Internacional
Pizarra adictiva: los 5 vinos minerales más buscados por los sumilleres
Los vinos de suelos pizarrosos están en boca de todos. La razón es esa mineralidad ferrosa, esos taninos crujientes y esa capacidad de guarda que los hace adictivos y eternos. No es casualidad que la Master of Wine Almudena Alberca dedicara una cata en Madrid Fusión The Wine Edition a esta tendencia imparable, juntando en el escenario a cinco elaboradores estelares: Sara Pérez (Mas Martinet, Priorat), César Márquez (Bierzo), Fernando Mora (Frontonio, Calatayud), Maite Sánchez (Arrayán, Cebreros) y Fernando Maíllo (Cámbrico, Salamanca).
Juntos desgranaron cómo la pizarra -ese suelo pobre, fracturado y reflectante- moldea viñedos heroicos y vinos con alma de roca: retención de agua clave en sequías, frescura en altitud y un toque salino, como de metal, que eleva cualquier variedad, desde la mencía hasta la singular rufete blanca. Las añadas lluviosas potencian su magia y estos vinos envejecen como pocos.
“El suelo es uno de los factores que más afecta al perfil organoléptico final“, lanzó Alberca con convicción, y sus invitados lo confirmaron con pasión desde el escenario. Sara Pérez destacó las fracturas pizarrosas, que salvan viñedos en sequía; César Márquez, la suavidad de la mencía y la godello de la pizarra del Bierzo; Maite Sánchez, la concentración ferrosa de Gredos; Fernando Maíllo, las lentas fermentaciones de la rufete con lías salmantinas; y Fernando Mora, la salinidad garnachera de Calatayud.
De esa cata magistral salen estos cinco referentes, súper buscados por su terroir único y de absoluta tendencia en 2026.
Cami Pesseroles (Mas Martinet)
Sara Pérez elabora este legendario Priorat de cariñena y garnacha plantadas en llicorella pura. Nariz intensa de frutos negros compotados, grafito afilado, humo volcánico y notas de regaliz; boca potente pero pulida, taninos fracturados como el terreno mismo y mineralidad infinita que evoluciona hacia trufa, cuero y tierra húmeda tras unos años en botella. Su guarda imbatible (15 años o más), hace que sea perfecto para carnes rojas potentes o de caza. Un clásico inmortal que recoge la autenticidad del Priorat. Precio: 82 euros.
Pico Ferreira (César Márquez)
César Márquez, sobrino del famoso enólogo Raúl Pérez, elabora esta mencía de pizarras altas del Bierzo que da aromas de cereza silvestre, tierra húmeda, violetas y un toque de laurel. Fresca y precisa en boca, con acidez viva que estira el recorrido y taninos finos, casi sedosos, que piden tiempo en copa para abrirse. Su complejidad mineral crece con el aire y es ideal para setas, cordero lechal o quesos de cabra. Rusticidad elegante en estado puro, con potencial de guarda media. Precio: 30 euros.
La Cerqueta (Frontonio)
Garnacha vieja de pizarra salina aragonesa, que en manos del Master of Wine Fernando Mora huele a frutas rojas maduras, laurel fresco y un toque marino salino que recuerda el Mediterráneo interior. Estructurada y jugosa en boca, con una frescura sorprendente que desafía su potencia natural y taninos golosos, La Cerqueta tiene un final largo con eco mineral. Ideal para guisos de invierno, barbacoas o embutidos, Mineralidad adictiva para sumilleres urbanos. Precio: 54 euros.
El Bufón Garnacha (Arrayán)
La enóloga Maite Sánchez elabora en Gredos esta garnacha de pizarra granítica, ligera y etérea en nariz, con una boca floral, una acidez chispeante y un retrogusto ferroso que pide otro sorbo. Taninos mínimos, frescura de tendencia. Versátil para arroces caldosos, embutidos o pescados azules. Bebible y con identidad, perfecto para quienes buscan emoción sin pesadez. El tinto contemporáneo que enamora a una generación. Precio: 22 euros.
Rufete Blanco Pizarra (Cámbrico)
La rufete blanco es una rareza, pero Fernando Maíllo la convierte en protagonista de este vino serrano nacido en suelos pobres de pizarra. En nariz, piel de manzana oxidada, almendra amarga, salinidad glicérica y notas de hierba fresca. En boca, cremoso y glicérico por el trabajo de lías, con una acidez que refresca sin fin y una textura casi untuosa. Parcialmente criado en barricas de roble francés. Sin filtrar, sin clarificar, estabilizado únicamente con el frío natural de la bodega. Exotismo autóctono inolvidable, perfecto para poner a prueba con los maridajes más atrevidos. El blanco que nadie espera, pero todos recuerdan. Precio: 21 euros.



