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Internacional

La reintroducción en España del lince boreal y del pigargo europeo enfrenta a los conservacionistas

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Solo fueron 25, n�mero exiguo, despreciable al hablar de la poblaci�n de una especie silvestre. Pero estos ejemplares han sido suficientes para levantar una de las mayores controversias del medio ambiente espa�ol en tiempos recientes. Enfrenta a los propios ecologistas entre s� y hace mantener opiniones opuestas a los cient�ficos especializados.

Punta de lanza de los proyectos de recuperaci�n de especies que desaparecieron de Espa�a, la tendencia internacional denominada rewilding (renaturalizaci�n o resilvestraci�n) y los programas para asentar una poblaci�n reproductora del pigargo europeo (Haaliaeetus albicilla) en el norte de Espa�a y del lince boreal (Linx linx) en Pirineos, pueden ser seguidos por media docena de otros planes para la suelta en la naturaleza de animales de los que existen rastros y referencias hist�ricas m�s o menos evidentes en nuestro pa�s. Entre ellos, especies tan singulares como el pel�cano crestado y el gallo lira. Desarrollados en mayor o menor medida, obedecen seg�n sus impulsores a la b�squeda de una mejora de la biodiversidad nacional. Por contra, advierten sus detractores, esconden una amenazadora cara B.

El �rea de cr�a del pigargo abarca gran parte de Europa y centro de Asia. Abundante en las regiones n�rdicas, alcanza lugares tan meridionales como Croacia y el mar Caspio. Conocido como �guila marina, est� emparentado con el �guila calva, emblema de Estados Unidos.

Con una envergadura de hasta 2,5 metros, su talla y car�cter, junto a un comportamiento territorial hace que algunos le consideren un superdepredador, capaz de cazar aves como cormoranes y an�tidas e incidir en otras rapaces con las que comparte espacio, como buitres y �guilas ib�ricas. Sus defensores aducen que su dieta principalmente carro�era y pisc�vora -aunque tambi�n se alimenta de otras aves e incluso de mam�feros, reconocen- impide que pueda ser un problema.

La reintroducci�n del pigargo ech� a volar en agosto de 2021, para consolidar en el territorio espa�ol una especie que, seg�n sus defensores, ha existido en nuestro pa�s hasta tiempos relativamente recientes. El pasado a�o se supo del nacimiento en Espa�a, en abril, del primer pollo de una pareja importada. Sus padres son parte de la primera suelta de 25 ejemplares procedentes de Noruega que se liber� aquel a�o en el concejo de Ribadedeva (Asturias).

“Estamos muy contentos de este primer nacimiento y tambi�n por las cinco parejas ya formadas en el norte de Le�n, donde se han desplazado de manera natural. Tambi�n estamos preocupados por las cr�ticas a nuestro proyecto. En 45 a�os de existencia nunca hemos tenido ataques parecidos, sobre todo de los propios ecologistas y de algunos cient�ficos. A pesar de que la Uni�n Internacional para la Conservaci�n de la Naturaleza (UICN) ha emitido un informe que nos da la raz�n y recomienda ‘fervientemente’ acciones como la nuestra”, se�ala a este diario Ernesto �lvarez, presidente de GREFA, grupo impulsor del proyecto.

Miguel Ferrer, exdirector de la Estaci�n Biol�gica de Do�ana y presidente de la Fundaci�n Migres, se ha significado a favor de la reintroducci�n del pigargo y del pel�cano crestado. En un v�deo en YouTube se�ala que “hay personas y grupos a quienes no les gustan estos proyectos … basado en el esp�ritu conservacionista no es una postura razonable, es un pensamiento religioso. A la naturaleza le importa un pito lo que pase. No act�a por criterios morales y no puede ser una referencia de lo que es bueno”. Este peri�dico ha intentado recabar su opini�n, sin obtener respuesta.

Un lince boreal subido en un �rbol

Un lince boreal subido en un �rbolShutterstock

La Sociedad Espa�ola de Ornitolog�a, SEO/Birdlife se opone frontalmente a la reintroducci�n. “Consideramos que el pigargo no cumple los criterios UICN para una especie de la que dudamos de su presencia hist�rica y de la que solo existen algunos restos f�siles”, afirma Nicol�s L�pez, portavoz de la organizaci�n en Asturias y coordinador y editor del Libro Rojo de las Aves. Subraya que “los vecinos y ganaderos se han opuesto al proyecto. Y esto es uno de los criterios imprescindibles impuestos por la UICN para la reintroducci�n de especies: la paz social”.

Id�ntica opini�n mantiene un grupo de cient�ficos asturianos, entre los que est� Germ�n Orizaola, bi�logo de la Universidad de Oviedo. “Es irrelevante desde el punto de vista ecol�gico traer una especie que est� en expansi�n en Europa. Apoyar este proyecto es dar un mal uso del dinero y la atenci�n p�blicos, en vez de emplearlo en otras especies que, ahora mismo se nos est�n yendo de las manos, como las angulas, el salm�n y el urogallo”.

En opini�n de ambos, el origen de este enfrentamiento est� en la inclusi�n err�nea del pigargo en la Ley de reintroducci�n de especies silvestres aut�ctonas extinguidas, elaborada en 2007 por el Ministerio para la Transici�n Ecol�gica y el Reto Demogr�fico (Miteco). “Se debe sacar al pigargo de esta lista, porque nunca estuvo en Espa�a. Hacerlo es acabar con el problema”, subraya L�pez.

