Deportes
Crónica reposada del 6 Naciones 2026 (2ª jornada): Irlanda por los aires y Gales por los suelos
Es lastimoso ver a Gales así. El rugby ha sido el mejor embajador del país, lo ha puesto en el mapa. Uno de los dos países donde el rugby es deporte rey, un lugar que reinó en el planeta oval allá por 1905, con la gira original de los All Blacks, y que maravilló al mundo en los 70 con aquellos patilludos geniales que dieron al rugby la dimensión que tiene. Hoy ese equipo se descompone atravesado por una crisis deportiva y financiera colosal. Según cuentan medios galeses, este domingo se regalaban entradas que en la taquilla costaban 80 euros para que no hubiera sitios vacíos en la visita de Francia. Y se da por hecho que una de las provincias desaparecerá por cuestión de costes y el futuro no invita al optimismo.
Gales-Francia (12-54)
En el césped es casi peor. No hay rastro de jugadores de talento y cuando esto ocurre uno debe refugiarse en el espíritu coral del equipo. Pero ver actualmente a Gales desplegarse en el campo hace que a uno se le encoja el alma. El desatino se resume en par de jugadas que retratan el estado catastrófico que vive. La primera, el ensayo de Jalibert ¡después de tapar una patada de su segunda Adam Beard!, con su apertura unos metros detrás, y la otra en el ensayo de Attissogbe tras el tuya-mía de Ramos y Bielle-Biarrey. Gales no ha demostrado tener plan, ha dejado de ser competitivo en las fases estáticas, sufre en las transiciones y tiene una defensa porosa. Eso explica que haya perdido 22 de los últimos 24 partidos que ha jugado y que no gane un partido del Seis Naciones desde 2022.
Necesitan los galeses humildad para recuperar los básicos, reconstruirse desde lo esencial e ir armando un grupo en el que afloren líderes. Hay juventud y en medio del jardín alguna flor aparecerá. Pero deben tener paciencia. Francia no era el rival ni este domingo era el día. Los galos son el peor adversario para una selección en ruinas. Sus tres cuartos son quirúrgicos y encuentran autopistas en medio del caos de los ‘dragones’. Después de medirse a los cocos, Inglaterra y Francia, comienza ahora su Seis Naciones. El que les medirá a escoceses, irlandeses e italianos. Son esos los escenarios donde debe comenzar a construir su futuro. Gales debe arrancar el abecedario por la ABC y evitar saltarse etapas. Lo mejor del fin de semana fue ver cómo se batía el cobre su selección Sub-20 ante los franceses. Desde aquí levantamos nuestra pinta en honor al que camino que les queda.
Escocia-Inglaterra (31-20)
En Escocia pasó lo que suele pasar cuando Inglaterra visita Edimburgo. Los del cardo, extramotivados, sacaron petróleo de un choque en el que hicieron lo que debían sin balón y con él rentabilizaron cada error inglés. Las dos amarillas innecesarias de Arundell, el ensayo de Ben White aprovechando el grosero fallo de Ellis Genge, la marca de Huw Jones tras tapar la patada de Ford… Con eso y con un Russell picante le sobró porque Borthwick solo había planeado un escenario de partido: enterrar a Escocia. Lo hizo disponiendo un 6+2 en el banquillo con Ben Spencer y Fin Smith como ‘utilitys back’. Más sentido habría tenido ir con Marcus Smith que acabar con Fin de 12. Aún más difícil es explicar la insistencia inglesa en las patadas a la caja y los ‘up&under’, sobre todo con su delantera sometiendo en melé a los del cardo. Y así, a base de rentabilizar errores sonrojantes, ganó Escocia su cuarta Calcutta de los últimos cinco años. Presume, y con razón, el Mago Russell que de los nueve partidos que ha jugado contra Inglaterra ha perdido uno y ganado siete. Dicho esto, esperen cualquier cosa ahora de los del cardo, incluido sufrir ante Gales.

La escocesa Hollie Davidson dirigió el partido entre Irlanda e Italia, del pasado sábado / Associated Press/LaPresse / LAP
Irlanda-Italia (20-13)
Y en Dublín acudimos a la constatación de lo que llevamos años avisando: Irlanda ha involucionado a la selección de los 90, valiente y comprometida, pero sin un gramo de talento. Los del trébol evidenciaron, además, que las fases estáticas, en otro tiempo alfa y omega de su rugby, se han convertido en un dolor de muelas para los de Farrell padre. Furlong hace tiempo que debía estar en la grada del Aviva disfrutando de una cerveza junto a su amigo O’Mahony. Agradecidos a sus servicios, pero déjenlo tranquilo. Verle volar por los aires levantado por la melé italiana dibuja el fin de una época. Winter is coming. Justo lo contrario que los italianos, que siguen creciendo y compitiendo. Tienen una de las delanteras con más oficio y los de Quesada cada vez parecen más un equipo que una selección. En Dublín Menoncello echó en falta a Brex, pero pese a las bajas estructurales ofreció batalla y rozó su primer triunfo en suelo irlandés. Algo que acabará ocurriendo porque los dos se cruzan en la escalera, los celtas bajando y los transalpinos subiendo. Y levantamos de nuevo nuestra pinta para felicitarnos por el estreno de la escocesa Hollie Davidson, que dirigió este partido y se convirtió en la primera mujer que arbitra un partido del Seis Naciones masculino.
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