Internacional
Inferencia a la prostitución, por Leonardo Giovannini
Para ilustrar el Jornal de hoy hemos plagiado a Charles Spencelayh, artista brit�nico especializado en pintar se�ores mayores haciendo cosas. Es curiosa esta homogerontofilia de Spencelayh: apenas pinta mujeres. Tomando su obra en conjunto, las escasas chicas parecen Susana espiando a los viejos. En nuestra versi�n, el diarista ha sido abducido al extra�o territorio de la mente sanchista (la abducci�n es uno de los modos de la inferencia, junto a la inducci�n y la deducci�n). Ciertamente �hay pocas cosas m�s excitantes que ver a una gran mente en pelotas�; del mismo modo, hay pocas cosas en la vida m�s tristes que ver una mente mediocre en pelotas. Y este caso es peor: la condena de una mente mendaz es ver las cosas como son.
As�, el diarista visita el recuerdo de aquellas conversaciones sobre saunas y cargos. La G�mez retrepada en la silla, convencida de merecer m�s altos destinos; el G�mez padre parapetado tras la mesa, estudiando al yermo digo al yerno; S�nchez pidiendo, fingiendo que est� ofreciendo; etc�tera. No es muy apropiado Spencelayh: merecer�a un Berlanga o un Boadella. En fin, una cena romo (relief of missing out).
(Terminado el domingo bueno el lunes nueve de febrero, temprano, y ya.)




