Internacional
Los rostros de la huelga ferroviaria: "¿Dónde han metido el dinero, si está todo tan mal?"
“Sí, yo lo he encadenado todo” es la afirmación de María Ángeles, sentada en uno de los bancos de la Estación de Sants. En su tono hay sarcasmo, pero también resignación: después de sufrir los retrasos en su AVE desde Figueres a la capital catalana, ha estado más de 3,5 horas esperando la llegada de otro AVE desde Atocha.
Su tren mañanero tenía que salir a las 9:09 horas, pero lo hizo a las 9:51 horas y llegó a la Ciudad Condal en un trayecto más largo de lo habitual, lastrado por las limitaciones temporales a la velocidad. O eso deduce, porque no ha recibido más información. “En Figueres nos tenían de pie en la cola, porque es una estación chiquitina y no te podías ni sentar. Y los operarios no sabían ni a qué hora llegaba el tren. Así que todos tirados por los suelos“, describe. Pero recalca que ella aguantó de pie, que tiene 75 años. Como cliente de Renfe, no ha recibido información sobre los servicios de este lunes: “He venido en un AVE pagado, y peor que el tranvía del año 50” añade.
Mientras tanto, espera a un amigo que viaja desde Madrid en AVE. Tendría que haber llegado a Barcelona a las 11:00 horas, pero entre demora y demora, María Ángeles sigue esperándolo en Sants pasadas las 14:30 horas.
Todo ello se produce en el contexto de la huelga ferroviaria, en todos los servicios y sectores, que se ha acometido en este lunes. Con todo, estaban prestablecidos los servicios mínimos al 73% en alta velocidad, del 65% en las horas puntas de Cercanías (y al 50% en el resto), y del 65% en Media Distancia. Y como ya advirtió el Ministerio de Transportes, “Se multiplica la anormalidad en el servicio de transportes por ferrocarril” a todos los niveles.
A María Ángeles la espera le da tiempo a valorar la situación desde los bancos de la estación: “La culpa [política] es del que distribuye la inversión. Ese es el problema. Es el dinero, que no está empleado donde tiene que ser”, declara con firmeza. “¿Dónde han metido el dinero, si está todo tan mal? ¿Cómo puede, en una vía de un tren de alta velocidad, soltarse una soldadura?“, cuestiona en relación al accidente de Adamuz (Córdoba), que desencadenó la presente protesta junto al posterior, en cuestión de dos días, en Gelida (Barcelona).
“La gente ha cogido miedo. ¿Cómo no hacerlo? No sabes a qué hora vas a llegar, cuándo vas a llegar, o si por el camino va a pasar un desastre”, continúa. Y no escapan a este desastre los servicios de Rodalies: “No hay que evitarlos porque vayan tarde o no salgan… Es que se están desmoronando todas las vías. Y no te atreves a coger Rodalies porque que no sabes cuándo va a llegar el tren, no sabes si a mitad de trayecto te van a bajar para que cojas un autocar…. Es un caos. Da pena ver todo lo que está pasando”, resume. Y señala con la cabeza el vestíbulo de la estación donde minutos antes habían desfilado los sindicatos de UGT, Sindicato Ferroviario, CCOO, CGT, Al Ferro, SFF y Semaf para denunciar la falta de inversiones, el deterioro de las infraestructuras y la escasez de personal.
El parón, previsto para este lunes y hasta el miércoles, finalmente no proseguirá. Los sindicatos, en negociaciones paralelas al parón, han llegado a un acuerdo con el Ministerio de Transportes y desconvocan la huelga con previsiones a afectar a 1,5 millones de viajeros del tren en todo el país.
En la misma estación que María Ángeles esperaba Clara (21). También ella pone rostro a la crisis ferroviaria de este lunes. “Sabía que había huelga, y me dijeron que mi tren estaba en los servicios mínimos. No sabía que había tanta movida”, reconoce, porque una vez que pisó la estación de Rodalies en Terrassa, no pudo acceder, pese a ser hora punta. “No sé si pasaban trenes o no, lo que sí sé es que los pasajeros no podíamos subir. Para llegar a Barcelona he tenido que coger Ferrocarrils de la Generalitat”. Esta ha sido su peripecia en el plano del transporte de Cercanías, que en Cataluña tenían asegurados los servicios mínimos al 66% en las horas punta, algo que se ha incumplido desde primera hora de la mañana, cuando la megafonía en la Estación de Sants ya recomendaba usar métodos de transporte alternativos.
Clara acudió a Barcelona para viajar en alta velocidad a Madrid. Y aunque Ouigo le había avisado de que su trayecto quedaba libre de la huega (la empresa formalizó una lista de trayectos cancelados el pasado viernes), ya en la estación las pantallas de la estación le informaron de que muchos trenes acumulaban horas de demora en su salida, en todas las operadoras. En algunos casos, en la misma estación los viajeros eran recolocados en otros trenes, con doble composición.
