Internacional
Una gran Real deja de piedra a San Mamés y ya ve la la final a un paso
La Real Sociedad le pas� la mano por la cara al Athletic en San Mam�s, con un f�tbol de altos vuelos que le deja a un paso de la final de La Cartuja. El equipo de Matarazzo concret� su superioridad con el gol de Turrientes, superada la hora de juego, confirmando su formidable estado de forma, con nueve partidos seguidos ya sin conocer la derrota. [Narraci�n y estad�sticas (0-1)]
La prudencia guio los primeros pasos del Athletic tanto como sus propias dificultades creativas. El bal�n no circulaba entre sus centrocampistas y volantes, que lo acarreaban a trompicones. De modo que tuvo que ser Lekue, un lateral no precisamente ducho en tales fines, quien dejase la �nica pincelada. Regate en un palmo de terreno, centro preciso desde la derecha para el cabezazo duro de Guruzeta, a las manos del portero.
La Real, en cambio, s� ten�a un plan prestablecido, con una naturalidad asombrosa para hacer vertical su f�tbol. Soler puso sobre aviso, con un disparo a la media vuelta desde el balc�n del �rea, aunque la mejor ocasi�n fue servida por Guedes, profundizando para la carrera de Pablo Mar�n. En su duelo frente a Padilla, el canterano txuri urdin, apunt� a la cabeza del portero, que se sacudi� el peligro como mejor pudo.
Sin revisi�n en el monitor
Uno los avales de la Real, aparte de sus ocho partidos sin derrota, era su fant�stica actuaci�n en ese mismo escenario hace apenas 10 d�as, truncada por la inexplicable roja a Brais M�ndez. Aun sin los lesionados Kubo, Sucic y Barrenetxea, su caudal ofensivo volvi� a crecer por encima de los diques rojiblancos. Guedes, desde la izquierda, desarbolaba a Lekue. Poco antes del descanso, el portugu�s sirvi� desde ese mismo lado un libre directo hacia la frente de Jon Martin, pero Padilla volvi� a interponerse, tan efectivo como poco acad�mico.
Ten�a el partido por la mano el equipo de Matarazzo, gracias a tambi�n la infinita sabidur�a de Oyarzabal. En un par de toques del capit�n cab�a todo el f�tbol de la noche. Un disparo de Turrientes, repelido por Laporte, prolog� la acci�n m�s discutida de la noche. Una mano de Laporte en el �rea, tan clamorosa como interpretable. Al menos para S�nchez Mart�nez. Casi cinco minutos anduvo dando vueltas al asunto el �rbitro con su colega Melero L�pez en el VAR. Y ni siquiera se acerc� al monitor para revisar si se trataba de una acci�n voluntaria.
Bien pudo agradecer el Athletic tanta confusi�n, porque antes del descanso, Rego vio al fin una diagonal de I�aki Williams. A ese disparo sencillo para Remiro hubo que a�adir una trifulca entre Adama y Aramburu. Entre tanto traj�n se enmascaraban mejor las carencias rojiblancas.
Aramburu, ante Robert Navarro.
Dominaban tanto los donostiarras que el descanso supon�a para ellos todo un engorro. As� que cuando al fin pudieron reiniciar el juego, Turrientes comand� otra ofensiva con la autoridad de un mariscal. Fue una jugada asombrosa, con el centro de Sergio G�mez desde la izquierda, el remate de Oyarzabal y la aparici�n milagros de Padilla. No sal�a de su campo el Athletic. No le llegaba la camisa al cuello a Valverde, que meti� cuatro cambios de una vez.
Nico Williams, Ruiz de Galarreta, Selton y Nico Serrano, si de alg�n modo podr�an ordenarse en cuesti�n de importancia y necesidad. Precisaban calidad, clarividencia, frescura y piernas los locales, pero la suerte de un partido no var�a con un simple golpe de tim�n. La Real era tan superior que s�lo necesitaba la puntada final.
Guedes avis� con un disparo de esos que le valieron fama mundial en el PSG y el Valencia. Turrientes, poderos�simo, detect� una indecisi�n entre Jauregizar y Ruiz de Galarreta para montar la acci�n del 0-1. Un robo, el pase monumental de Soler hacia Guedes y la llegada del propio Turrientes donde se espera a los cracks.
Con media por delante, el Athletic s�lo pod�a apelar ya a sus ancestrales v�nculos con la Copa. Si la Real bajaba la guardia, all� lanzar�an sus fauces Los Leones. Un saque de esquina, un coletazo de Nico Williams, cualquier recurso parec�a bueno vista su inferioridad. Tan crecido andaba Matarazzo que no dud� en dar minutos a Odriozola, cargado con una amarilla por sus festejos en la banda tras el 0-1.




