / DDG
¿Empezó a competir a un nivel más alto?
Sí, empecé a entrenar más seriamente. Y, desde entonces, he ido encadenando temporadas hasta llegar donde estoy ahora, a unos Juegos Olímpicos. Desde que se anunció que la disciplina pasaría a formar parte del programa olímpico he dado un salto muy grande en la preparación. Pusimos el foco en estas dos disciplinas (sprint y relevos) en las que rindo tan bien. Tengo muchas ganas de correr y ver hasta dónde puedo llegar.
Tengo muchas ganas de competir y ver qué se puede hacer allí. Nunca he ido a unos Juegos y no sé cómo será ni qué repercusión tendrá. Quizá ese desconocimiento sea la mayor clave para correr sin presión y conseguir el mejor resultado.
Empezó la temporada ganando en Courchevel. ¿Qué le aportó aquella experiencia antes de los Juegos?
Me dejó muy contento. Me dio un chute de confianza.
En esa Copa del Mundo ya se midieron prácticamente los mismos que competirán en Milán-Cortina. ¿Qué espera encontrar aquí?
En Courchevel estaba prácticamente todo el mundo, no faltó nadie, como ocurrió en las primeras carreras de la temporada en América. Creo que no habrá grandes sorpresas, porque los que estaban fuertes el año pasado siguen delante, y aunque ha aparecido algún rival nuevo al que habrá que vigilar en los Juegos, lo tenemos presente.
Está ante el gran reto de su carrera.
Sí, evidentemente. Nunca he estado en unos Juegos y no sé qué dimensión tendrá todo. Espero que no me afecte durante la carrera, pero es el objetivo más grande que he tenido hasta ahora y en el que más me he dejado la piel. Lo he apostado todo por estar aquí.

El esquiador de montaña Oriol Cardona, campeón del mundo de Sprint en los Mundiales de Boí Taüll 2023. / LIQEN STUDIO / Europa Press
¿Esa apuesta total le genera presión?
La presión existe: cuanto más te preparas y más apuestas por algo, si sale mal, el golpe es mayor. Pero confío en mí, en el entrenamiento y en el trabajo hecho durante todo este tiempo. Aunque a día de hoy ya ha valido la pena, cuando llegue el momento de competir, se verá.
Entrena habitualmente en Font-Romeu. ¿Por qué allí?
Por proximidad a casa, por condiciones y por altitud. Me trasladé con 18 años para estudiar en la universidad de Perpiñán, que tiene la facultad de deportes en Font-Romeu. Y desde entonces me he quedado. Estoy a dos horas de casa y, para entrenar las disciplinas que trabajamos, es un sitio que encaja muy bien.
Kilian Jornet me motivó y me ayudó a creer como deportista
Estudió deportes. ¿Era un plan B o lo planteó como parte del camino?
Fue una decisión en que influyó mi hermano, que ya había venido dos años antes a estudiar CAFE. Yo quería entrenar y competir, y en ese momento estudiar online no estaba tan extendido. Así que la alternativa que encontré fue venirme aquí.
Da la sensación de que, en los últimos años, ha habido una mayor apuesta de la Federación por brindar estructura y apoyo al esquí de montaña.
Sí. Ha habido una apuesta fuerte conjunta con el Consejo Superior de Deportes y, con la ayuda de las becas ADO y del Comité Olímpico Español, las ayudas han crecido y han aparecido apoyos que antes no teníamos. Eso hace que no dependamos solo de patrocinios personales —que siguen ayudando muchísimo— y estoy muy agradecido por ese respaldo en esta nueva modalidad olímpica.
¿Tiene algún referente, especialmente en deportes de invierno?
Cuando empecé en esquí de montaña coincidí en el equipo con Kilian Jornet. Tenerlo como figura pionera y líder, ganándolo todo, me motivó y me ayudó a creer como deportista [Jornet forma parte del equipo de entrenadores de Cardona y le ha ayudado en su preparación para los Juegos de Invierno]. También me gustan otros deportistas; por ejemplo, Jacob Ingebrigtsen, del atletismo [doble campeón olímpico en Tokio 2020 (1500 m) y en París 2024 (5000 m)].
¿Cuando no está en la montaña, cómo desconecta?
La verdad es que descanso. Entreno cada día y acabo muy tocado así que cuando tengo días libres, descanso mucho. Me gusta ir a la playa, bajar a la Costa Brava y ver películas y series, pero soy bastante de estar en casa.
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