Internacional
La noche flamenca sin fin de Los Gabrieles y la leyenda de su plaza de toros en el sótano: "Demi Moore se enamoró de las lámparas del lupanar"
El bar Los Gabrieles ocupa un lugar destacado entre los locales de ocio nocturno m�s m�ticos de Madrid. Originalmente, estaba en la antigua calle del Lobo, rebautizada en 1888 como Echegaray. En el pasado este local fue un conocido lupanar, c�lebre, entre otras cosas, por los mosaicos de estilo sevillano que adornan sus paredes.
Junior, un vecino del barrio, trabaj� durante a�os como DJ en este hist�rico garito. Seg�n comenta, Los Gabrieles como tal comenz� cuando: “un argentino que pas� por ah� se dio cuenta del potencial de ese lugar, donde pod�a montarse un negocio de la hostia. �l lo alquil�, tambi�n fue due�o del Torero [conocida discoteca y after de la zona de Huertas]. Comenc� a trabajar ah� por pura suerte. Un d�a de fiesta en el garito habl� con el encargado y me ofrec� para pinchar un s�bado: ‘Si no te gusta, no me vuelves a ver’. Y fue as� como empec�. �Cinco a�os me tir�! Adem�s, en esos a�os se pagaba muy bien. La noche ha cambiado mucho, antes hab�a dinero. Antes con las propinas te pagabas la casa. Hab�a dinero, �hab�a alegr�a!. Yo creo que la crisis del 2008 acab� con todo eso. Antes de 2008 la noche era gloriosa, todo estaba lleno, la gente gastaba su dinero”.
Fachada de Los Gabrieles, en una imagen de los a�os 40.
Se dice que la cabeza de Islero, el Miura que mat� a Manolete, estaba expuesta en una de las salas de Los Gabrieles. Junior describe el establecimiento: “T� entrabas, ten�as la barra a mano derecha y te encontrabas con una primera sala. Cada estancia ten�a un nombre. Una era la Sala de las Calaveras, porque en los azulejos de las paredes hab�a unas calaveras vestidas de flamencos bailando… Esos azulejos eran impresionantes, obra de uno de los artistas de azulejos de la Plaza de Espa�a de Sevilla. Esos mosaicos son patrimonio del ayuntamiento”.
Ambiente flamenco en Cardamomo, tablao cercano a Los Gabrieles.
Contin�a: “Al final del bar hab�a una peque�a oficina y la parte de arriba era el antiguo lupanar. Esa parte superior estaba cerrada al p�blico, pero se hac�an visitas guiadas por las ma�anas. Te ense�aban las cuevas, en la parte inferior, y el lupanar. Al lupanar entrabas y estaba cubierto por una moqueta roja, como el t�pico puticlub de una pel�cula de Fellini. En las paredes hab�a botones para llamar a las chicas. T� apretabas el 2A y sal�a una del 2A, o eso se dec�a. En medio de la sala hab�a un sill�n redondo t�pico de prost�bulo donde se sentaban los se�oritos a esperar a las prostitutas. Eso eran Los Gabrieles cuando funcionaba como puticlub”.
Sigue: “Contaba con bastantes habitaciones. Tambi�n exist�a una leyenda negra sobre la famosa plaza de toros… Hab�a una peque�a plaza de toros en el s�tano donde se dice que sacaban a las prostitutas desnudas a luchar o a torear; las disfrazaban, �yo que s�! Cuentan que all� fueron a celebrar todos los generales y comandantes de Franco cuando ganaron la guerra. Era un sitio de fiesta, pero donde no entraba cualquiera. M�s adelante, fue una de las primeras casas de flamenco de la ciudad, algo as� como una casa oficial del flamenco”.
Un cuadro con los caracter�sticos azulejos de Los Gabrieles.
“Yo ah� he visto a todo tipo de famosos”, recuerda. “Abr�a por la ma�ana y hubo una �poca en que se pon�an men�s. Eso era para turistas, pero por la noche iban muchos famosos. Yo pinchaba de martes a s�bado. Los martes me tocaba pinchar flamenco. Al lado estaba el Cardamomo, que eran socios, y era ah� donde pon�an flamenco siempre; en Los Gabrieles era m�s rollo pachanga. Al Cardamomo iban los gitanos de verdad, los Ketama, los Pata Negra, Rosario“.
“En Los Gabrieles se mezclaba mucha gente de la far�ndula. Yo recuerdo ense�arle las cuevas al Teniente Mart�n Castillo, de Corrupci�n en Miami [el actor Edward James Olmos]. Otro d�a vino Demi Moore y se enamor� de las l�mparas del lupanar. Se le antoj� comprarlas, pero le dijeron que les era imposible venderlas al ser patrimonio del ayuntamiento. Por ah� tambi�n pasaron Nicholas Cage, Hugh Grant o Sof�a de Habsburgo…”.
Junior con una amiga, en Los Gabrieles.
“Se hac�an fiestas a puerta cerrada, donde tra�an a un tipo que cortaba el jam�n. En navidad hac�an una fiesta gitana a puerta cerrada, a donde iban todos los famosos. A Los Gabrieles iba tambi�n mucho gitano con pasta, del mundo del Rastro, de familias anticuarias. Iban todos impolutos; se liaban con las suecas y las americanas, �como le pas� a Ava Gardner! Y debo decir que los camareros eran todos unos buscavidas… Eran guapos, ten�an presencia, ten�an don de gentes… En torno a esos a�os, durante el Corralito de 2001, comenzaron a llegar muchos argentinos a Huertas, y muchos de ellos siguen hasta el d�a de hoy. En Los Gabrieles hab�a una mezcla de argentinos, gitano e italianos… La cocinera era una francesa, familiar de uno de los socios, que eran propietarios de un restaurante en Ibiza.”
Los Gabrieles cerraron tras una serie de entuertos legales que han conllevado el cierre del lugar durante m�s de 15 a�os. No obstante, el ayuntamiento ya le ha concedido la licencia de apertura, por lo que no tardar� en ser parte activa de la noche madrile�a. No sabemos si con el mismo esp�ritu de anta�o, pero s� que su interior habr� de ser id�ntico, pues, como ya hemos se�alado, su estructura y decoraci�n son patrimonio sempiterno del ayuntamiento de Madrid.
Es autor de Macarras interseculares, editado por Melusina, [puedes comprar el libro aqu�], Macarrismo, editado por Akal, [puedes comprar el libro aqu�] y Macarras ib�ricos, editado por Akal, [puedes comprar el libro aqu�]. Macarras ib�ricos, editado por Akal, Macarras interseculares (c�mic) [puedes comprar el libro aqu�]







