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Los saltos de esquí, en el disparadero olímpico: trajes al milímetro, inyecciones en el pene y túneles del viento
Durante las �ltimas pruebas de la Copa del Mundo de Saltos de Esqu�, algunos especialistas repararon en un detalle del traje de Domen Prevec, �ltimo ganador del Torneo de los Cuatro Trampolines. El mono del esloveno presentaba una llamativa holgura en la zona de la entrepierna, que se inflaba cuando abr�a sus esqu�es en el momento del vuelo. A aquellas suspicacias se suma ahora otro rumor, que ha venido a enturbiar el comienzo de los Juegos Ol�mpicos. En Mil�n-Cortina d’Ampezzo, los mejores saltadores del mundo podr�an haber recurrido a una inyecci�n de �cido hialur�nico para aumentar el tama�o de su pene, mejorando de este modo sus resultados.
Un miembro viril m�s grande representa una ventaja significativa durante los controles de la Federaci�n Internacional de Esqu� (FIS), que escanea los monos y los cuerpos de los saltadores con t�cnicas 3D. Cuanto mayor sea la medida del pene, el saltador recibiri� un mono m�s grande. Y esa holgura resultar� crucial en pleno vuelo, cuando el traje act�e como una vela al viento. Seg�n un reciente estudio de la revista Frontiers, una holgura de dos cent�metros representar�a una mejora de 5,8 metros en la longitud del salto.
La controversia del �cido hialur�nico aument� de tono el jueves, a prop�sito de una informaci�n del diario alem�n Bild. “El salto de esqu� es muy popular en mi pa�s, as� que les prometo que voy a investigar esto”, asegur� horas m�s tarde Witold Banka, presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). Entre los 50 inscritos para la cita de Mil�n-Cortina d’Ampezzo figuran tres saltadores polacos. Uno de ellos, Kamil Stoch, de 38 a�os, cuenta con tres oros ol�mpicos, distribuidos en Sochi 2014 y Pyeongchang 2018.
“hay gente que hace locuras”
“Nuestra especialidad se ha profesionalizado mucho y hay gente que hace locuras, pero no doy demasiada credibilidad a lo de las inyecciones”, comenta a EL MUNDO Bernat Sol�, dos veces ol�mpico en saltos de esqu� (Sarajevo 1984, Calgary 1988). “Igual que algunos apuntan a la entrepierna, tambi�n podr�a hacerse con la zona de las axilas, donde se liberar�a m�s anchura en el mono. Sin embargo nadie habla de eso”, explica el saltador barcelon�s.
El pasado 15 de enero, dos t�cnicos y el jefe de equipamiento de la selecci�n noruega fueron castigados con 18 meses de suspensi�n tras descubrirse que hab�an manipulado los trajes durante el Mundial de Trondheim. Ese esc�ndalo salpic� a dos medallistas ol�mpicos, Johann Andre Forfang y Marius Lindvik, inscritos ahora por su federaci�n para este certamen de Mil�n-Cortina d’Ampezzo.
“Una vez homologado el mono, los noruegos lo descos�an y met�an unas varillas para endurecerlo, para que mantuviera m�s la forma, con el aire y todo. De este modo no sufr�a tantas oscilaciones, parec�a m�s r�gido”, analiza Sol�. Seg�n las Especificaciones para el Equipo de Competici�n, aprobadas hace unos meses por la FIS, el grosor del traje “no debe superar los seis mil�metros ni ser inferior a los cuatros mil�metros”. Asimismo, se precisa que el tejido constar� de cinco capas: tejido exterior, espuma, membrana el�stica, espuma y forro. La urdimbre del tejido exterior consta de dos hilos: 81% poliamida y 19% elastano, el material popularmente conocido como licra.
El rumano Cacina se prepara para saltar el jueves en Predazzo.
El texto de la FIS establece que los componentes del traje se laminar�n entre s� “mediante un proceso de termofusi�n”. Todo con el fin de garantizar un valor constante en la permeabilidad al aire, que se establece en 40 l/m�/s. Una enrevesada jerga sobre la que Sol� arroja algo de luz: “No pueden pasar m�s litros de aire por delante que por detr�s del traje. Si fuese al contrario, el mono se hinchar�a, con el consiguiente efecto globo que proporcionar�a un salto m�s largo”.
Aun pareciendo de vanguardia, las pol�micas en torno al material en los saltos de esqu� se remontan d�cadas atr�s. De ello puede dar fe �ngel Joaniquet, saltador ol�mpico con Espa�a en los Juegos de Sarajevo. “Durante mis comienzos en la Copa del Mundo, la FIS ya realizaba pruebas en St. Moritz, donde arrancaba la temporada. Te pon�an un sello de plomo en la parte de atr�s del traje y sin ese remache no pod�as saltar”, rememora para este peri�dico.
“En una ocasi�n, Colmar me proporcion� unos monos con una membrana gomosa, de un mil�metro de espesor, aproximadamente. Iba cosida por toda la zona lateral y trasera, no por los brazos. Me hac�a saltar 10 metros m�s de los que me tocaban”, recuerda Joainiquet, de 63 a�os. Durante una prueba en Eslovenia, su progresi�n vino a truncarse de golpe cuando la marca italiana le reclam� su prenda. “Me devolvieron el mono por la noche y la membrana hab�a desaparecido por completo”, revela.
El c�lculo de la par�bola
Seg�n las actuales Directrices para el Procedimiento de Medici�n y Control, aprobadas el pasado oto�o por la FIS, el traje de los saltadores se mide por la superficie exterior. “Debe estar estirado y plano, sin pliegues. Se marcar� y medir� el traje en el punto seleccionado, y luego se marcar� y medir� al atleta en la posici�n corporal correspondiente”, aclara el texto. Durante la medici�n de la entrepierna, los pies deber�n estar separados 30 cent�metros y las piernas, completamente extendidas. “La altura de la entrepierna medida debe coincidir con la altura de la entrepierna medida en el cuerpo de las mujeres y +3 cent�metros en el caso de los hombres”, detalla la FIS.
Para averiguar la posici�n m�s aerodin�mica hay que cuidar cada detalle, incluido el uso de t�neles de viento. Asimismo se emplean c�maras para filmar detenidamente la trayectoria de cada esqu� y para calcular con exactitud la par�bola del vuelo o la posici�n del cuerpo del saltador. “Tampoco todas las morfolog�as son iguales, ya que hay saltadores m�s altos y m�s delgados. En cualquier caso, pondr�a muy en duda que se haya llegado a estos extremos de las inyecciones en el pene”, puntualiza Sol�.
Joaniquet ampl�a estas dudas a que el aumento de superficie en el traje sirva para ganar ventaja en el salto. A su juicio, en ocasiones puede resultar “contraproducente”. Para argumentar su tesis emplea un ejemplo muy b�sico. “Si salgo un poco tarde de la mesa del trampol�n, me van a caer los pies hacia abajo, de modo que mi perpendicular respecto a la entrada de aire va a ser un poco m�s vertical, por lo que un traje m�s grande me va a frenar m�s. Sin embargo, si logro salir muy bien y ya estoy volando por encima del primer tercio del vuelo, a partir de ese momento empiezo a bajar y con m�s velocidad. Ah� s� que puede ayudar”, finaliza.




