Internacional
La décima borrasca era Nathy Peluso: una fuerza latina de la naturaleza para cerrar gira en Madrid
Parec�a Espa�a empezar a salir de las nueve borrascas consecutivas que han acompa�ado sus cielos desde que iniciara 2026. Y, quiz�s en el primer d�a de aut�ntico aspecto primaveral de su capital, cay� la noche y con ella lleg� la d�cima borrasca convertida en la ciclog�nesis explosiva de la artista de pop latino m�s dispuesta a hacer saltar por los aires los c�nones establecidos.
Desde octubre de 2024, Nathy Peluso, con impoluto, apretado y plum�fero body negro, ha pisado m�s de 40 escenarios -de Ciudad de M�xicoa Par�s, de Buenos Aires a Chicago- para reivindicar la grasa, las caderas anchas y los cuerpos no normativos. Los 478 d�as de su gira Grasa se han cerrado este martes en el Movistar Arena de Madrid con la imponente figura de la argentina apareciendo despu�s de que sonara Saraguey Santoja, icono de la salsa dura del portorrique�o �ngel Canales. Pero ah�, a los ritmos latinos, ya llegaremos.
Porque Nathy Peluso se present� en Madrid con su imponente voz resonando en Corleone para dar paso a un bloque de puro trap, de versos afilados y ritmo acelerado. La argentina despach� en apenas cinco minutos Aprender a amar, Business Woman y una versi�n acortada de Legendario y el Movistar Arena retumbaba con una legi�n de fans al ritmo de su tormenta.
Fue en Delito cuando La Peluso perdi� hasta el tocado -b�sicamente una gorra ladeada con plumas-. “Se me vol� la peluca”, dijo tras estallar en una carcajada tan excesiva como ella misma. Y fue con Ateo, sin su madrile�o compa�ero, cuando lleg� el primer atisbo de ritmo latino mientras dos de sus bailarines dejaban un se�or morreo, por supuesto contundente, de los que hacen ventosa, en las tres pantallas que rodeaban el escenario. El p�blico bailaba entre esos labios apretados.
Y, tras ese breve atisbo, volvieron los versos lanzados del hip hop de Todo roto -a pie de p�blico con un inesperado spiderman entre sus m�s devotos seguidores- y Nasty Girl. Casi hasta la demolici�n del Movistar Arena en ese estribillo (“Una perra sorprendente / Curvil�nea y elocuente / Magn�ficamente colosal /Extravagante y animal) que define como pocos a quien lo canta. As� de extravagante se lanz� Nathy Peluso a Sana sana e Ideas radicales antes de sentarse en una sill�n de huevito para la balada El d�a que perd� mi juventud en un alarde vocal.
Fue justo antes de este cuando la argentina se dirigi� al p�blico para agradecerle ese ritual de amor, de la verdad, de conciencia y de despertar” al que est� la somete cuando se sube al escenario. “Quiero inspirar a cada persona a que siga su ilusi�n, a que se respete y no crea a los que les digan que no puede. Conf�en en ustedes, les amo. Gracias por dejarme crecer como mujer y como artista con ustedes”, sigui� la argentina para culminar con que la m�sica permite “fabricar memoria” y “un camino para todos”.
Volvi�a retumbarel coliseo madrile�o con el �ltimo tramo de trap punzante que Nathy Peluso despleg� con Salvaje y Menina como parte de esa pel�cula de gangsters en el que ha convertido su gira la bonaerense criada en Espa�a. Latina hasta la m�dula, salsera hasta lo m�s hondo. De encendido y transparente rojo volvi� a aparecer para arrancar el tramo latino con una versi�n poderosa y cabaretera de su balada Envidia que el p�blico core� en solitario durante un buen tramo.
La salsa brot� con Mafiosa para convertir el recinto en bolinche, se desat� con el viento y la percusi�n de la banda en Puro veneno y se hizo pegajosa en La presa, Malportada (esposas defectuosas incluidas) y Que lluevan flores. Ah� ya cabalgaba esa versi�n salsera de La Peluso que ha irrumpido en los �ltimos meses con el EP Malportada. Hablando de cabalgar, por supuesto, se desat� la argentina al toque de corneta con A caballo y No es otra canci�n rom�ntica
“Todo tiene su final, no dura para siempre”, afirm� la cantante antes de enfocar el �ltimo tramo del concierto. “Quiero que piensen en su lugar favorito y su persona favorito y nos traslademos all�”, incidi� la argentina antes del canto de amor a su ciudad natal, Buenos Aires. Ah� apareci� una versi�n de Vivir as� que har�a temblar hasta al mism�simo Camilo Sesto y que tuvo que reiniciar la argentina porque el principio la empuj� el p�blico en solitario. Como culmen a�n se guardaba Nathy Peluso Remedio.
Y despu�s de descargar todo, tras una ovaci�n cerrada, se disolvi� la grasa. O no. A qui�n demonios le importa.




