Internacional
El primer beso y el primer consolador del cine afgano inauguran la Berlinale: "Kabul puede ser la antesala de un nuevo 11-S y nadie quiere darse cuenta"
Nada en la directora afgana, pero nacida en Ir�n en 1990, Shahrbanoo Sadat obedece a m�s regla, norma o tradici�n que las que arden. No hay patr�n que amarre el cuerpo diminuto y el gesto siempre inquieto de una cineasta empe�ada en hacer toda su vida lo contrario de lo que los dem�s esperan de ella. “Me molestan las definiciones. Me resulta terriblemente reduccionista que mi cine se califique de pol�tico. La pol�tica es siempre una consecuencia de lo que se narra, nunca puede ser una agenda que cumplir”, dice a modo de presentaci�n y como aviso tanto para navegantes como para entrevistadores perezosos. Su pel�cula No Good Men (No hay hombres buenos) tuvo a bien inaugurar el jueves la Berlinale que hace la n�mero 76 y lo que en un principio se antojaba una decisi�n algo err�tica (cuando no equivocada), por la presumible ausencia de titulares, de nombres famosos y de estrellas de post�n, pronto se demostr� todo un hallazgo. Shahrbanoo Sadat puede con todo.
No Good Men es, por orden: a) el tercer largometraje de un ambicioso proyecto que quiere llegar a cinco sobre la historia de Afganist�n firmado y en parte protagonizado por la �nica cineasta con pasaporte afgano, aunque refugiada en Hamburgo; b) la primera pel�cula de la historia del cine afgano (que lo hay) en la que se ve no solo un beso apasionado, sino un enorme y muy gr�fico consolador con forma de pene (de qu� si no) que promete tardes-noche apasionantes; c) una comedia rom�ntica en el m�s improbable de los escenarios: el �xodo de Kabul de 2021 cuando las tropas estadounidenses se fueron y dejaron el pa�s en manos de los talibanes, y d) exactamente lo contrario de esa pel�cula que cualquier espectador imagina sobre mujeres oprimidas por el r�gimen integrista (aunque tambi�n, la verdad). “S�, lo s�, todo el mundo espera un alegato sobre el sufrimiento de la mujer en Afganist�n y no, la realidad es mucho m�s de lo que sale en los informativos y en los dramas aburridos. Me llevo tres a�os y varios borradores saber de qu� va mi pel�cula. Ahora creo que lo s�: sobre el patriarcado”, dice con una claridad que hace bizquear ante la sobreabundancia de titulares.
Para situarnos, la pel�cula cuenta la historia de amor de una c�mara de televisi�n (la propia Shahrbanoo Sadat) y un reportero (Anwar Hashimi). Los dos est�n casados cada uno con sus respectivas parejas. Estamos, ya se ha dicho, en 2021. Kabul vive la agon�a de un gobierno que apenas resiste el acoso talib�n con el apoyo cada vez m�s d�bil de las fuerzas internacionales en general y de Estados Unidos muy en particular. Y as� hasta que un d�a Joe Biden (�se acuerdan?) da la orden de dejarlo todo. En apenas unos d�as, todo se derrumba y como dir�a Humphrey Bogart “El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos”. Como explica Sadat, la historia es una traducci�n libre de la propia vida del actor Anwar Hashimi mezclada con la experiencia en primera persona de la directora donde la ficci�n y la realidad compiten por dejarse una a la otra en evidencia. “Todo empez� cuando Hashimi, al que conoc� en la tele afgana cuando trabajaba de productora, que no c�mara, me cont� que quer�a escribir un libro con su vida. Le dije que me mandara ocho folios. As� lo hizo. Luego, durante todo un a�o, escribi� 800 m�s. Y de ah� quiero sacar las cinco pel�culas”, cuenta mientras se ordena los dedos entre tanta cifra. De momento, dicho y hecho, ya tiene completadas Wolf and Sheep (2016), The Orphanage (2019) y la de ahora. Est� a solo dos de la mano entera.
La pel�cula, por lo que tiene de atrevido, casi arrogante, se mantiene a salvo plano a plano hasta el �xtasis final. Cada secuencia resulta m�s sorprendente que la anterior en una escalada vertiginosa hacia exactamente el lado contrario a cualquier idea preconcebida. Pura gasolina para las escuelas de cine ortodoxas. Todo discurre con una celeridad que podr�a ser confundida con esquematismo sino fuera porque el asombro no deja espacio ni a la respiraci�n. No es tanto realismo como un raro hiperrealismo tintado de brutalismo. �Surrealismo quiz�? Todo es adorable. Todo es demencial. Todo es perfecto. Shahrbanoo Sadat puede con todo.
Cuenta que de ni�a, cuando huy� con su familia de Teher�n para refugiarse en un pueblo de las monta�as afganas, sus padres le concertaron un matrimonio. Primero, convenci� a sus progenitores de que lo de casarse no iba con ella, luego logr� que la admitieran en la escuela solo reservada para los ni�os, m�s tarde se fue a Kabul a estudiar F�sica y as� hasta que una vez all� cay� en la cuenta de que lo suyo era el cine. “Acumulo una larga experiencia como refugiada, primero en Ir�n y ahora en Alemania, y puedo afirmar que su historia est� por contar. Siempre se hace de manera unidimensional y sesgada. Se vuelca todo el odio en el refugiado como chivo expiatorio de todos los males, pero nadie repara en la presi�n que sufre ante la necesidad de sobrevivir y de mandar dinero al pa�s de origen para la familia que queda all�. Y todo en un idioma que no entiende y una gente que te desprecia o te acoge caritativamente”, dice con una rotundidad de pedernal.
Shahrbanoo Sadat est� convencida de que su pel�cula se ver� en Kabul mucho antes incluso de que se estrene en los cines. “Siempre hay modos”, comenta sonriente. Est� convencida de eso y de que el r�gimen talib�n caer� solo. “Los j�venes fan�ticos llegan a la ciudad y, en seguida, se dan cuenta del error. Quieren casarse. Los talibanes son un caos y no se entienden entre ellos. El problema es otro. Ahora mismo Kabul es un festival de grupos fan�ticos terroristas llegados de todos los pa�ses. Occidente cierra los ojos a lo que se est� preparando all�. Kabul ahora mismo puede ser la antesala de otro 11-S y nadie quiere darse cuenta. Me duele decir eso, pero hablo todos los d�as con mi pa�s, estoy en contacto permanente con ellos y lo s�”, dice. Pocas inauguraciones ha tenido la Berlinale tan fascinantes. Shahrbanoo Sadat puede con todo.




