Connect with us

Internacional

Isabel Coixet: "Eso de que la enfermedad nos hace mejores es casi tan falso como que leer nos hace mejores"

Published

on

Actualizado

Isabel Coixet (Barcelona, 1960) est� ahora mismo en Murcia, reside habitualmente en Francia donde dentro de poco estrena una serie que respira cine para el canal Arte, hace apenas unos d�as impart�a un curso en la Universidad de Nueva York y la semana que entra la pasar� en Madrid. Se podr�a decir que est� en su forma de ser y de estar en el mundo ser y no ser a la vez. O, menos shakespeariano, estar a la vez en todas partes. Su �ltima pel�cula, Tres adioses, para que no decaiga el don de la ubicuidad, es italiana y est� rodada en Roma y en italiano con estrellas de all� como Alba Rohrwacher y Elio Germano, y de aqu� y a la vez de all� como Francesco Carril. Marea un poco esa constante huida de casi todos los sitios en general y de s� misma muy en particular. La pel�cula que ahora firma se basa en varios relatos cosidos de Michela Murgia en Tres cuencos. Son textos en los que la escritora, activista y mujer explosiva ofrece en sacrificio nada m�s y nada menos que su propia vida (y por ello su muerte, o al rev�s) cercada por un c�ncer fatal. Coixet toma las palabras al l�mite de casi todo de la autora y las transforma en una pel�cula deslumbrante, herida y, en efecto, universal; universal por murciana, neoyorquina, catalana, francesa, madrile�a, apost�lica un poco y romana completamente.

�C�mo es eso de debutar en Italia despu�s de haber rodado a lo largo de la vida en, por orden, Estados Unidos, Espa�a, Jap�n, Francia…?
Simplemente ocurre. Este proyecto es dual. Producci�n espa�ola, pero rodado en Italia. Ya ha hecho y est� haciendo su recorrido all� y ahora llega aqu�… Y de por medio, en marzo, se estrena en Francia y Alemania Quelqu’un devrait interdire les dimanches apr�s-midi (Alguien deber�a prohibir las tardes de domingo), que es una serie peculiar sobre una chica que quiere ser directora de cine. Cada cap�tulo est� dedicado a una pel�cula que amo. Desde Sin techo ni ley, de Agn�s Varda, a S� a d�nde voy, de Michael Powell y Emeric Pressburger…
El curso que acaba de impartir en la universidad de Nueva York ha sido sobre la intimidad y hay quien la define como la directora de la intimidad. �Se reconoce ah�?
Todo director tiene que responder a esa pregunta por la intimidad. �D�nde te colocas como cineasta frente a la intimidad? �Qu� eres? �Eres un voyeur, un c�mplice…? Al fin y al cabo, encarnas los ojos del espectador. Pero la pregunta fundamental es por la soledad, c�mo hay que filmar a un personaje solo… Es un debate interesante, sin duda.
Siempre que se habla de intimidad, se piensa en sexo. Desde que empez� a trabajar en los 90 a ahora, ha cambiado mucho la mirada y la gesti�n de la intimidad…
Dir�a que se ha vivido un cambio contradictorio. Por un lado, todos hemos cobrado consciencia de algo en lo que antes no se pensaba. Pero por otro, el concepto de intimidad se ha infantilizado y se ha mercantilizado. Ahora mismo hay un ej�rcito de personas que vende su intimidad no solo en Only Fans, sino mientras duermen, comen o se duchan Cuando el Gran Hermano te vigila, ya es el fin de la intimidad. Hemos convertido la intimidad en un gran espect�culo.

“En nuestros d�as, la intimidad se ha infantilizado y se ha mercantilizado”

Por otro lado, se ha avanzado hasta el punto de que en los rodaje ahora hay coordinadores de intimidad, de los que no es muy partidaria, por cierto…
Vamos a ver, a m� no me dan alergia los coordinadores de intimidad. Pero s� creo que hay cosas que son responsabilidad del director y tenemos que asumirlo. Evidentemente, han ocurrido cosas espantosas y hay que evitarlas. Estoy leyendo el libro precisamente de Judith Godr�che, que es esta actriz que vivi� a los 14 a�os con Beno�t Jacquot. Ella describe precisamente la invasi�n total de su intimidad que supuso su vida de adolescente con este adulto que era mayor que su padre. Esto obviamente hay que pararlo, pero, para m�, el hecho de ser cineasta implica confortar, guiar y proteger a los actores. Yo soy la c�mara de mis pel�culas y veo si pasa algo. Estoy all� con ellos. Creo que dirigir desde un monitor alejado del set tambi�n ha provocado que ocurran abusos como los que han sucedido en la historia del cine… y no solo recientemente. En la responsabilidad del director est� el que no ocurran cosas como lo que sucedi� en La vida de Ad�le, de Abdellatif Kechiche, que para m� es el caso m�s flagrante. La mirada del director en este caso no es ni masculina ni t�xica, es la de un depredador directamente.
Entonces coordinador de intimidad, �s� o no?
�l existe para evitar estas cosas y est� bien que as� sea. Lo que digo es que hay que formar tambi�n a los directores para que sus perversiones sexuales las mantengan fuera del ambiente de trabajo. El coordinador de intimidad es �til, cumple su funci�n, pero es el s�mbolo de un fracaso.
Por cierto, y por cambiar de tema, �c�mo ha vivido, tras su paso por Estados Unidos, todo lo que est� pasando en las calles de Minneapolis y en el propio Nueva York con la victoria de Mamdani?
Estuve justo cuando gan� Mamdani y asist� a m�tines. Es todo muy contradictorio. En el mismo sitio conviven este grupo de matones que secuestran ni�os mientras compran pizzas y luego puede pasar algo como que un musulm�n de 33 a�os socialista hijo de un profesor marxista y una directora de cine fant�stica gan� las elecciones en una sociedad abocada al fascismo. �C�mo se come esto? Yo entender�a que a Trump le apoyaran los billonarios porque es su lacayo, pero que le apoyen obreros no lo entender� nunca.

