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El Espanyol sigue sin ganar en 2026 (2-2)
Es complicado cuando uno no se reconoce. Cuando lo construido ya no se disfruta, sino que simplemente está ahí, latente, pero sin conseguir recuperar esa versión que brillaba. Así se encuentra ahora el Espanyol. El equipo de Manolo González tiene cosas aún de la versión que sorprendió en la primera vuelta de la competición, pero no es el mismo. Mantiene parte del carácter y el hambre, pero el fútbol se está claramente resintiendo. Contra el Celta (2-2) luchó hasta consolidar el empate. Un resultado que le permitía sumar puntos. Desde que empezó 2026, tan solo había logrado un punto en seis partidos. Ahora son dos, y gracias.
El primer tiempo fue un intercambio de golpes pausado. No hubo un dominio claro por parte de ningún conjunto, pero ambos dejaron muestras sobre el césped de sus argumentos para llevarse el partido. El Celta propuso en los minutos iniciales, donde la más clara la tuvo Javi Rodríguez desde la frontal del área con un disparo potente que se marchó un pelín desviado, mientras el Espanyol intentaba compensar la balanza. Parecía que estaba consiguiendo coger las riendas del encuentro cuando Ferran Jutglà cortó esos buenos minutos. Borja filtró el balón para Fer López, que se recorrió la banda hasta que, en la esquina del área, puso un centro preciso para Jutglà que ya aguardaba su momento. La empujó y celebró con rabia, con ganas. Le dio calma a su equipo, que se marchó al descanso por delante en el marcador tras el tanto del de Sant Julià de Vilatorta.

Los jugadores del Celta tras encajar el primer gol durante el partido de Liga que el Espanyol y el Celta disputan este sábado en el RCDE Stadium, en Barcelona. EFE/ Enric Fontcuberta / ENRIC FONTCUBERTA / EFE
El Espanyol lo probó, intentó darle la vuelta. Reseteó cuando el partido se reanudó, pero el Celta seguía teniendo más claro qué quería proponer. Fue más claro su dominio con el paso de los minutos, con ataques más peligrosos y un posado más convincente sobre el verde. Probablemente, cuando peor estaba cayéndose el Espanyol en el partido, Kike García reclamó el orgullo perico. El delantero no solo creyó, sino que lo hizo posible. Bajó el balón con tacto dentro del área y armó la pierna izquierda para perforar la portería de Radu.
La jugada de la discordia
La polémica no fue otra que arbitral, para sorpresa de nadie. Borja Iglesias, desde el suelo totalmente vencido, remató el balón casi frente a la línea de gol. Pese a que de inicio subió al marcador el tanto del Panda, el VAR revisó el tanto y llamó al monitor al colegiado. Después de un par de repeticiones (siempre desde la misma perspectiva y no la mejor para ver realmente quién cedía el balón a Borja Iglesias), terminó decretando fuera de juego ante la perplejidad de los jugadores del Celta.
El equipo de Giráldez quedó estupefacto tras la decisión arbitral y Dollan terminó de congelarlos. Después de un pase hacia atrás desde la línea de fondo, Terrats habilitó a Tyrhys Dolan que no desaprovechó el momento. Empujó el esférico para luego salir corriendo y hacer su característica doble voltereta de celebración. Enloqueció el RCDE Stadium y también Manolo González, que casi se coló en la grada para festejar con los aficionados, a quienes no paraba de alentar.
Los ocho minutos de añadido prometían jarana. Y Borja Iglesias marcó el ritmo. Se desquitó del gol (mal) anulado minutos antes volviendo a perforar la portería de Dmitrovic, esta vez sin dar opción a apelación para nadie. Cogió el balón corriendo para volver a resetear el partido, pero el resultado ya no se movió. Los pericos, que vieron cómo, tras remontar, se les escapaba el duelo, se marcharon cabizbajos del RCDE Stadium. Las oportunidades hay que aprovecharlas y más en el contexto actual del equipo de Manolo González. Tan solo ha sumado 2 puntos en los 7 partidos disputados en 2026.
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