Internacional
Sánchez va al choque con Meloni tras su exclusión del nuevo núcleo de decisión de la UE y en pleno auge de Vox
El devenir de Europa hace tiempo que dej� de se un cuento de hadas, por m�s que los l�deres de la UE se re�nan en un castillo del siglo XI. La incertidumbre geopol�tica, la amenaza de Rusia y los movimientos de gigantes como EEUU y China sit�an al Viejo Continente en la tesitura de elegir su propia aventura. Y en el club de los 27 hay espadas en lo alto. Este jueves, el presidente del Consejo Europeo convoc� una reuni�n informal de los l�deres europeos en la fortaleza de Alden Biesen. Antes, en la previa, Alemania, Italia -que est�n tejiendo una dupla motor de la nueva Europa- y B�lgica organizaron en un hotel cercano una cumbre clave a la citaron a otros 16 socios -para un total de 19 asistentes- y a la presidenta de la Comisi�n Europa, �rsula von der Leyen. Entre los convocados no estaba Espa�a.
Alemania, Italia, B�lgica, Austria, Bulgaria, Chipre, Croacia, Dinamarca, Finlandia, Francia, Grecia, Luxemburgo, Pa�ses Bajos, Polonia, Rep�blica Checa, Ruman�a, Eslovaquia, Suecia y Hungr�a. La lista hace llamativa la ausencia de Pedro S�nchez, l�der de la cuarta econom�a de Europa y principal referente de la socialdemocracia en el continente. El encuentro lo deja fuera de la foto en la que se cuecen grandes decisiones para el futuro a corto y medio plazo de la UE.
El Gobierno escribi� su propio cap�tulo en esta historia: critic� la celebraci�n de este trascendente c�nclave porque considera, seg�n dicen, que estas iniciativas socavan los principios de la UE y alejan posturas en lugar de acercarlas. Una dura acusaci�n. De mucho trasfondo. Hay que recordar que S�nchez, en otras ocasiones, s� ha participado de estos encuentros previos preparatorios de l�deres, que son habituales en los m�rgenes de las cumbres oficiales.
Desde la delegaci�n espa�ola apuntaron que se dirigieron Italia para hacer llegar su queja, pese a que los impulsores del mismo eran tambi�n Alemania y B�lgica. Pero desde el ejecutivo italiano matizaron que S�nchez y Giorgia Meloni, primera ministra, mantuvieron una conversaci�n ayer, pero que el mandatario espa�ol “no plante� ninguna objeci�n” al hecho de que no fuera invitado. S�nchez se march� sin hacer declaraciones, ni a su llegada ni a la salida, a diferencia de otros l�deres.
Desde la delegaci�n espa�ola no aclararon por qu� el cauce, que no concretaron, se hizo con Italia y no Alemania o B�lgica. Fuentes diplom�ticas confirmaron a EL MUNDO que las invitaciones fueron cursadas por los tres pa�ses, “en una decisi�n compartida”. Aunque hay una relaci�n diplom�tica y cordial, lo cierto es que para el PSOE, Meloni es parte de esa “internacional ultraderechista” a la que quieren parar y ganar porque “no existe ultraderecha buena y otra mala”. De hecho, la han llegado a calificar de “fascista” y de protagonizar “discursos de odio”. En un momento en Espa�a, en el que la estrategia y mensaje de S�nchez de “muro” contra la ultraderecha presenta fisuras, por el crecimiento de Vox -y la ca�da del PSOE en las �ltimas elecciones-, focalizar el choque s�lo con Meloni busca reforzar esa imagen y discurso. Ahondar en esa imagen de l�der contra la “internacional ultraderechista”, en un momento pol�tico dif�cil, donde el Gobierno asume que el “voto ultra” tiene ya “su reflejo en Espa�a”.
Otra clave: Alemania es determinante en la aspiraci�n de Moncloa de cumplir sus pactos con Junts y lograr la oficialidad del catal�n en Europa. Algo que incide directamente en la mayor o menos estabilidad espa�ola.
Desde el Consejo Europeo s� trasladaron su malestar por la celebraci�n de esta cita a los tres organizadores del encuentro y no s�lo a Italia como hizo Espa�a.
Lo cierto es que en los �ltimos tiempos se ha constatado cierto aislamiento y soledad de S�nchez en determinados asuntos, donde son otros pa�ses lo que llevan la voz cantante. El avance de gobiernos conservadores y el cambio en las materias que se debaten -menos c�modas para el ejecutivo espa�ol- han propiciado esa p�rdida de influencia y protagonismo. Y este trasfondo enlaza con esa ausencia de invitaci�n a la reuni�n impulsada por Alemania, Italia y B�lgica: que las pol�ticas que defiende S�nchez no encajan con muchas de las que ellos quieren impulsar. El primer ministro belga, Bart De Wever, trat� de calmar la tensi�n asegurando, frente a lo que apuntaron Italia y Espa�a, todos los pa�ses estaban invitados a unirse.
En esa nueva reconfiguraci�n se est� produciendo el “relanzamiento de las relaciones” entre Italia y Alemania, que este jueves adelant� la primera ministra italiana es la culminaci�n del progresivo acercamiento entre Roma y Berl�n. El canciller alem�n Merz desconf�a de Francia ya que los pr�ximos a�os pueden ser muy turbulentos e inestables en este pa�s. Es muy improbable que Emmanuel Macron siga en el poder, y a partir de ah� cualquier escenario es posible.
Alemania, adem�s, considera que Italia comparte muchas de sus prioridades pol�ticas y econ�micas. En Berl�n entienden que Meloni no ha sido, ni mucho menos, tan perturbadora para la UE como se presum�a. M�s bien al contrario. Y, adem�s, ofrece much�sima m�s estabilidad. El resultado es el “motor alem�n-italiano” que este jueves present� Meloni y que quiere liderar Europa.
En ese contexto, Italia y Alemania, junto con B�lgica, convocaron la reuni�n previa a la cumbre. El objetivo era alcanzar posturas comunes en la culminaci�n del Mercado �nico o en la simplificaci�n regulatoria y la reducci�n de los precios de la energ�a.
Y esta reuni�n no va a ser algo aislado, ya que la previsi�n es que se repita antes de la cumbre del pr�ximo mes de marzo. Se quiere formar una suerte de grupo de trabajo adicional. Tal vez demasiado grande, apuntan fuentes comunitarias, aunque este tipo de iniciativas siempre son bien recibidas en Bruselas. De hecho, la propia presidenta de la Comisi�n Europea, Ursula von der Leyen, estuvo presente en la cita.



