Internacional
The Moment: La vida exagerada de Charli xcx en un inofensivo, absorbente y, finalmente, fallido falso documental (**)
Hace dos a�os, el diccionario brit�nico Collins eligi� “brat” como la palabra del a�o. Era la �ltima consecuencia de la elevaci�n a las m�s altas cimas de la a�n m�s alta cultura del �ltimo (o pen�ltimo) gran subfen�meno pop. La campanuda definici�n con la que el glosario despachaba el t�rmino que igual vale como adjetivo que como sombrero era “una actitud segura, independiente y hedonista”. Y aqu� Charli xcx. The Moment, la pel�cula de Aidan Zamiri presentada en la Berlinale fuera de competici�n, se sit�a en el instante (momento, por tanto) en el que el t�tulo del sexto �lbum de estudio de la estrella ya ha mutado en un monstruo extra�o y con vida propia llamado ahora Brat Summer. Se trata de un animal insaciable, indefinible y muy rentable que todo lo arrasa: los vocabularios, los mapas, las elecciones a la presidencia de Estados Unidos, las portadas de las revistas, los gestos callejeros y los mecheros bic. Lujo, pero de mercadillo o lujo con orgullo de clase podr�an valer como definiciones alternativas de la palabra de marras seg�n las propias declaraciones de la reina del electropop.
Charli cxc se prepara para la gira mundial del disco y todo el mundo a su alrededor se esfuerza en prolongar como sea la vida de semejante gallina de los huevos de oro. Y el “como sea” va desde la emisi�n de unas tarjetas de cr�dito para p�blico queer a la contrataci�n del m�s surrealista de los directores para hacer una pel�cula sobre ella pasando por, en efecto, lo que sea: patrocinios, sesiones de fotos, apariciones en La Revuelta… Bueno, esto �ltimo no, pero casi. Desde aqu�, en una catarata estrobosc�pica vetada a gente aquejada de epilepsia fotosensible, Zamiri propone un falso documental en el que ella hace de ella mientras a su alrededor una legi�n de actores con Rosanna Arquette y Alexander Skarsg�rd a la cabeza fingen ser lo que no son. Es decir, act�an. Todo es mentira, pero se dir�a que parece verdad. O al rev�s, todo no es m�s que una verdad disfrazada de la mentira de la ficci�n.
La idea es buena, el resultado, no del todo. Es decir, la idea es brat; el resultado, es, como mucho y por apurar un triste juego de palabras, solo brit, por muy brit�nico. El arranque, con la protagonista revolc�ndose en el suelo sobre s� misma, promete. En la imaginaci�n del espectador, semejante pr�logo solo puede ser el principio de un descarnado retrato de todo aquello que se le supone al �xito desde todos aquellos que no lo tienen. Cu�nto sufrimiento, cu�ntos sinsabores, cu�ntas traiciones y, lo peor, cu�nta envidia. Acto seguido, una serie encadenada de parodias de reuniones mantenidas en los lugares m�s disparatados alteran el juicio del mismo espectador de antes. �Y si lo que vamos a ver es un radiograf�a de la m�sica transformada en simple mercanc�a? Pues ni una cosa ni la otra. Ni una parodia desopilante al estilo de This Is Spinal Tap, del recientemente fallecido Rob Reiner, ni un viaje metadiscursivo al coraz�n de la inmundicia a la manera de Exit Through the Gift Shop, de Banksy. El problema, en efecto, es la indefinici�n, el barullo o simplemente lo alto que est� el list�n. Como se quiera.
Aidan Zamiri, en verdad, hace muy bien lo que sabe y muy mal lo que intenta sin saberlo del todo. La pel�cula se disfruta en todo lo que tiene de mirada frontal a la artista, a su arrolladora presencia, a su talento, a su inquebrantable y desmedida arrogancia. Charli xcx se limita a hacer de s� misma sin desvelar nada y The Moment acompa�a al �dolo con justa (demasiada) reverencia. Es aqu�, cuando uno se deja llevar, cuando la propuesta se antoja tan festiva y el�ctrica como absorbente. Los seguidores, no necesiariamente fans, no se ir�n de vac�o.
Pero luego est� lo otro y ese otro tiene que ver con lo prometido. Pese a los esfuerzos de Skarsg�rd por resultar hilarante en el papel de cineasta que no se entera de nada, cada chiste se acerca peligrosamente al bochorno. Y lo mismo vale para esa otra gran broma a vueltas con el fracaso de unas tarjetas de cr�dito para gente que no tiene ni dinero ni, por supuesto, cr�dito. De nuevo, el planteamiento es bueno, pero su ejecuci�n queda sin filo y sin m�s desarrollo que una ocurrencia a destiempo.
Cuenta Charli por qu� ha hecho lo que ha hecho y deja poco espacio para la duda. “Atraves� una transici�n extrema en mi carrera. Durante a�os se me conoc�a como una artista pop en los m�rgenes con una legi�n de fans muy fieles y en su mayor�a homosexuales. Pero mi �lbum BRAT me abri� a una audiencia mucho m�s amplia. Estoy muy agradecida, pero sent� que perd�a el control de mi carrera… Todo esto hizo que pensara mucho sobre c�mo comunicamos el arte y sobre c�mo tu arte pasa de ti a las manos de la gente”, comenta ante lo medios. Digamos que el origen de The Moment, si creemos a su protagonista, es mucho m�s serio y hasta respetable que su ejecuci�n. Y as�.




