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Internacional

Pepón Nieto: "Ser chungo está de moda. Antes ser antifascista era lo normal y hoy te llaman antisistema"

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Sorprende que a Pep�n Nieto (San Pedro de Alc�ntara, 1967) le acechen ya los 60 a�os porque sigue teniendo la misma pinta de chaval bonach�n que en aquellos �ltimos 90 en los que ‘Periodistas’ lo present� al gran p�blico. Se lo digo y se r�e: “Es porque me ti�o la barba, que es la cirug�a est�tica de los pobres”. Est� dando los �ltimos toques a su nueva obra de teatro y, mientras, da empaque a ‘Castigo divino’, el estreno como actor del c�mico Juan D�vila, que llega ahora a los cines.

La pel�cula defiende que todos podemos ser buenas personas. Visto el panorama, �lo crees?
Creer en la bondad de los otros es lo �nico que nos queda porque si no, tal y como est�n las cosas, no habr�a salvaci�n. Lo que pasa es que ser chungo y defender consignas terribles est� de moda. Es incre�ble, porque hab�a consenso en que ser mala persona estaba mal y, de golpe, se presume de ello. Antes eras antifascista y era lo que hab�a que ser, nadie lo discut�a. Estar en contra del fascismo era lo normal. Ahora dices que eres antifascista y resulta que eres antisistema.
Antisistema a los 59. Eso no lo viste venir.
[Risas] Sorpresas te da la vida. En fin, es una corriente mundial que est� muy claro qui�n la alienta aqu�. Demasiados pol�ticos de este pa�s se suman y siembran ese odio, ese racismo y esa falta de empat�a. Ayer vi un programa sobre c�mo est� funcionando el ICE en Estados Unidos, c�mo van persiguiendo a los sudamericanos y se los llevan dejando all� a los ni�os sin saber nada de sus padres. Son escenas terribles. Es la Gestapo, es el Ku Klux Klan sin el cucurucho en la cabeza y cazando latinos en vez de negros. Y no pasa nada. Peor, no s�lo no pasa nada, sino que est� legalizado y auspiciado por el presidente del pa�s m�s poderoso del mundo civilizado. Es dist�pico.
�Te preocupa el efecto contagio en Espa�a?
Me preocupa mucho porque creo que estamos ya en esos extremos. Lo notas escuchando el discurso de la ultraderecha respecto a la regularizaci�n de inmigrantes o c�mo justifican esos comportamientos que vemos en Estados Unidos. Y no s�lo es VOX, el otro d�a escuch� a Esperanza Aguirre diciendo que el ICE no es nada malo, que es s�lo una polic�a de frontera. Y, sobre todo, me parece terrible que chavales de 18, 19 o 20 a�os hablen de las bondades del franquismo cuando ni siquiera lo han olido ni conocen la realidad de aquello. Hay un problema de base y es que ni la derecha del Partido Popular ni la izquierda del PSOE han prestado atenci�n a la educaci�n y han preferido que en el instituto te ense�aran los Reyes Godos antes de lo que pasaba aqu� hace 50 a�os. Cuando se permite eso, es mucho m�s f�cil que enga�en a los chavales con el franquismo. El sistema educativo ha fallado.
Sin insistir en lo de la edad, ahora que ya est� totalmente asentada, �has tenido la carrera que has querido o cambiar�as algo?
He tenido mucha suerte. Tambi�n es verdad que me lo he currado y he trabajado duro, pero considero que el factor suerte es importante y no me da reparo reconocerlo. En este pa�s, los actores no somos due�os de nuestras carreras o, por lo menos, los actores de mi cuerda y de mi estatus. Hay compa�eros que s�, pero son cinco. A lo mejor, Luis Tosar, Antonio de la Torre y los Javieres, Bardem, Guti�rrez y C�mara, tienen seis guiones encima de la mesa y s� pueden elegir y decir: “Co�o, aqu� me equivoqu�. Esto no lo deber�a haber hecho”.
�Nunca has tenido ese privilegio?
No. Yo estoy en el grupo de los que tenemos un trabajo constante, pero sin alharacas y hemos ido haciendo lo que nos han ofrecido. Algunas veces hemos tenido la suerte de caer en proyectos muy chulos con personajes que estaban muy bien y otras veces sencillamente piensas: “Bueno, tengo que pagar el piso y seguir viviendo”. As� es mi profesi�n y por eso no hay nada de lo que me arrepienta. S� pienso que podr�a haber hecho mejor alg�n trabajo, pero no considero que yo haya tenido mucho que ver con c�mo ha sido mi carrera. Las cosas me han ido viniendo como me han ido viniendo y yo las he ido aceptando y haci�ndolas de la mejor manera que he sabido.
Pep�n Nieto, en el subterr�neo de la Plaza de los Cubos de Madrid.