“El coordinador de intimidad es �til, cumple su funci�n, pero es el s�mbolo de un fracaso”

Eso parece que empieza a pasar aqu�…
S�, no lo entiendo. �C�mo te puedes tirar piedras contra tu tejado? Pero bueno, la historia demuestra que ha sido as� antes. La gente apoy� a Mussolini. Y es curioso porque Mussolini al menos ten�a un plan de pa�s, un plan nefasto, pero un plan, algo de lo que carece completamente Trump. La agenda que se le atribuye, m�s all� de llenar los bolsillos de �l mismo y su familia, no existe.
Volviendo a Tres adioses, siempre se dice que la muerte es un tab�. �Por qu� esa ausencia de reflexi�n sobre la muerte en el cine reciente?
Imagino que es porque es el gran misterio. Es la ausencia de todo lo que conforma la vida y no podemos siquiera pensar en ella. De todas formas, y aunque con esta pel�cula y con La vida sin m� parezca que estoy obsesionada con la muerte, no es cierto. Mi verdadera obsesi�n es vivir bien y por eso me interesa exorcizar y hablar de la muerte. Esa es la gran ventaja del cine y del arte. Siempre se habla de las �ltimas frases de los grandes pensadores, pero yo siempre recordar� lo que me dijo John Berger dos semanas antes de su muerte. Me llam� y me acerqu� muy solemnemente. Estaba convencida de que me iba a dar la clave de todo, de la vida y de la muerte. Y me solt�: “Isabel, divi�rtete m�s”.
�Le ha hecho caso?
No lo s�, pero s� que cada vez que me pongo m�rbida y solemne, pienso en esa frase. Y de tanto en tanto, me olvido de todas las tonter�as del gluten y las dietas y me tomo el helado m�s grande. Quiz� sea el �ltimo, pero, joder, est� muy bueno.
�Dir�a que te tiene que sacudir la vida para que la apreciemos en lo que vale?
S�, pero incluso cuando te da una bofetada la vida, la gente no aprende. Eso de que la enfermedad nos hace mejores es casi tan falso como que leer nos hace mejores. Estoy cansada de todas estas cosas que se supone que nos hacen ser mejores personas.

“La mirada de Abdellatif Kechiche en La vida de Ad�le no es ni masculina ni t�xica, es la de un depredador directamente”

Algunos de los mayores dictadores han sido gente le�da…
A Hitler le entusiasmaba Schumann, por ejemplo.
Mencionaba el helado y pienso en su serie Foodie Love, en el papel que en esta pel�cula juegan las croquetas de arroz romanas y en el libro El hombre es lo que come, de Ludwig Feuerbach, que lee uno de los personajes. �De d�nde viene esa fascinaci�n?
Lo que tengo claro es que ves a una persona comer y ya sabes c�mo es. Palabra por palabra suscribo el ensayo de Feuerbach. Todo importa, desde c�mo dejamos los platos con restos de comida a qu� ponemos en la comida, pasando por los momentos en los que nos negamos la comida.
Por otro lado, vivimos un tiempo en el que la comida se ha convertido en un elemento m�s de hiperconsumo en esta especie de turbocapitalismo. Hay programas de comida en la tele a todas horas, los peri�dicos est�n inundados de consejos de comida, hay m�s influencers gastr�nomos que personas…
S�, es nuestra especialidad estropearlo todo. No estamos en el capitalismo, estamos en el neofeudalismo. Ahora todo es monetizable y no hay sutilezas. Todo es brocha gorda. Pero todo eso son se�ales, quiz� del Apocalipsis, pero se�ales al fin y al cabo.
�Qu� ha aprendido del encuentro con la escritora Michela Murgia?
No tenia ni idea de ella antes de la pel�cula. Apenas hab�a le�do La acabadora. Es un personaje que concita las mayores pasiones y los mayores odios. Era alguien que dec�a lo que pensaba, que lo dec�a muy bien y que asum�a sus contradicciones de ser profundamente cat�lica y profundamente comunista. Una de las cosas por las que la gente la odia a�n es que ten�a una dial�ctica impresionante desde la calma y hasta de la ternura. Y adem�s, subvirti� la idea de la familia (hablaba de la familia elegida) que eso en Italia no gust�. Todo eso y el hecho de que fuera mujer, que todav�a estamos ah�.
Parte de la definici�n que ofrece de ella encaja con la de Isabel Coixet…
No, no, a m� no me gusta discutir. Lo de decir las cosas, pues s�. Hay cosas que merece la pena decir y hay que decirlas. Y s�, siempre que determinadas cosas las dice una mujer, las consecuencias suelen ser mayormente negativas.


source

Please follow and like us:
Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook