Internacional
La Berlinale se emociona con la película española IvánandHadoum, una oda de amor a la convivencia desde la experiencia trans (***)
Una broma del fil�sofo verborreico Zizek relata la historia de un obrero enviado a Siberia. Como el hombre sabe bien con qui�n se la juega, le explica a su familia una treta para sortear la censura. Las cartas que les escriba con tinta azul ser�n las que cuenten la verdad. Las que su caligraf�a aparezca en rojo solo relatar�n mentiras. La primera carta que env�a es en azul y dice: “Estoy muy bien, aqu� hay de todo, menos tinta roja”. El chiste ilustra a su manera que el lenguaje da para lo que da: decimos que somos libres porque las herramientas que tenemos para decir cosas no est�n dise�adas para decir que no lo somos. Quiz� el �nico modo de contar la verdad y expresarse libremente sea el arte en general y el cine, ya que estamos en la Berlinale, en particular. Su tinta, como saben, es invisible, su color es el contrario y, de ah�, su claridad revolucionaria.
Iv�n & Hadoum, de Ian de la Rosa y presentada el viernes en la secci�n Panorama, es b�sicamente una pel�cula dispuesta a contar una historia tan cl�sica como la de Romeo y Julieta, por ejemplo, pero con una tinta tan peculiar que no admite color. Sus ingredientes no solo son poco habituales, sino directamente ajenos a definici�n alguna. Ella (soberbia la reci�n llegada Herminia Loh) es hispano-marroqu�, ni de all� ni de ac� del todo. �l es un chaval transg�nero (Silver se llama el actor) al�rgico a nada que no sea su voluntad de ser el que quiere ser.
Su romance no discurre en un espacio m�s o menos idealizado, sino en los campos de pl�ticos de una Andaluc�a esencialmente cierta. Almer�a, que es donde estamos, no es Verona. La historia avanza de la mano de una puesta en escena frontal y transparente, se dir�a que prodigiosa en su sencillez, contra las convenciones, contra los prejuicios, contra los imperativos de la explotaci�n laboral, contra el machismo consecuencia probablemente de lo anterior y, lo m�s relevante quiz�, sin dejarse llevar por el tremendismo ag�nico que habitualmente acompa�a a las historias al l�mite mismo de cualquier color. Es decir, cada fotograma se debate contra la imposici�n binaria de los colores a la hora de escribir las cartas del cuento de Zizek.
La propuesta de De la Rosa tiene mucho de oda a la convivencia, pero sin descuidar los muchos peligros que siempre amenazan. No solo es una historia trans, ni solo una historia de racismo, ni solo una historia de rebeli�n contra la autoridad. Es todo eso y, ya se ha dicho, una historia de amor. Y lo es desde la m�s entregada desnudez. Dice el director que Almer�a es habitualmente un lugar en el que se ruedan westerns, series de televisi�n fant�sticas y hasta pel�culas del antiguo egipcio. Pues bien, a su manera, la idea ahora es devolver al espacio condenado a ser un plato de ficciones cinematogr�ficas, por definici�n siempre falsas, su verdad m�s �ntima. Y as� es.
La c�mara evita en todo momento el conflicto para, precisamente, retratar en toda su amplitud y profundidad cada uno de los infinitos conflictos callados que sostienen la dureza de lo real. La puesta en escena siempre camina al lado de los personajes. Y ah�, en su sinceridad libre de ret�ricas y en cada uno de sus silencios expresivos, la pel�cula adquiere pulso, algo de amargura y la vibraci�n que acompa�a a todo lo vivo. Bien es cierto que, por momentos, el af�n de sinceridad se acerca peligrosamente al exabrupto, a un fe�smo buscado que se antoja gesto impostado. Pero se pasa r�pido. Importa el color de lo que no se deja atrapar en el color.
Cuenta De la Rosa que el proyecto le persigue desde hace 11 a�os. Que en todo ese tiempo se ha ido conformando como persona y como cineasta hasta dar con el sentido de los cuerpos que quer�a representar. “Mi intenci�n no fue arrojar un conflicto al espectador, sino, al contrario, ofrecerle refugio”, afirma. “Pese a todo, y como dice Alana S. Portero, ser trans es maravilloso. Y hay que decirlo m�s. Ser trans te da la oportunidad de elegir un poco la persona que quieres ser. Y de esto, en efecto, va Iv�n & Hadoum”. Y sigue: “Con esta afirmaci�n no quiero deslegitimar nada. Pero el cine crea referentes y, de repente, si muestras algo que es m�s abierto, que igualmente tiene sus problemas, sus dilemas y sus sufrimientos como cualquier ser humano. Pero que no tiene que ver con lo trans, sino que tiene que ver con la vida, con lo que le pasa en la vida cualquiera. Quiz� as� podemos cambiar un poco el mundo”. Pues eso.
Lo que queda es una pel�cula iluminada escrita en azul con tinta roja. O al rev�s.