Pep�n Nieto, en el subterr�neo de la Plaza de los Cubos de Madrid.�ngel Navarrete

No eres de esos actores que da a su oficio una importancia exagerada.
Me encanta mi oficio, pero no empec� con una vocaci�n clara. Me pegu� a ese mundo porque me gustaba y me fui quedando, pero tengo compa�eros que cuentan que con cuatro o cinco a�os ya hac�an teatro en casa y sentaban a sus padres para que les vieran. Yo esa vocaci�n no la sent� hasta los 17 o 18 a�os que empec� a pegarme a un grupo que, como en mi pueblo no hab�a un teatro, representaba obras en la calle. Se convirtieron en mi pandilla y por eso empec� a hacer teatro. Luego ya s� tom� decisiones como estudiar Arte dram�tico en M�laga y venirme a Madrid a estudiar en la Compa��a Nacional de Teatro Cl�sico. Eso ya me lo fui currando, pero no recuerdo haber dicho nunca de chaval: “Quiero ser actor”.
De hecho, tu padre intent� quitarte la idea de la cabeza.
S�, claro, normal. Pertenezco a una familia que se ha dedicado toda la vida a la hosteler�a. Gente humilde, trabajadora, normal y corriente. En nuestro entorno nunca ha habido alguien que se dedicara a esto y mi padre, no con intenci�n de putearme sino de protegerme, me dec�a: “�T� no has visto c�mo son los actores de cine? �T� no has visto a Sancho Gracia? �C�mo vas a ser actor t�, si eres un ni�o gordito de pueblo?”. Le parec�a que era una fantas�a y que el ni�o gordito de pueblo se iba a pegar un hosti�n como un piano.
Y no.
Lo que pas� es que tuve mucha suerte y a los tres meses de llegar a Madrid estaba trabajando en el Teatro Espa�ol, que es uno de los m�s bonitos de este pa�s. Cuando mis padres vinieron y vieron esos palcos, esos dorados y a su hijo diciendo el texto a don Jos� Mar�a Rodero, al que hab�an visto en todos los ‘Estudio 1’, autom�ticamente me dijeron: “Ni se te ocurra irte de aqu�”. Y cuando alguna vez las fuerzas me flaquearon, porque llevaba cuatro meses sin sonar el tel�fono, estaba poniendo copas y repartiendo publicidad y quer�a volverme al pueblo, mis padres me mandaban un dinero que no les sobraba para que aguantara. Cuando vieron que era una realidad, que pod�a hacerlo, me apoyaron mucho.
Se quedar�an tranquilos cuando enlazaste ‘Periodistas’ y ‘Los hombres de Paco’ en la �poca en que la tele la ve�an muchos millones de personas.
S�, eso te cambia la vida. Recuerdo perfectamente que, cuando se estren� ‘Periodistas’, viv�a en la calle San Isidro Labrador, en La Latina, y baj� a por el pan el d�a despu�s de que pusieran el primer cap�tulo y ya la cosa fue totalmente distinta. Me hab�a visto todo el mundo porque as� era la tele que hab�a entonces. Estar� eternamente agradecido a ‘Periodistas’ y ‘Los hombres de Paco’ porque me hicieron popular y es lo que me ha permitido luego trabajar y producir teatro. Cuando antes te dec�a que uno no es due�o de su carrera, me refer�a al audiovisual. Yo s� he sido due�o de lo que he hecho encima del escenario. Llevo casi 20 a�os produciendo teatro, ahora ya con mi propia compa��a, y ah� s� elijo los textos, con qui�n quiero trabajar y el producto final. De hecho, ahora estoy embarcado en una producci�n m�a [‘La pasi�n infinita’] que estreno el d�a 20 en Segovia y me tiene loco.
Esa fama de tele a veces es inc�moda porque la gente te considera casi familia y se toma confianzas. �Te ha pasado?
S�, pero en contadas ocasiones. Me sobran dedos de una sola mano. S�lo me molesta cuando te piden fotos a las tres de la madrugada en un bar. Co�o, d�jame en paz, que ahora no voy a hacerme una foto porque tengo la cara que parece los pies de otro. Al final, de todos modos, acabo haci�ndomela aunque s� que la va a subir a alguna red social con mi cara de medio colocado. Excepto eso, que la gente muchas veces no lo entiende, el resto siempre ha sido muy amable conmigo. Eso cara a cara. En redes ya es otra historia.
�Por qu�?
Una vez critiqu� en la tele a Isabel D�az Ayuso y, a partir de ah�, viv� una situaci�n terrible porque los insultos fueron much�simos y muy violentos. En la calle nada, pero por redes… ufff. Me sent� muy, muy mal, pero no ten�a nada que ver con una fama invasiva sino con lo polarizada que est� la sociedad y lo violenta que est� cierta derecha, como los ayusers. Es muy desagradable el ambiente.


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