Clara ha salido de Sants a las 15:00 horas y ha llegado a Atocha a las 19:00 horas
Este medio ha sido consciente de cómo una viajera, desorientada en Sants a las 13:00 horas por no encontrar en las pantallas información de su viaje con iryo programado a las 13:45 horas (Garantizado), era reubicada con un margen de 20 minutos en el tren más próximo, por las necesidades de la operadora. “Me han dicho que me apresure”, ha explicado antes de cruzar al control.
“Estoy muy de acuerdo con la huelga. Pero no es normal que para llegar a la capital tengamos que montar todo esto“, opina sentada e los suelos de Sants, junto a su maleta.
Y aunque tenía que salir de Barcelona a las 13:50 horas, lo consiguió a las 15:00 horas.No ha llegado a Madrid hasta las 19:00 horas, porque a los retrasos de salida, se le unieron las restricciones a la velocidad vigentes en el corredor. Es decir, que un trayecto de 2,5 horas se completó en cuatro, como relata. Y ella necesitaba llegar a Madrid antes de las 18:00 horas para coger un bus a otra localidad. Ha salvado la situación con el último disponible, el de las 20:00 horas, aunque por un momento se temió lo peor: quedarse tirada en Madrid. Recién llegada a la capital, expresa lo siguiente: “Es una vergüenza en la situación en la que nos encontramos. Como país no nos podemos permitir tener una infraestructura tan dejada… por la seguridad de trabajadores y pasajeros. Tenemos que solucionarlo, porque el problema de movilidad que ha habido hoy solamente nos separa y muestra las desigualdades” entre usuarios.
Elsa, Lucía y sus padres, que recibieron anoche a las 21:30 horas el primer aviso de Iryo de que su viaje modificaría horarios en la mañana de este lunes, llegaban a Sants con dos horas de antelación “por si acaso”. Y es que, desde el primer aviso de anoche, la compañía ha cambiado hasta tres veces los horarios de salida desde Barcelona a Madrid (12:45 horas, 11:10 horas, 12:15 horas). Y descubren con este medio la lista de trenes afectados, que la compañía tiene en su web desde el viernes pasado. Según les han explicado en la oficina de la estación, el tren anterior de Iryo que debía llegar desde Madrid no lo ha hecho. Por eso, se han visto abocados desde la compañía a unir dos trenes.
Por suerte, esta familia ha salido en dirección a Atocha dentro de lo (último) previsto. Aunque han llegado a Madrid a las 16:30 horas. Un viaje “muy largo”, donde la velocidad en tramos iba “muy, muy baja, a 15 kilómetros por hora”, relatan. Eso, en la alta velocidad, porque en Cercanías de Madrid les esperaba una situación “peor”. “Nos han bajado en el trayecto a la altura de Chamartín, casi una hora, porque el tren no pasaba. Estamos en las vías esperando a ver si viene el tren. Hay gente que lleva aquí toda la tarde”, relataban esta tarde.
Elsa, Lucía y sus padres han sufrido hasta tres reprogramaciones en su tren
Al cierre de esta edición, hay una historia que acaba de concluir: la de Lucía. Esta joven viajaba este lunes por el tren de Barcelona a Córdoba, para hacer trasbordo en Madrid. Su tren, que tenía que salir de la Estación de Sants a las 9:55 horas, finalmente arrancó a las 12:20 horas. En la ventanilla de atención al cliente, Renfe le había dicho que “no les pueden asegurar la continuidad”.
Algo que para ella era esencial, porque su billete original, que conectaba Barcelona y Córdoba, se vio alterado por las interrupciones en Madrid. La alternativa de la empresa fue ofrecerle dos trayectos, con un espacio intermedio de 1,15 horas, o esperar un trayecto directo el próximo día 13. Pero ella tiene un examen universitario, así que eligió el cambio. “No hay alternativas. Me las tengo que buscar yo, no que me las ofrezcan” expresaba antes de cruzar la inspección de seguridad.
Su segundo tren estaba previsto a las 15:30 horas. Finalmente llegó a Madrid a las 17:20 horas (“el tren se ha parado unas tres veces”) y ha sido recolocada en otro trayecto hacia Córdoba donde le espera el Plan Alternativo de Renfe con buses interurbanos para evitar la zona de Adamuz. “Tenía todo organizado, la vuelta y aprovechar hoy y mañana para estudiar para el examen, y hoy pues el día ya lo he perdido”, lamenta. Pero por fin ha llegado a su destino a las 21:30 horas.