Las cr�ticas de ecologistas y cient�ficos, junto con la oposici�n social, impidi� reintroducir el pigargo en Galicia y Cantabria. No as� en Asturias, donde se liberaron los ejemplares. El Miteco dio apoyo t�cnico y financi� el proyecto con 360.000 euros, seg�n algunas fuentes. Poco despu�s, las autoridades del Principado se retiraron del proyecto. Finalmente, en 2024 los responsables del ministerio decidieron mirar hacia otro lado. “El a�o pasado dejaron de darnos apoyo, a�n manteniendo buenas relaciones con ellos”, se lamenta �lvarez. EL MUNDO ha intentado recabar informaci�n del Ministerio sin obtener respuesta.

Los de GREFA afirman que seguir�n adelante. De momento ya vuelan libres 17 individuos y, aseguran, pronto ser�n m�s. “Ya hay tres parejas establecidas, que no tardar�n en tener pollos y hay buena disposici�n para extender el programa a Catalu�a y Andaluc�a”, asegura �lvarez.

“La soluci�n no es otra que capturar a los ejemplares que se han soltado. Su expansi�n puede producir serias afecciones a especies amenazadas como salm�n, gaviota patiamarilla, cormor�n mo�udo e incluso quebrantahuesos”, advierte L�pez. “Si llega por su cuenta, vale, pero carece de sentido traer una especie que nunca ha estado aqu�”, a�ade Orizaola.

Reintroducci�n del lince boreal en Pirineos

A muchos kil�metros de la cornisa cant�brica resuena otro programa de rewilding. El grupo Amics del Parc Natural de l’Alt Pirineu y la Asociaci�n por la Defensa del Lobo y el Oso en el Pirineo, ADLO, buscan reintroducir el lince boreal en Pirineos. Se quieren traer ejemplares de Ruman�a.

Junto con el lobo y el oso, el lince boreal es uno de los tres grandes cazadores de Europa. Se distribuye por el norte, centro y este del continente. Con una talla de hasta 120 cent�metros y un peso que puede alcanzar 30 kilos, se diferencia del lince ib�rico (Linx pardinus) -especie exclusiva de Espa�a de la que solo sobreviven 2.400 individuos- en que este no sobrepasa los 46 cent�metros y un peso de 15 kilos.

El lince boreal desapareci� de Espa�a a principios del siglo XX. “Su presencia en tiempos hist�ricos en nuestro territorio est� completamente demostrada y durante mucho tiempo convivi� con el lince ib�rico, con el que lleg� a hibridarse” afirma Miguel Delibes de Castro, uno de los mayores expertos sobre el lince ib�rico.

Su desaparici�n fue causada por el hombre y tambi�n porque su poblaci�n no debi� ser muy importante, al necesitar mucho territorio. El lince boreal atacaba al ganado y en algunos lugares pagaban tanto o m�s por la muerte de uno de ellos que por la de un lobo. En el pasado, adem�s, el campo estaba mucho m�s poblado que ahora, lo que ayud� a su desaparici�n”, explica.

Los primeros intentos de reintroducir este felino se remontan a 2001, de la mano de la Fundaci�n Territorio y Paisaje. “Nos planteamos soltar una pareja de lince boreal, como embajadores de un proyecto de reintroducci�n de la especie en Pirineos, que pod�a ser un controlador del ecosistema muy interesante. Los problemas que aparecieron con los osos reintroducidos nos hicieron desistir”, recuerda a El Mundo Miquel Rafa, entonces subdirector de la Fundaci�n.

Dos d�cadas despu�s, el proyecto ha recobrado actualidad. “El objetivo es comprobar c�mo el lince boreal influye en el equilibrio entre depredadores y presas de la zona”, ha se�alado Jordi Canut, portavoz del grupo conservacionista que promueve de nuevo su suelta. Creen que el felino puede controlar las hoy relativamente abundantes poblaciones de rebecos, muflones y ciervos, y a peque�os predadores, como zorros, martas y gardu�as, que ejercen fuerte presi�n en los muy amenazados urogallos.

“No es recomendable reintroducir al lince boreal, ser�a mejor esperar a que llegue por su cuenta. En un territorio que ya est� sometido a muchas tensiones, como el nacimiento de la primera camada de lobos en Catalu�a y la tensi�n entre osos reintroducidos y las poblaciones locales, introducir una especie que s� mata al ganado no parece lo m�s conveniente”, considera Delibes.

Sin entrar en la posible hibridaci�n de ambos linces, beneficiosa o perjudicial para el ib�rico, seg�n opiniones, los problemas que puede plantear la liberaci�n del boreal son m�s serios que los que plantea el ib�rico. “A pesar de que el lince ib�rico no ataca al ganado y solo se alimenta de peque�as presas, en Arag�n y Castilla y Le�n se ha desestimado su reintroducci�n por el rechazo social. Si esto ocurre con un animal de 10 kilos que no perjudica, qu� pasar�a si se introduce uno que pesa m�s de 25 kilos y ataca al ganado”, se pregunta Delibes.

“Yo comprendo que a los naturalistas nos gustan mucho estos animales, pero personalmente me opongo a jugar, no a que haya planes serios. Hay que hacer estos proyectos de la forma m�s profesional y, si salen mal, los pagamos, pero si salen bien, educamos, aumenta la biodiversidad y se salvan especies como el lince ib�rico” afirma Delibes.

“Estos proyectos llaman a otros similares, que supondr�an severos peligros ambientales. Soltar animales de relumbr�n vende mucho; nadie suelta escarabajos, nadie se hace fotos con ellos, es m�s rentable hacerlo con linces boreales y pigargos” concluye Germ�n Orizaola.


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