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Internacional

La agenda de Zapatero choca con la polémica en torno a la amnistía en Venezuela

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En tiempos donde el simbolismo exacerbado reina en la pol�tica, la imagen de los tres Rodr�guez en un sal�n del Palacio de Miraflores, presidido por el libertador Sim�n Bol�var, retrat� al chavismo reciclado en su estado m�s puro. La presidenta encargada, Delcy Rodr�guez; su hermano Jorge y su invitado de lujo, Jos� Luis Rodr�guez Zapatero, certificaron una alianza que se remonta a una d�cada y dos meses en medio de la tormenta desatada en las �ltimas horas con el avance de la Ley de Amnist�a, que esconde las tradicionales trampas revolucionarias.

Los Rodr�guez se pusieron al d�a mientras Zapatero -que ayer concluy� su estancia en el pa�s y volv�a a Espa�a- adaptaba su agenda a diversos encuentros, convertido en apenas dos d�as en la Meca de la pol�tica: casi todos quer�an despachar con el ex presidente espa�ol como si fuera el Mahoma de los nuevos tiempos. El ex l�der del PSOE convers� en la Embajada de Espa�a con un grupo de dirigentes que gravitan en torno al ex candidato presidencial Henrique Capriles, la apuesta fracasada del gobierno de Madrid desde la incorporaci�n de Podemos al gobierno de coalici�n.

El anfitri�n, el embajador espa�ol �lvaro Albacete, abri� su residencia de par en par par que por all� pasaran desde el l�der hist�rico de Acci�n Democr�tica, Henry Ramos Allup, a otros dirigentes emergentes, como el tambi�n ex candidato presidencial Enrique M�rquez, liberado en enero tras un a�o de c�rcel, pese a haber encabezado una candidatura alternativa a la de Edmundo Gonz�lez Urrutia. Albacete, empujado por Zapatero para el cargo de embajador en Caracas, ejerci� como jefe de despacho del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, de Sumar.

“Es muy amplia y no tengo ninguna duda de que se va a cumplir”, repiti� Zapatero a sus interlocutores, adem�s de avalar la enorme rapidez del proceso que se sigue para la elaboraci�n de la Ley de Amnist�a, de espaldas a la oposici�n mayoritaria y al pueblo, pese a que sus 13 art�culos no se conocieron hasta el viernes. Nada m�s publicarlos el diputado Luis Florido, estall� la pol�mica. “Debemos advertir que se trata de un texto sumamente incompleto y potencialmente peligroso”, subray� Delsa Sol�rzano, dirigente nacional de la Plataforma Unitaria, que agrupa a la oposici�n democr�tica venezolana. Otros expertos y opositores precisaron que no deroga el marco represivo actual y que contiene graves omisiones.

“Ese anteproyecto de amnist�a no sirve: deja por fuera a militares (hay casi 200 en prisi�n) y quienes fueron perseguidos por tuitear, protestar, informar o disentir. No reconoce la siembra de delitos ni la represi�n selectiva. Una amnist�a que no libera a todos los perseguidos no es amnist�a”, profundiz� el abogado defensor y activista de derechos humanos Joel Garc�a.

“El proyecto que ahora hacen circular como oficial luego de haber desconcertado a la sociedad con varios distintos es a�n peor que cualquier previsi�n que se haya tenido. Ambiguo, autoritario, discrecional, excluyente. �Un desastre!”, critic� Zair Mundaray, antiguo fiscal general adjunto.

El proyecto chavista, aprobado en primera discusi�n a ciegas, porque el grueso de los diputados desconoc�a su contenido, tambi�n extiende serias dudas sobre el futuro pol�tico de l�deres importantes de la oposici�n, como la propia Mar�a Corina Machado, a los que se impedir�a su regreso al pa�s invent�ndoles falsas causas de corrupci�n.

El debate sobre la ley tambi�n lleva aparejado, al menos de momento, el frenazo en seco de las excarcelaciones. En un episodio s�lo posible en revoluci�n, Jorge Rodr�guez se acerc� el viernes a una de las puertas del centro de reclusi�n Zona 7 para asegurar a las madres que la ley se aprobar�a el martes y que “todos los presos” estar�an libres a m�s tardar el viernes.

Era la primera vez que uno de los carceleros escuchaba a las madres de los presos pol�ticos a pie de vigilia, permanentes desde el 8 de enero, por lo que sorprendi� los efusivos abrazos y cari�os que le regal� una mujer ataviada con una camiseta del Comit� por la Libertad de los Presos Pol�ticos (Clippve). En un comunicado posterior, el Clippve inform� al pa�s que la se�ora que tanto lloraba no es familiar de ning�n preso “ni forma parte de los familiares organizados en vigilia”.

Medios locales identificaron al personaje como Mar�a Malav�, militante chavista en Guatire, ciudad dormitorio cercana a Caracas.

Pese a los obst�culos, familiares y activistas continuaron ayer sus protestas, incluso marcharon con determinaci�n hasta la entrada del siniestro Helicoide, empujados por el “�No tenemos miedo!”, que se hizo coral. En las horas previas, el cardenal cat�lico Baltazar Porras hab�a llamado a la sociedad a unirse a ellos en oraci�n.


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