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Isabel La Católica

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En sincron�a con Giorgia Meloni, Isabel D�az Ayuso ha instalado en el centro de su corpus ideol�gico que Espa�a, como Italia, se define como un pa�s de �tradici�n cristiana� de inspiraci�n �grecolatina�. Asegura que Occidente est� en peligro cuando renuncia a esos �valores� y que hay en marcha un �proyecto totalitario y teocr�tico del que hay que prevenirse�: �La islamizaci�n de Europa�.

La cultura cristiana de ra�z hel�nica es �milenaria�, seg�n Ayuso, �y siempre (�siempre!) ha defendido la libertad, el derecho y la igualdad de los hombres y las mujeres�. Todo cuadra en este buc�lico y eficaz envoltorio racial tan adaptado al signo de los tiempos que, por las fechas, parece endosar a las Cruzadas el origen fundacional del Estado de derecho.

En la �poca en que la presidenta madrile�a sit�a la semilla de nuestra alma liberal y grecolatina, un emperador romano cerraba la Escuela de Atenas. El legado de Arist�teles sobrevivi� en buena parte porque los maestros isl�micos transcribieron sus ense�anzas al sir�aco y al �rabe. En lo que hoy es Espa�a, de poco nos hubi�semos enterado de la tradici�n filos�fica griega si no hubiera llegado a trav�s del Islam para ser adaptada al lat�n por la Escuela de Traductores de Toledo.

El cordob�s con nombre �rabe Muhammad ibn Rusd, Averroes, fue el gran estudioso del sabio de Estagira en la Pen�nsula ib�rica. Desafi� la ortodoxia religiosa desde la raz�n y el cristianismo le someti� a presi�n durante d�cadas. Al contrario que ahora, los avances de la tecnolog�a y la medicina proven�an de Oriente y el dogmatismo religioso arreciaba en la Europa del medievo. La historia no es tan lineal ni tan binaria.

El �humanismo cristiano� nace en Occidente por su confluencia con la tradici�n filos�fica hel�nica y se seculariza gracias al avance de la Ilustraci�n para situar al ser humano, por el hecho de serlo, en el centro. Tras la II Guerra Mundial, la democracia cristiana se erige en un enorme movimiento pol�tico que Ayuso y Meloni, con su novela de Moros y Cristianos, dan por amortizado. Su radicalizaci�n ideol�gica pasa por la derecha a la Iglesia Cat�lica, que no mueve una ceja en contra de los migrantes le pese a quien le pese.

El mejunje de la presidenta madrile�a lo aguanta todo como si fuera una hoja de Excel. Siempre hay un camino para concluir una cosa y la contraria. As� puede justificar que el pa�s invitado al D�a de la Hispanidad en 2026 sea el que ahora est� dirigido por el mismo que manda a polic�as encapuchados a perseguir por la calle a quienes hablen espa�ol. Por si hubiera alguna duda de que el homenaje es a Donald Trump y a su proyecto, se anuncia durante una visita a su residencia particular.

Espa�a es un aliado natural de Estados Unidos. Pero, lo que hay en cuesti�n para los pr�ximos a�os, es si la primera potencia democr�tica del mundo lo seguir� siendo despu�s de que su presidente est� empleando el monopolio de la violencia contra la poblaci�n civil por cuestiones de raza, origen u orientaci�n ideol�gica. La Cruzada de Trump es, fundamentalmente, contra los latinos que, por cierto, en su gran mayor�a son cristianos.

Ayuso ha logrado llevar a la marginalidad a Vox, es decir ha conseguido lo que la derecha le pide a N��ez Feij�o, a Guardiola y a Azc�n. El achique de espacios al que somete a la ultraderecha formal es doblemente complicado con el Gobierno lanzando al aparato del Estado, cloacas tributarias incluidas, contra su modelo de gesti�n y su vida personal. La inmigraci�n es el terreno m�s pantanoso de todos. Pedro S�nchez improvisa la acogida masiva en confrontaci�n artificial con las razzias de Trump en Mine�polis, mientras Santiago Abascal conecta con las v�sceras de miles de espa�oles que ven en el miedo al distinto la explicaci�n de sus problemas.

La duda es si detr�s de la devoci�n cat�lica de Ayuso domina el pragmatismo o la fe de la conversa. Con tanta cristiandad todo el santo d�a en la boca va a acabar decretando la expulsi�n de los moriscos.


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